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Dieta y Vitalidad

Dieta de la Alcachofa

Dieta de la Alcachofa

Para situar la dieta de la alcachofa dentro del complejo mundo de las dietas vamos a utilizar un símil deportivo. Probablemente las carreras sean la parte más popular del atletismo. Si nos atenemos a su duración y a la distancia que recorren podemos clasificarlas como carreras de velocidad (las más cortas), carreras de media y larga distancia y carreras de fondo (las más largas).

En el mundo de las dietas podemos hacer una clasificación similar, aunque en este caso los factores que influyen son la duración y los kilos a perder. Tenemos dietas de fondo (destinadas a perder muchos kilos y que tendremos que mantener durante mucho tiempo), dietas de media a larga duración (que nos ayudarán a perder cantidades más moderadas) y dietas rápidas.

Las dietas rápidas, conocidas normalmente como dietas relámpago o dietas exprés, suelen tener unas características comunes muy concretas. Todas prometen que podemos perder aproximadamente de dos a cinco kilos en un plazo inferior a una semana. La mayoría asegura también que van a depurar nuestro cuerpo de toxinas y deshechos. Y muchas son monodieta, es decir que se basan en el consumo exclusivo o mayoritario de un único alimento. La dieta de la alcachofa, de la que vamos a tratar hoy, reúne todas estas características.

La alcachofa

La alcachofa (cynara scolymus) o alcaucil, como aún se la conoce en el sur de España, es una hortaliza originaria de la zona mediterránea, cuyo cultivo se extendió a numerosos países de clima templado. Conocida y utilizada ya en Egipto, Grecia y Roma, se le atribuían por aquel entonces poderes afrodisíacos.

Con posterioridad, y debido a sus efectos comprobados, se recomendó su uso en todo tipo de procesos digestivos, así como tomar el agua resultante de la cocción en casos de anemia, por su gran contenido en hierro. En la actualidad, por mor de la dieta que lleva su nombre, se la asocia con la pérdida de peso. Dicen sus defensores que la dieta de la alcachofa permite que el organismo se desprenda rápidamente del agua y la grasa acumulada en abdomen y caderas, aunque los médicos afirman que no existen pruebas de que produzca ningún efecto específico en este tema.

La alcachofa, como simple alimento, es recomendable por muchos motivos. Contiene un alto porcentaje de agua, vitaminas y minerales, un aporte de grasa prácticamente nulo y tan sólo unas 20 calorías por cada 100 gramos.

Propiedades de la alcachofa

Hablar en profundidad de todas las propiedades de la dieta de la alcachofa o, para ser más exactos, de la alcachofa en sí misma, podría resultar demasiado prolijo. Así pues, haremos un resumen destacando las más importantes, algunas de las cuales la han convertido en una gran alidada de las dietas de control de peso:

Protege el hígado – La cinarina, uno de los principios activos, protege el hígado y favorece su recuperación de las principales enfermedades hepáticas (ictericia, insuficiencia hepática, hepatitis o hígado graso). También contribuyen a esta protección los ácidos caféico, cafeolquínico, linoleico y oleico.

Reduce el colesterol – La cinarina y los ácidos que antes mencionamos disminuyen los niveles de colesterol en sangre, ayudando a corregir la hipertensión y a prevenir la arteriosclerosis.

Previene las enfermedades vasculares – Gracias a sus componentes atenúa el peligro de sufrir estas enfermedades y ayuda a intensificar la recuperación en caso de infarto, angina de pecho u otros problemas similares.

Mejora la digestión – La cinarina ayuda a la digestión de las grasas y mejora distintas patologías del aparato digestivo, como la dispepsia, las indigestiones o los problemas de gases.

Tiene efecto colerético – Es decir, que estimula la producción de bilis y la expulsión de las grasas a través de ella.

Combate el estreñimiento – El alto contenido en fibra de las alcachofas frescas ayuda a eliminar el estreñimiento.

Elimina líquidos – La alcachofa tiene un alto contenido de potasio que la convierte en un alimento diurético, adecuado para los personas que padecen retención de líquidos, gota, ácido úrico, enfermedades circulatorias o reumáticas.

Mejora la piel – Al drenar el exceso de grasa del organismo, la alcachofa mejora diversas afecciones de la piel, como el acné, las dermatitis o eccemas.

Dieta de la Alcachofa

El origen de la dieta

La tradición española de tomar las doce uvas en Nochevieja surgió un año en que hubo un gran excedente en la cosecha. En Estados Unidos el mismo motivo dio origen al mito de que el pomelo adelgaza y a la dieta que lleva su nombre. La génesis de la dieta de la alcachofa es aún más peculiar si cabe.

