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Dieta y Vitalidad

Fase de mantenimiento

Dieta Atkins fase de mantenimiento

Si has seguido paso a paso todas las tres primeras fases de la dieta Atkins a estas alturas ya habrás alcanzado tu meta. ¿Y ahora qué? Para empezar es el momento adecuado para ir de compras y renovar tu vestuario. Además ahora comienza la cuarta fase de la dieta Atkins, la fase de mantenimiento.

Cuando empieza la fase de mantenimiento

Quizás sea esta (junto con la fase de inducción) la que tenga marcado con más claridad el comienzo. Si has alcanzado el peso que te habías fijado como objetivo y has conseguido mantenerlo sin fluctuaciones durante al menos un mes, ha llegado el momento de dar el salto de la fase de mantenimiento previo a la fase de mantenimiento a secas.

Como diría Atkins:

«¡Lo logró! Es usted el afortunado poseedor de una nueva y esbelta figura. Le gusta lo que ve cuando se mira en el espejo (aunque quizás al principio le resulte difícil creer que la persona esbelta que ve allí sea realmente usted)».

En qué consiste la fase de mantenimiento

La fase de mantenimiento consiste básicamente en que sigas viendo en el espejo esa figura esbelta. Está claro que el propósito de todas las dietas de adelgazamiento es hacernos perder el peso que nos sobra. El problema más grande viene después: impedir que volvamos a recuperarlo.

El concepto de mantener el peso ideal tras seguir una dieta no es nada nuevo. Sin embargo parece ser que fue Atkins el primero en poner el énfasis en esta etapa y en convertir la fase de mantenimiento en una más de su dieta. La verdad es que sus argumentos son difíciles de rebatir:

«Hay un gran mito del que tiene que olvidarse: “Ahora que peso lo que deseaba, puedo volver a comer como la demás gente”. Si ha perdido el peso utilizando píldoras, inyecciones y/o pasando hambre, su propio cuerpo hambriento, así como su mente, tienen unos deseos infernales de volver a las comidas “normales” que le hicieron a usted estar gordo antes, y que le volverán a hacer estar aún más gordo esta vez. Pero si ha perdido el peso manteniendo los carbohidratos que toma por debajo de su NCC, no se siente privado de nada, en lo más mínimo. Así que sólo es cuestión de su cabeza… Debe asegurarse de que comprende muy bien cuál es el orden de prioridades. Y la prioridad número uno es comprender el problema en toda su amplitud».

¿Cuánto dura la fase de mantenimiento?

Al igual que ocurre en la dieta Dukan (inspirada en ésta, aunque su autor lo niegue) la fase de mantenimiento es para siempre jamás. Atkins distingue entre aquellas personas que tan sólo tienen que perder cuatro o cinco kilos, y aquellas otras que padecen un sobrepeso importante:

«Si tiene un problema de peso crónico, es esencial que acepte por completo y que comprenda absolutamente que su grasa es un síntoma de una enfermedad que dura toda la vida. Sus procesos metabólicos son, y siempre tenderán a ser, anormales. Sí, incluso aunque adelgace y se mantenga delgado».

«Así que dígase a sí mismo, una y otra vez, hasta que logre que cale en su rebelde cerebro: “Mi tendencia a engordar es un signo de un desarreglo metabólico crónico. Mi fisiología no puede operar con ciertos tipos de alimento, tal como pueden hacer las fisiologías de los delgados. No debo tratar de comparar mis hábitos alimentarios con los de una persona que jamás ha tenido un problema de peso. No debo hacerlo ni ahora, ni nunca. Tengo una enfermedad, una enfermedad que me durará toda la vida. No puedo curarla, pero puedo controlarla».

