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Dieta y Vitalidad

Adelgazar comiendo

Adelgazar comiendo

No, no nos hemos vuelto locos. Hoy hablamos de trucos para adelgazar comiendo porque para perder peso no hay que pasar hambre, sino todo lo contrario. Aunque no estemos a dieta, son muchas las cosas que podemos cambiar a la hora de comer y muchas las costumbres que nos perjudican, y que está en nuestra mano cambiar fácilmente. Disfruta de nuestra selección de los mejores trucos para adelgazar en la mesa, que te ayudarán a bajar de peso aunque no estés haciendo ninguna dieta y, si la haces, potenciarán sus efectos.

Si quieres más información sobre este tema puedes ver también los trucos básicos para adelgazar y los trucos para adelgazar moviéndote.

Lo que llena es el volumen, no las calorías

Recuérdalo siempre. Por ejemplo, dos bombones pueden tener entre 80 y 150 calorías, dependiendo del tipo que sean. Medio kilo de sandía (sin cáscara) ronda las 160 calorías. ¿Cuál es la diferencia? Después de comerte la sandía tu estómago estará lleno a rebosar. Después de comerte los dos bombones tu estómago será como un agujero negro y seguirás teniendo hambre. Tú decides lo que te viene mejor para adelgazar comiendo.

Mastica despacio y muy bien

Dicen que un hombre con mucho sobrepeso le preguntó a un lama de qué forma podría adelgazar comiendo. Y el lama le contestó:

«Cada vez que vayas a tragar, en lugar de hacerlo, con un movimiento de la lengua vuelve a poner el bocado en la parte delantera de la boca y vuelve a masticarlo de nuevo por segunda vez. Solamente con que hagas esto en cada comida, en tres años tendrás tu peso ideal».

Bebe mucha agua

Nunca se repetirá bastante la importancia de este pequeño detalle para adelgazar. Además de mantenerte bien hidratado y de hacer que tu organismo funcione mejor, el agua te ofrece una gran ayuda: elimina la sensación de hambre. Es fácil, es barato… ¿por qué no lo pruebas ahora mismo?

Utiliza platos más pequeños

Puede parecer una tontería, pero es cierto. Si ves un plato muy grande con una pequeña cantidad de comida en el centro, la sensación que tienes es la de escasez y es más probable que te quedes con hambre. Pero esa misma cantidad de comida colocada en un plato pequeño lo llena, te provoca la sensación de abundancia y te resulta mucho más fácil sentirte saciado y adelgazar comiendo. Si tus platos son muy grandes, tienes la excusa perfecta para cambiar de vajilla.

No te saltes comidas

Eso no te ayudará a perder peso, sino todo lo contrario, porque en la siguiente comida tu cuerpo (por si acaso) va a intentar almacenar todo en forma de grasa, incluso los tenedores. Lo ideal son cinco comidas al día: desayuno, comida, cena, y dos pequeños tentempiés: a media mañana y en la merienda. No pases hambre, porque así evitarás que la bajada del nivel azúcar en sangre te haga comer lo que no debes.

¡Ojo con las raciones!

Seguro que en tu infancia te enseñaron a rebañar siempre el plato, por aquello de que había otros niños con menos suerte que tú, pero ha llegado el momento de cambiar el chip para adelgazar comiendo. Si no eres capaz de parar y dejar algo de comida en el plato, prueba a servir cantidades más pequeñas de los alimentos que más te engordan y, a cambio, ponte raciones más grandes de ensaladas y verduras.

Come sentado

Eso de que lo que se come de pie no engorda es un cuento chino. Al contrario: de pie tu estómago está completamente relajado y por lo tanto sentirse lleno le cuesta más. Cuando te sientas, el resto de los órganos ejercen una ligera presión sobre él y es más sencillo adelgazar comiendo.

Espejito, espejito

Pon un espejo en la mesa y mírate en él cuando estés comiendo. Te va a impresionar. Se calcula que usando este simple método se come entre un 20 y un 30% menos.