Montserrat Folch, nutricionista del Centro Médico Teknon a la que se considera la autora de esta dieta (hasta el punto de concederle la alcachofa de oro en Benicarló), cuenta como un malentendido se convirtió en dieta:

«Resulta que hace unos años Rocío Carrasco, la hija de Rocío Jurado, vino a mi consulta para que le hiciera una dieta personalizada y, dentro de un tratamiento mucho más amplio, le receté unos comprimidos de alcachofa, por ser diuréticos. El caso es que un día, saliendo de la consulta, le sacaron unas fotos y la gente empezó a decir que se había operado, cosa que no era verdad. Fue entonces cuando se supo que se trataba con una doctora de Barcelona y en qué consistía parcialmente el tratamiento. ¡Pero Rocío no se pasaba el día comiendo alcachofas! De hecho, yo siempre he dicho que la dieta de la alcachofa no existe. Pero no me ha servido de nada: a los pocos días, la clínica se llenó de fotógrafos y de fans que pedían visitarse conmigo. Y no acaba ahí las cosa, sino que surgieron varias dietas de la alcachofa…»

Fue tal el revuelo que organizaron los medios de comunicación basándose en unas simples fotos de los paparazzi, que otras “celebridades” como Lolita, María José Campanario, Rosario Mohedano, Raquel Mosquera o Antonia Dell’Ate recurrieron posteriormente a la dieta de la alcachofa, la dieta que nunca existió.

Variantes de la dieta de la alcachofa

Partiendo de esta base resulta mucho más sencillo comprender la gran cantidad de variantes que existen de esta dieta.

La versión básica de la dieta de la alcachofa consiste en tomar durante tres días única y exclusivamente alcachofas a todo pasto, cocinadas de todas las formas que se puedan imaginar, e incluso crudas. Otra variante, también para tres días, limita las alcachofas a la comida y la cena y el resto del día se puede tomar fruta o yogur desnatado. La dieta de la alcachofa para una semana, más completa y de la que también existen varias versiones, combina las alcachofas con otros alimentos.

Aunque claro, si necesitas perder más peso, también tienes la opción de la dieta de la alcachofa para tres semanas. Tienes que empezar el día comiendo una naranja en gajos o bebiendo un vaso de agua tibia con limón. Para desayunar y cenar un vaso de leche de soja con avena. Entre horas sólo se pueden tomar uvas, manzanas o naranjas. Y la comida puede ser una ensalada de alcachofas o alcachofas a la plancha con arroz integral. En nuestra opinión, resulta demasiado monótono para durar tres semanas.

Vamos a dejarlo aquí, porque ya habréis visto que hay más modalidades de esta dieta que hojas tiene una alcachofa. Al final de nuestro artículo encontrarás los tres modelos de menús que nos han parecido más completos.

Normas de la dieta de la alcachofa

En cualquier caso hay una serie de reglas, comunes a casi todas las variantes de la dieta de la alcachofa, que conviene repasar en primer lugar.

Agua – Se recomienda beber unos dos litros de agua al día, de los cuales uno o dos vasos deben tomarse en ayunas, nada más levantarnos.

Aceite – No más de dos cucharadas soperas al día de aceite de oliva virgen extra.

Aderezos – Además del aceite, se puede utilizar ajo, hierbas aromáticas y todo tipo de especias, vinagre (de vino, de frambuesa, de manzana, de Módena…) y zumo de limón.

Azúcar – Ni que decir tiene que no se puede tomar azúcar. Sustitúyela por edulcorantes artificiales (sucralosa, sacarina, stevia, aspartamo, etc.).

Bebidas – Además del agua, se puede tomar café, té o infusiones. Las bebidas azucaradas, las bebidas gaseosas y el alcohol están prohibidas.

Fruta – Se recomienda consumir diferentes tipos de fruta a lo largo del día (sin repetir), para poder obtener más variedad de vitaminas y nutrientes. A ser posible, incluye un cítrico cada día.

Métodos de cocción – Cocina tus alimentos de la forma más saludable: a la plancha, a la parrilla, asados, hervidos, al microondas o al vapor.

Pan – No se debe comer más de sesenta u ochenta gramos al día de pan blanco o integral. Si se trata de tostadas o biscotes, la cantidad se reduce a treinta o cuarenta gramos.

Sal – Reduce la cantidad de sal que añades a tus comidas. No se deben sobrepasar los cuatro gramos diarios.

Dieta de la Alcachofa

Dieta de la alcachofa para tres días

Esta es la primera versión de la dieta de la alcachofa que te ofrecemos. Se trata de una dieta de choque, muy baja en calorías y no debe prolongarse más allá de los tres días indicados. Es la típica solución de emergencia para volver a entrar en la ropa.

