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Dieta del astronauta

En la continua búsqueda de la dieta perfecta y definitiva se recorrido un largo camino. La inspiración ha venido de países lejanos, de alimentos exóticos o del pasado más remoto, como vimos en la dieta paleolítica. En el caso que nos ocupa hoy, la dieta del astronauta (conocida también como la dieta de los trece días), nace al amparo de una profesión. Pero además, en la época en la que surge es un auténtico guiño hacia lo que entonces era el futuro. Su nombre sugería algo nuevo, original, diferente… Aunque luego, al ver en lo que realmente consistía la dieta, el chasco era monumental.

Origen de la dieta del astronauta

Como siempre que investigamos una nueva dieta, lo más difícil suele ser conocer su verdadero origen. En este caso son dos las versiones más extendidas, aunque comparten una base común: la dieta se dio a conocer en Estados Unidos en la década de 1960.

En la primera de ellas nos cuentan que la dieta la diseñaron los técnicos de la NASA para que los astronautas pudieran perder mucho peso en pocos días. No debemos olvidar que los futuros astronautas realizaban una preparación física intensiva y su estado de forma era muy bueno. Además la alimentación que tuvieron en esos primeros viajes espaciales dejaba mucho que desear y se suponía que con esta dieta se les preparaba para obtener el máximo de energía posible de la mínima cantidad ingerida. Con esos argumentos se intenta justificar lo draconiano de la dieta. Si aceptamos esta explicación, no debemos perder de vista otro dato muy importante: durante el periodo de entrenamiento los astronautas están sometidos a continua supervisión por parte del equipo médico. ¿Qué queremos decir con esto? Pues simplemente que cualquier complicación que les causase la dieta sería detectada y solucionada de inmediato, a diferencia de lo que ocurre con el resto de la gente que intenta seguirla.

La segunda versión de la historia resulta todavía más peculiar. Dicen que la NASA elaboró este plan nutricional no para los astronautas, sino para todos los demás empleados de las misiones espaciales (en especial para los de niveles superiores), con el objetivo de aliviar los problemas digestivos que les ocasionaba el continuo estrés al que estaban sometidos. Cuentan que, cuando los empleados empezaron a seguirla, fue cuando notaron que una de las consecuencias de esta dieta era la pérdida de peso… Resulta cuando menos extraño que un equipo de la NASA haya podido diseñar una dieta tan terriblemente hipocalórica sin sospechar sus efectos. Y del tema de aliviar las molestias gastrointestinales mejor ni hablamos. Después de leer en qué consiste detalladamente la dieta del astronauta podrás formarte tu propia opinión.

Normas generales

En cualquier caso, fuera cual fuese el verdadero origen de la dieta del astronauta lo cierto es que muy pronto obtuvo un éxito arrollador, siendo una de las preferidas en su país de origen ya que, si se sigue a rajatabla, se puede llegar a perder un kilo diario.

Al igual que ya hemos visto en otras dietas rápidas no existe un único plan, sino dos: la dieta de los trece días y la versión abreviada de tres días. Sin embargo las normas y prohibiciones son comunes para las dos variantes:

  • Hay que beber un mínimo de dos a tres litros de agua al día. Las infusiones, el café o el té no se contabilizan.
  • Hay que comer estrictamente lo que indica la dieta, ni más cantidad ni menos.
  • No está permitido sustituir unos alimentos por otros. En esto también hay que ceñirse a lo marcado.
  • No se puede utilizar ningún tipo de grasa para cocinar ni para aliñar las ensaladas. Ni manteca, ni mantequilla, ni margarina, ni ninguna clase de aceite.
  • Para endulzar no se puede utilizar azúcar, ni glucosa, ni fructosa, ni miel, ni nada parecido. En última instancia se pueden utilizar edulcorantes artificiales, aunque se recomienda tomar el café y las infusiones sin añadir nada.
  • La duración máxima de la dieta debe ser de trece días. Sí se quiere repetir hay que dejar transcurrir un mínimo de dos semanas.

Dieta del astronauta

Dieta para tres días

Si únicamente tenemos en cuenta las indicaciones a seguir y las comidas que hay que realizar, está claro que nos encontramos ante una dieta muy sencilla. Sólo se hacen tres comidas al día: desayuno, comida y cena. Aunque en algunos sitios hablan de meriendas, tentempiés y cosas por el estilo (con frutas y lácteos desnatados), lo cierto es que son añadidos a la dieta original.

Uno de los reclamos que se utilizan en la versión corta de la dieta del astronauta es que puedes perder tres kilos en tres días «sin necesidad de pasar hambre». Los tres días tienes que comer lo mismo, así que juzga tú:

  • Desayuno – Café o té sin azúcar, o 250 ml de leche desnatada.
  • Comida – Un huevo duro o escalfado y una ensalada verde.
  • Cena – 150 gramos de carne magra a la plancha y una ensalada verde.