Disfruta la comida

No engullas como los pavos. Huele la comida, saboréala, mastícala despacio y obtén de cada bocado el máximo placer. Para adelgazar comiendo menos es más.

Cambia la tele por música clásica

Cuando comemos viendo la televisión tendemos a engullir como los pavos. Lo mismo se aplica al ordenador, sobre todo si trabajamos al mismo tiempo que comemos. El simple hecho de eliminarlos hará que perdamos unos tres kilos y medio al año. Por el contrario, la relajación que produce la música clásica hace que comamos menos cantidad y nos ayuda a adelgazar comiendo.

Come en compañía

Siempre que puedas, evita comer en soledad. Una compañía agradable y una buena conversación le restan importancia a la comida. Además, cuando sabemos que alguien nos está viendo, cometemos menos excesos con la comida porque nos da vergüenza.

Evita la tentación

Adelgazar comiendo

Compra y coloca las cosas de forma diferente. En lugar de llenar tu nevera de dulces, comidas preparadas, salsas envasadas, embutidos, bebidas azucaradas y cosas similares, llénala de yogures, frutas que te gusten, verduras y hortalizas para preparar tus ensaladas favoritas, y algo que te pueda apetecer para picar entre horas cuando no puedas resistir la tentación (como apio, pepino, queso desnatado o zanahorias). Si quieres adelgazar comiendo no compres aperitivos, caramelos, bollos, galletas o chocolatinas. Si ya los tienes en casa y te da pena deshacerte de ellos, colócalos al fondo de los estantes más altos e inaccesibles, así te lo pensarás dos veces antes de comerlos. En el lugar de los armarios que ocupaban los dulces y los tentempiés (que seguro que estaban muy a mano) coloca paquetes de legumbres, infusiones, cajas de leche…

Engaña a tu estómago

Si veinte minutos antes de comer te tomas un vaso de agua, tu cuerpo tendrá reciente la sensación de que ya ha comido y empezarás la comida con menos apetito. Puede parecer una tontería pero se ha demostrado que con este sencillo truco se reducen unas 400 calorías diarias. También puedes recurrir a una pieza de fruta. Los dos sistemas te ayudarán a adelgazar comiendo.

Prescinde de los productos dietéticos

Salvo que estés siguiendo una dieta completa con ellos, procura evitar los productos dietéticos. Si te tomas un batido para sustituir una comida, por ejemplo, lo más probable es que sientas hambre muy pronto y termines comiendo cualquier cosa. Resultado: a las calorías del batido tendrás que sumar las calorías de lo que hayas comido después, y eso no es bueno para adelgazar comiendo.

Elige productos lácteos enteros

Salvo que tengas algún problema de intolerancia, o que estés siguiendo una dieta que te especifique lo contrario, siempre es preferible tomar la leche y los yogures enteros. Un estudio realizado en la Universidad de Tufts (publicado en la revista American Journal of Clinical Nutrition) demuestra que las personas que consumieron productos lácteos desnatados devoraban los carbohidratos. Por el contrario las personas que tomaban productos lácteos enteros habían perdido peso y además (y esto es lo más importante de todo) la mayor pérdida de grasa se produjo en la zona abdominal. La doctora Jessica Smith, investigadora de la Universidad de Harvard y coautora del estudio, afirma:

«Los resultados sugieren que las personas compensan y, si consumen lácteos bajos en calorías y grasas, aumentan el consumo de carbohidratos, lo que podría derivar en problemas de diabetes, enfermedades de corazón u obesidad».

La ensalada prodigiosa

Si empiezas la comida con una buena ensalada cortada en trozos grandes (para que tardes más tiempo en comerla) y masticas todo lo despacio que puedas, cuando llegue el segundo plato casi no tendrás hambre y te ayudará a adelgazar comiendo.

De primero una sopa

Pero no una sopa cualquiera. En lugar de un consomé o una crema, una buena sopa con tropezones de verduras (en juliana, menestra, jardinera…) te aportará la sensación de saciedad por partida triple: por una parte el caldo caliente, por otra el hecho de masticar y por último la fibra de las verduras. Dicen que es uno de los trucos para adelgazar que más utilizan en las clínicas privadas.