Día 1

  • Desayuno – Café con leche desnatada. Una manzana.
  • Media mañana – Un puñado de nueces. Un yogur desnatado.
  • Comida – Alcachofas con jamón.
  • Merienda – Una naranja.
  • Cena – Ensalada de alcachofas.

Día 2

  • Desayuno – Café con leche desnatada. Una pera.
  • Media mañana – Un puñado de nueces. Un yogur desnatado.
  • Comida – Alcachofas gratinadas.
  • Merienda – Tres rodajas de piña natural.
  • Cena – Salteado de alcachofas y patatas.

Día 3

  • Desayuno – Café con leche desnatada. Un melocotón.
  • Media mañana – Un puñado de nueces. Un yogur desnatado.
  • Comida – Alcachofas en salsa.
  • Merienda – Fresas.
  • Cena – Alcachofas con almejas.

Dieta de la alcachofa menú semanal

Menú 1

En el primer menú semanal de la dieta de la alcachofa esta verdura es la protagonista indiscutible de las dos comidas principales. Pero a eso se le añade un nuevo elemento: el agua de alcachofas. Dicen que hay que tomarla tres veces al día (desayuno, comida y cena) los diez primeros días del mes, durante tres meses para que nos ayude a perder aún más peso. Se debe tomar siempre después de las comidas porque, además de favorecer la digestión, nos ayuda a procesar las grasas. Si quieres saber cómo se prepara puedes encontrar la receta aquí. Ahora veamos el menú.

Lunes

  • Desayuno – Café con leche desnatada. Dos rebanadas de pan integral con pavo cocido. Un vaso de agua de alcachofas.
  • Media mañana – Un zumo de naranja o una infusión.
  • Comida – Ensalada de alcachofas con taquitos de jamón serrano y ajo, aliñada con cominos, pimienta, sal, aceite de oliva y vinagre de manzana. Lenguado a la plancha. Una rodaja de melón. Un vaso de agua de alcachofas.
  • Merienda – Una tostada de pan de lino con queso fresco. Una pieza de fruta.
  • Cena – Alcachofas hervidas. Revuelto de setas. Una manzana. Una infusión relajante. Un vaso de agua de alcachofas.

Martes

  • Desayuno – Café con leche desnatada. Dos rebanadas de pan integral con una pizca de mantequilla y mermelada sin azúcar. Un vaso de agua de alcachofas.
  • Media mañana – Un zumo de pomelo o una infusión.
  • Comida – Arroz integral con alcachofas y brócoli. Un filete de ternera a la plancha. Un melocotón. Un vaso de agua de alcachofas.
  • Merienda – Una tostada de pan de lino con una loncha de jamón york. Una infusión.
  • Cena – Alcachofas rellenas de salmón. Una pera. Una infusión relajante. Un vaso de agua de alcachofas.

Miércoles

  • Desayuno – Café con leche desnatada. Dos rebanadas de pan integral con lacón. Un vaso de agua de alcachofas.
  • Media mañana – Un zumo de naranja o una infusión.
  • Comida – Ensalada de tomate y queso fresco aderezada con orégano y aceite de oliva. Tortilla de alcachofas. Fresas. Un vaso de agua de alcachofas.
  • Merienda – Una tostada de pan de lino con queso fresco. Una pieza de fruta.
  • Cena – Crema de alcachofas. Un filete de merluza a la plancha. Una infusión relajante. Un vaso de agua de alcachofas.

Jueves

  • Desayuno – Café con leche desnatada. Dos rebanadas de pan integral con una pizca de mantequilla y mermelada sin azúcar. Un vaso de agua de alcachofas.
  • Media mañana – Un zumo de pomelo o una infusión.
  • Comida – Ensalada de alcachofas hervidas con queso de cabra. Un filete de pechuga de pollo a la plancha. Mandarinas. Un vaso de agua de alcachofas.
  • Merienda – Una tostada de pan de lino con una loncha de jamón york. Una infusión.
  • Cena – Menestra de verduras preparada con alcachofas, pimiento, champiñones, espárragos, berenjena, calabacín y tomate. Mero a la plancha. Una infusión relajante. Un vaso de agua de alcachofas.

Viernes

  • Desayuno – Café con leche desnatada. Dos rebanadas de pan integral con cecina. Un vaso de agua de alcachofas.
  • Media mañana – Un zumo de naranja o una infusión.
  • Comida – Alcachofas y verduras variadas, bañadas con una bechamel ligera, espolvoreadas con queso rallado, y gratinadas. Un filete de lomo a la plancha. Dos rodajas de piña. Un vaso de agua de alcachofas.
  • Merienda – Una tostada de pan de lino con queso fresco. Una pieza de fruta.
  • Cena – Crema de alcachofas. Atún a la plancha. Una infusión relajante. Un vaso de agua de alcachofas.