«Ahora, la siguiente cosa que tiene que hacer es convencerse de que durante la fase de mantenimiento tiene que permanecer a un máximo de dos kilos de su peso ideal. Puede permitirse este campo de fluctuación de dos kilos sin remordimiento alguno. Y recuerde: el límite superior es vital. Tiene que hacerse a la idea de que ha de ir cada mañana a la báscula, de un modo tan regular como lavarse los dientes. Y, mientras mira lo que le dice su báscula, tome su decisión. ¿Está su peso en el límite superior? En este caso, debe usted pasar a un nivel de dieta más estricto ese mismo día. Para la mayor parte de la gente eso significa la segunda fase de la dieta. Tiene que permanecer en esa fase de la dieta hasta que haya perdido esos dos kilos y llegado al límite inferior de su peso ideal. Entonces y sólo entonces, puede usted ir añadiendo más carbohidratos a su dieta… pero de forma gradual, muy gradualmente. Y si sucediera que en unos pocos meses se hubieran vuelto a acumular los dos kilos, repita el ciclo. Así pues, dese cuenta de lo vital que es el pesarse cada día y tomar la decisión absolutamente inviolable de volver a las fases primera o segunda de la dieta cuando haya alcanzado el límite superior de su margen de oscilación de dos kilos. De esta manera, podrá usted mantener su peso a un par de kilos del ideal, y sin privación alguna… ya que la dieta básica elimina el apetito y le permite comer muchas cosas buenas».

Conviene recordar que, en las primeras fases de la dieta, Robert Atkins da más importancia al metro que a la báscula porque, sobre todo al principio, los kilos perdidos pueden corresponder en gran parte a líquidos retenidos. Por el contrario, cuando disminuimos centímetros de nuestro contorno, se debe a que estamos quemando grasas gracias a la cetosis.

Dieta Atkins fase de mantenimiento

Pero cuando llegamos a la fase de mantenimiento la cosa cambia. A estas alturas se supone que ya hemos quemado toda la grasa. Ya no se trata de saber si hemos perdido más o menos peso, sino de todo lo contrario: de saber si lo hemos recuperado y si pasamos del límite aceptable. Por eso ahora insiste en que a partir de ahora se utilice la báscula todos los días.

Alimentos permitidos en la fase de mantenimiento

En la fase de mantenimiento previo ya se han incorporado todos los alimentos excepto el azúcar, la harina blanqueada y los alimentos procesados. De igual forma cada persona ha averiguado cual es el NCC (nivel crítico de carbohidratos) que le permite mantener su peso ideal. Así pues, lo que ocurre a partir de ahora en la fase de mantenimiento es fácil de imaginar. ¿O no? Lo mejor es que lo explique Atkins:

«Elija sus carbohidratos para toda la vida – Una vez esté dispuesto a iniciar la fase de mantenimiento, decida de modo definitivo qué carbohidratos son los que va usted a incluir en su dieta de toda la vida, porque, después de todo, eso es lo que es su dieta de mantenimiento… la forma en que va a comer durante el resto de su vida. A causa de su alteración metabólica innata que nunca podrá eliminar, su forma de comer y de beber jamás podrá ser descuidada ni dejada al azar. Si esto ocurriera, volverían los feos kilos, la fatiga, el envejecimiento prematuro, el constante apetito y el ansia de dulces, los altos niveles de triglicéridos y el colesterol… todos los siete jinetes del Apocalipsis. Probablemente, la mejor decisión sea permanecer en la misma dieta de bajo contenido de carbohidratos con la que perdió el peso: sólo que ahora puede desviarse un poco de ella. De modo que, si le gusta el vino o tomar un aperitivo antes de la cena, puede tener algo de manga ancha a este respecto. Otra decisión casi tan buena como ésta es añadir algunas féculas: una rebanada de pan tostado, algunos de los vegetales con más féculas… Pero la peor decisión de todas es añadir dulces».

«Recientemente, el Brookhaven National Laboratory informó de algunos hallazgos muy interesantes acerca del “efecto engrosante” comparativo de las féculas y los dulces. Esos hallazgos son el resultado de una serie de pruebas llevadas a cabo durante dos años por un equipo de doctores dirigido por el doctor Walton W. Shreeve».