Compra un pulverizador de aceite

Úsalo para preparar la carne o el pescado a la plancha, y para las ensaladas. Seguirás disfrutando del sabor del aceite de oliva, pero con muchas menos calorías y eso es bueno para adelgazar comiendo. A falta de pulverizador, puedes untar el aceite con una brocha o pincel de cocina.

Elige alimentos ricos en fibra y proteínas

Si nos dejamos guiar por la publicidad tendremos la impresión de que la fibra sólo sirve para mejorar el tránsito intestinal. Pero además de eso, tanto la fibra como las proteínas tienen una gran ventaja sobre otros alimentos: te proporcionan una gran sensación de saciedad que evitará que comas calorías extras. Las legumbres, alimentos menospreciados durante mucho tiempo, contienen ambas cosas y son una estupenda opción que deberías elegir al menos tres veces por semana.

Cena temprano

Si quieres perder peso, tienes que cenar ligero y temprano. Una cena pesada o acostarte en cuanto acabas de cenar te pueden provocar una mala digestión e impedir que tengas un buen descanso (algo primordial para perder peso). Para evitar problemas cena siempre dos o tres horas antes de irte a la cama y podrás adelgazar comiendo.

Atrévete con el picante

Adelgazar comiendo

Si tu estómago te lo permite, no lo dudes. Son muchas las ventajas que te ofrece. Para empezar beberás más agua mientras estás comiendo, y te sentirás lleno antes. Incluso puede que abandones el plato a medias si se te ha ido la mano… Por si fuera poco el picante es una de las pocas cosas que ya se ha demostrado que activa el metabolismo y mejora la pérdida de peso. Si eres realmente valiente, puedes comer guindillas crudas (por ejemplo con los potajes). Desde luego esta es una forma diferente de adelgazar comiendo.

Para picar

Si eres una de esas personas que están picando todo el día, no te queda más remedio que cambiar lo que comes. Di adiós a las galletas, las patatas fritas, los gusanitos, las chocolatinas y demás chucherías. En su lugar (a partir de ahora) puedes comer un yogur natural, una pieza de fruta o unos pocos frutos secos crudos (sin tostar ni salar).

La celulosa trabaja por ti

Sabes que no deberías comer alimentos fritos pero, si alguna vez lo haces, hay una forma muy simple de rebajar sus calorías. Cuando los saques de la sartén ponlos en una bandeja con dos o tres capas de papel de cocina absorbente. Haz rodar los alimentos sobre el papel, o dales la vuelta, y luego pásalos al plato. Si no lo has hecho nunca te sorprenderá la cantidad de aceite innecesario que impregna la celulosa. Este sistema quizás no te haga adelgazar comiendo, pero al menos te ayudará a no engordar.

Come en casa

Parece una tontería, pero está demostrado que las personas que comen fuera de casa de forma habitual engordan más. Seamos realistas: en muchos restaurantes preparan sus platos con cosas que engordan de forma innecesaria. Nos suele faltar fuerza de voluntad para pedir verduras y carne a la plancha y al final terminamos comiendo alimentos preparados en aceites de dudosa calidad, salsas espesadas con harinas, comidas con azúcar añadida (que no deberían llevarla), postres que son auténticas bombas de calorías… Lo dicho, siempre que puedas come en casa que es la mejor forma de adelgazar comiendo. Si tu trabajo te obliga a comer fuera, entonces plantéate llevarte la comida preparada en un recipiente hermético, que es mucho más saludable. Internet está lleno de recetas de deliciosas comidas caseras adecuadas para llevar en la fiambrera.

Cocina con aceite de oliva

Casi siempre hemos pensado que todo lo que viene de fuera es mejor, sobre todo en cuestión de alimentación. Sin embargo, cuanto más se investiga, más se demuestran las virtudes de la dieta mediterránea. Así que olvídate de cocinar con mantequilla, con margarina, o con cualquier tipo de aceite exótico. Lo mejor, lo más saludable, es cocinar como nuestras abuelas: con aceite de oliva (y si puede ser a fuego lento, mejor).