Sábado

  • Desayuno – Café con leche desnatada. Dos rebanadas de pan integral con una pizca de mantequilla y mermelada sin azúcar. Un vaso de agua de alcachofas.
  • Media mañana – Un zumo de pomelo o una infusión.
  • Comida – Alcachofas rellenas de setas y huevo duro, gratinadas con bechamel. Un filete de pechuga a la plancha. Una pieza de fruta. Un vaso de agua de alcachofas.
  • Merienda – Una tostada de pan de lino con jamón serrano. Una infusión.
  • Cena – Alcachofas a la romana. Merluza al vapor. Una infusión relajante. Un vaso de agua de alcachofas.

Domingo

  • Desayuno – Café con leche desnatada. Dos rebanadas de pan integral con lomo embuchado. Un vaso de agua de alcachofas.
  • Media mañana – Un zumo de naranja o una infusión.
  • Comida – Alcachofas con salsa de tomate, cebolla y comino molido. Un filete de redondo a la plancha. Un yogur natural desnatado con frutos del bosque. Un vaso de agua de alcachofas.
  • Merienda – Una tostada de pan de lino con queso fresco. Una pieza de fruta.
  • Cena – Alcachofas con sepia. Una manzana. Una infusión relajante. Un vaso de agua de alcachofas.

Menú 2

Este segundo menú semanal de la dieta de la alcachofa lo sugiere una conocida empresa farmacéutica (una más entre las que venden productos milagro para adelgazar) con una duración inicial de un mes (aunque también proponen ampliarlo a dos meses). A las consabidas verduras, frutas, carnes y pescados a la plancha y lácteos desnatados, se añaden algunos extras en forma de suplementos preparados con plantas medicinales. El consumo de alcachofas frescas se reduce a una sola comida diaria, pero a cambio los diez primeros días hay que tomar una ampolla de alcachofa y una ampolla de té verde (de las que ellos mismos comercializan) a cualquier hora de la mañana. Los siguientes veinte días se tomarán dos cápsulas de alcachofa y dos cápsulas de camilina en el desayuno, comida y cena.

Lunes

  • Desayuno – Un kiwi. Doscientos cincuenta mililitros de leche semidesnatada con dos cucharadas soperas de copos de avena.
  • Media mañana – Una pieza de fruta.
  • Comida – Crema de calabacín (preparada con quesitos desnatados). Una brocheta con ciento cincuenta gramos de pollo sin piel cortado en tacos, pimiento y cebolla. Treinta gramos de pan integral. Un yogur desnatado.
  • Merienda – Una manzana.
  • Cena – Alcachofas con caldo de verduras. Doscientos gramos de merluza al vapor. Dos mandarinas.

Martes

  • Desayuno – Zumo de naranja con pulpa. Un vaso de leche semidesnatada. Cuatro galletas integrales.
  • Media mañana – Treinta gramos de pan integral con treinta gramos de pechuga de pavo.
  • Comida – Alcachofas con salsa blanca. Ciento cincuenta gramos de carne de ternera al limón. Una manzana verde.
  • Merienda – Una tostada de pan integral con queso fresco.
  • Cena – Brócoli rehogado con taquitos de jamón. Una tortilla francesa de un huevo. Un yogur desnatado.

Miércoles

  • Desayuno – Un kiwi. Un vaso de leche semidesnatada. Cuarenta gramos de pan multicereales.
  • Media mañana – Treinta gramos de pan integral con queso fresco.
  • Comida – Crema de puerros y apio. Ciento cincuenta gramos de atún encebollado con zanahoria. Dos o tres rodajas de piña fresca.
  • Merienda – Un yogur desnatado con cereales integrales y trocitos de fresa.
  • Cena – Ensalada de alcachofas, tomate, ochenta gramos de pollo a la plancha (sin piel) y cinco aceitunas desaladas, aliñada con salsa vinagreta. Un yogur desnatado.

Jueves

  • Desayuno – Zumo de naranja con pulpa. Doscientos cincuenta mililitros de leche semidesnatada con dos cucharadas soperas de copos de avena.
  • Media mañana – Una manzana.
  • Comida – Alcachofas con jamón. Setenta gramos de langostinos a la plancha, aliñados con salsa vinagreta. Treinta gramos de pan integral. Una pera.
  • Merienda – Una naranja.
  • Cena – Judías verdes rehogadas con ajo. Una hamburguesa casera de ternera con ensalada de lechuga. Un yogur desnatado.