Desde luego las cantidades no son para tirar cohetes. Tengamos en cuenta que el objetivo es no sobrepasar las 500 calorías diarias. Se insiste, eso sí, en la importancia de beber los dos o tres litros de agua diarios, para favorecer la eliminación de líquidos y bajar de peso más rápidamente.

Dieta para siete o trece días

Al igual que en la anterior se hacen tan sólo tres comidas al día. Pero si necesitas perder más de tres kilos y además eres muy valiente, quizás te interese saber algo más sobre la dieta ampliada para siete o trece días:

  • Día 1:
    • Desayuno – Café sólo (sin azúcar) en la cantidad que se desee.
    • Comida – Tres huevos duros y un tomate.
    • Cena – Doscientos gramos de carne magra o pollo sin piel a la plancha y una lechuga.
  • Día 2:
    • Desayuno – Café o té solos y sin azúcar, sin límite.
    • Comida – Doscientos gramos de carne sin grasa a la plancha y una lechuga.
    • Cena – Ciento cincuenta gramos de jamón cocido sin grasa y un yogur desnatado.
  • Día 3:
    • Desayuno – Café o té solos y sin azúcar, sin límite y además una tostada.
    • Comida – Una ensalada de tomate y apio, y una naranja o una mandarina.
    • Cena – Dos huevos duros, cien gramos de jamón cocido sin grasa y una lechuga.
  • Día 4:
    • Desayuno – Café o té solos y sin azúcar, sin límite y además una tostada.
    • Comida – Ciento cincuenta gramos de jamón cocido sin grasa, un huevo duro y tres zanahorias ralladas.
    • Cena – Macedonia de frutas (sin azúcar) y un yogur desnatado.
  • Día 5:
    • Desayuno – Café o té solos y sin azúcar, sin límite y además una tostada.
    • Comida – Doscientos gramos de pescado a la plancha o al vapor y un tomate.
    • Cena – Doscientos cincuenta gramos de carne magra a la plancha.
  • Día 6:
    • Desayuno – Café o té solos y sin azúcar, sin límite y además una tostada.
    • Comida – Un cuarto de pollo (cocido o asado con limón y sin piel) y una ensalada al gusto.
    • Cena – Dos huevos duros y un bol de zanahoria rallada.
  • Día 7:
    • Desayuno – Café o té solos y sin azúcar, sin límite. Se elimina la tostada.
    • Comida – Doscientos cincuenta gramos de carne magra a la plancha y una naranja.
    • Cena – Se puede elegir cualquiera de las seis cenas anteriores.

Si solo quieres hacerla durante siete días ya lo tienes. Y si quieres probar con la de trece días, el octavo día simplemente tienes que repetir el primero y así sucesivamente. Y recuerda que nunca se deben hacer más de trece días seguidos.

Inconvenientes de la dieta

Ahora que ya la conoces mejor podrás valorar si efectivamente con esta dieta se pierde peso sin sufrir. La opinión generalizada es justo la contraria, que se pasa mucha hambre. Es más, en algunos lugares donde se promociona la dieta, se recomienda tomar algún producto para eliminar el apetito, así como un completo multivitamínico para suplir todas las carencias nutricionales que provocan la prohibición de grupos enteros de alimentos.

La dieta del astronauta es extremadamente hipocalórica, ya que al fijar el tope en 500 calorías diarias se sitúa de lleno en la zona peligrosa. En palabras de Giuseppe Russolillo, presidente de la AEDN (Asociación Española de Dietistas y Nutricionistas), «en ningún caso es recomendable bajar de las 1200 calorías diarias porque esto conlleva carencias en nuestra alimentación». Sobre dietas como esta añade que «es muy peligroso, porque una persona no puede estar por debajo de 800 calorías al día caminando por la calle».

¿Se pierde peso con esta dieta? Sí, bastante, pero en su mayor parte es líquido y masa muscular. Tiene un considerable efecto rebote, ya que el peso que se ha perdido de forma tan rápida y brusca con esta dieta monótona y falta de imaginación, se recupera con creces en el momento en que se vuelve a la alimentación habitual, sobre todo después del aburrimiento y la ansiedad que se han padecido.

La dieta no es apta para personas con problemas de salud, menores, embarazadas o deportistas. Los efectos secundarios causados por ingerir tan pocas calorías van desde los trastornos gastrointestinales al agotamiento, apatía, mal humor, depresión, irritabilidad, ansiedad, insomnio, intolerancia al frío y mareos.

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