El mejor desayuno

Una rebanada de pan tostado con un chorrito de aceite de oliva y una pizca de sal, es un desayuno saludable y saciante, que te aporta nutrientes de calidad. Si lo acompañas con un yogur o un vaso de leche y una pieza de fruta, tu desayuno estará completo. Sobre todo no te saltes el desayuno si quieres adelgazar comiendo: está demostrado que los que omiten esta primera comida, terminan ingiriendo bastantes más calorías a lo largo del día.

Prescinde de los zumos de fruta

Es evidente que tomarse un zumo recién preparado es algo muy saludable. Pero si quieres adelgazar, beber zumos no es la mejor opción. Al licuar la fruta eliminas tanto la fibra como la necesidad de masticar, dos factores que proporcionan sensación de saciedad. Por otra parte el estómago no tiene que hacer ningún esfuerzo para digerirla, la falta de fibra hace que los azúcares se absorban con más rapidez, pero no se emite al cerebro la señal de que ya ha comido. Y por último, y no menos importante, la cantidad de calorías se multiplica. Por ejemplo, una naranja tiene unas 60 calorías, pero para preparar un vaso de zumo hacen falta tres o cuatro naranjas.

No tomes carbohidratos por la noche

Las últimas investigaciones demuestran que las hormonas que ayudan a convertir los hidratos de carbono en energía están activas aproximadamente desde las 07:00 hasta las 16:00 horas. Así pues, para adelgazar comiendo, el pan, los bollos, los cereales, la pasta, el arroz, las patatas, las legumbres y las frutas deben consumirse en esa franja horaria. Gran parte de los que consumas por la noche, en lugar de quemarse como combustible, se almacenarán en tu cuerpo como grasa.

Jubila a tu sartén

No hace falta que le pases una pensión, con que le encuentres otro trabajo será suficiente (maceta para un bonsái, matamoscas, raqueta contundente). Lo importante es que elijas otras formas de cocinar los alimentos más saludables que freírlos: hervidos, al vapor, a la plancha, a la parrilla, en papillote…

Canela molida

Adelgazar comiendo

Además de su excelente aroma y del delicioso sabor que proporciona, dicen que la canela acelera el metabolismo: si tomas la mitad de una cucharadita cada día, al cabo de un mes habrás perdido un kilo extra. Para adelgazar comiendo de una forma muy sabrosa, añádela a tu vaso de leche, al yogur, a la manzana, al requesón…

Disfruta del chocolate negro

Si no puedes vivir sin tu ración diaria de dulce, pásate al chocolate negro. Tiene menos azúcar, menos grasas, menos calorías y muchos antioxidantes, además de efectos antitrombóticos y antiinflamatorios. Una o dos onzas diarias te proporcionarán todos sus beneficios sin interferir en tu pérdida de peso.

Vinagreta

El aliño más saludable que puede añadir a tus platos y ensaladas es la clásica vinagreta a base de aceite de oliva y vinagre, que acelera la quema de grasa en tu organismo. Para adelgazar comiendo lo mejor es que por el momento olvides otro tipo de salsas.

Adiós al azúcar y a las grasas

Dicen los expertos que identificar obesidad tan sólo con la falta de ejercicio es un mito. El ejercicio es imprescindible, pero también hay que limitar la ingesta de azúcar y grasas, que estimulan la sensación de hambre, el almacenamiento de grasa y el aumento de peso. Sustituye el azúcar por edulcorantes y limítate sólo a las grasas más saludables (con preferencia aceite de oliva). Ya sabes: ejercicio sí, pero…

«No se puede correr más rápido que una mala dieta».

Aquí terminamos con los trucos para adelgazar comiendo. En nuestro próximo artículo te contaremos como puedes adelgazar moviéndote un poco más.

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