Viernes

  • Desayuno – Un kiwi. Dos yogures desnatados con treinta gramos de cereales integrales.
  • Media mañana – Una tostada de pan integral con mermelada sin azúcar.
  • Comida – Ensalada de berenjenas y pimientos a la plancha. Una tortilla de champiñones preparada con un huevo. Una naranja.
  • Merienda – Sesenta gramos de queso fresco. Una pieza de fruta.
  • Cena – Alcachofas estofadas. Ciento cincuenta gramos de lenguado cocinado en papillote y servido con su jugo.

Sábado

  • Desayuno – Zumo de naranja con pulpa. Un vaso de leche semidesnatada. Cuatro galletas integrales.
  • Media mañana – Treinta gramos de pan integral con treinta gramos de jamón cocido.
  • Comida – Ensalada de alcachofas, garbanzos y espinacas. Ciento cincuenta gramos de conejo al ajillo. Una manzana verde.
  • Merienda – Una pera. Un yogur desnatado.
  • Cena – Tomate a la plancha aderezado con orégano. Ciento cincuenta gramos de solomillo de cerdo al horno.

Domingo

  • Desayuno – Un kiwi. Un vaso de leche semidesnatada. Pan integral con aceite de oliva.
  • Media mañana – Una manzana.
  • Comida – Ensalada tibia de berros y queso de cabra, aliñada con aceite de oliva y vinagre de Módena. Papillote de salmón con puerros. Una o dos rodajas de melón.
  • Merienda – Un yogur desnatado con trocitos de papaya.
  • Cena – Alcachofas al estilo castellano. Rollitos de jamón cocido con espárragos verdes y pimiento. Una pieza de fruta.

Agua de alcachofas

Preparar agua de alcachofas es realmente muy sencillo. Sólo necesitas un litro y medio de agua y dos alcachofas. Las alcachofas deben ser muy frescas, estar sanas y apretadas. En primer lugar se lavan muy bien las alcachofas. Luego se les corta el extremo del tallo y se parten por la mitad. A continuación se ponen una cazuela al fuego con el agua y las alcachofas. Cuando el color verde de las alcachofas empiece a tomar un tono marrón y ya estén tiernas, es el momento de retirarlas del fuego. Se sacan las alcachofas y se reservan para alguna de las comidas. Se deja enfriar el caldo, se cuela y se guarda en la nevera. Cuando te sirvas un vaso, para mejorar el sabor, puedes añadirle hojas de menta y un poco de zumo de limón.

Qué hay de positivo y negativo en la dieta de la alcachofa.

Como hemos comentado, los beneficios de un consumo racional de esta hortaliza son múltiples. La alcachofa es tiene un efecto diurético, laxante y carminativo (activa los movimientos intestinales). Favorece la digestión y previene y alivia tanto las náuseas como los vómitos. Incrementa la producción de bilis y promueve su expulsión, colaborando así a la buena asimilación de las grasas. Y curiosamente también estimula el apetito, dato que los defensores de la dieta prefieren obviar. Todo esto, sumado a su alto contenido en vitaminas y minerales y a su escasa aportación calórica, convierte a la alcachofa en un alimento muy recomendable que deberíamos incluir con frecuencia en nuestra dieta.

Sin embargo, si abusamos de su consumo o las convertimos en plato único, las ventajas se pueden convertir en riesgos. Esto podemos entenderlo mejor con un ejemplo: necesitamos agua para vivir, de hecho podemos resistir muchos más días sin comer que sin beber, pero no por eso beber en exceso nos va a beneficiar. Al contrario, existen casos documentados de personas que han fallecido por beber demasiada agua en muy poco tiempo.

Lo mismo ocurre con las alcachofas. Para empezar su consumo exclusivo nos puede acarrear un severo déficit nutricional de todas aquellas vitaminas y minerales de los que carece, así como de los ácidos grasos. Causa un importante efecto rebote debido a la escasez de calorías que aporta, recuperándose no sólo los kilos que se han perdido (agua en su mayoría), sino algunos más de propina. El bajo contenido de proteínas en la dieta origina pérdida de masa muscular. También puede ocasionar estrés, irritabilidad, depresión, ansiedad, alteraciones intestinales y, por supuesto, hacer que aborrezcamos las alcachofas para siempre.

Recordemos por último que esta dieta es perjudicial en caso de obstrucción de los conductos biliares, durante el embarazo y la lactancia. En caso de duda, y siempre antes de comenzar una nueva dieta, consulta con un especialista.

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