«Aparentemente, una caloría de azúcar produce más grasa que una caloría de fécula. Tras alimentar a sus pacientes con dietas que tenían un alto contenido en azúcar o un alto contenido en féculas, los doctores del Brookhaven averiguaron que el porcentaje de azúcar convertido en grasa como resultado de la dieta de azúcar era de dos a cinco veces mayor que el porcentaje convertido tras la dieta de féculas. Lo que la investigación del Brookhaven sugiere de un modo muy claro es asombroso: significa que un trozo de treinta gramos de dulce de chocolate (113 calorías) engorda de dos a cinco veces más que un bocadillo de hamburguesa (116 calorías). También significa que un trozo de fruta, que es un carbohidrato simple (azúcar), es menos deseable para su dieta que una patata al horno, que es una fécula».

«El factor dependencia, otra razón para no añadir ningún dulce que no sea aquellos que encontrará en este libro. En realidad, no puedo recomendar que añada dulces con azúcar en ningún punto de su régimen. No estoy hablando acerca de añadir un poco de fruta fresca: en particular melones y bayas. Estoy hablando de no añadir pastelillos, galletas, pasteles, dulces, ni cualquiera de los otros postres muy azucarados. La razón es que, para la gente que tiene un metabolismo de los carbohidratos alterado, todos esos dulces son lo que el alcohol es para el alcohólico, la heroína para el drogadicto, un paquete de cigarrillos para un ex-fumador o Las Vegas para un jugador. Lo mejor que puede hacer es permanecer alejado por completo de tales dulces».

Más claro el agua. Si eres un fiel seguidor de la dieta Atkins olvídate del azúcar para el resto de tu vida.

Dieta Atkins fase de mantenimiento

Menú de la fase de mantenimiento

Como viene siendo habitual, excepto en la fase de inducción, Atkins tan sólo nos ofrece para la fase de mantenimiento un ejemplo de menú de tres días. Y no olvides que el vino es tan sólo una opción, como ya vimos.

Primer día

  • Desayuno – Medio pomelo. Huevos revueltos con panceta. Bollo o pan de la revolución dietética. Consomé, café descafeinado o té.
  • Comida – Butifarra con chucrut. Requesón aderezado con aliño francés. Tarta de cerezas. Refresco de dieta, café descafeinado o té.
  • Cena – Sopa de huevo. Una ración de cangrejo a la cantonesa. Cien gramos de vainas de guisantes con salsa de mantequilla. Pastel de lima. Té chino y vino, si se desea, de la lista de vinos y licores que proporciona Atkins en su libro.
  • Tentempié – Atún con salsa de crema. Aceitunas. Variantes en salmuera. Refresco de dieta.

Segundo día

  • Desayuno – Tortilla de mermelada de fresa con crema agria. Bollo de la revolución dietética con crema de queso. Consomé, café descafeinado o té.
  • Comida – Ensalada de espinacas mezclada con una lata de atún y aderezada con aliño de ensalada César. Seis fresas con media cucharada grande de kirsch. Refresco de dieta, café descafeinado o té.
  • Cena – Hígado picado y lonchas de ternera (corned beef o pastrami) sobre hojas de lechuga y col. Cogollos de lechuga y tomates rojos aderezados con aliño francés cremoso. Una porción de pastel de queso al chocolate. Refresco de dieta, café descafeinado, té y un vaso de vino tinto seco, si se desea, de la lista de vinos y licores que proporciona Atkins en su libro.
  • Tentempié – Melón con jamón. Refresco Capuccino.

Tercer día

  • Desayuno – Crema de queso untada en bollos de la revolución dietética con salmón, cebolla y tomate. Huevos revueltos. Consomé, café descafeinado o té.
  • Comida – Un cuarto de melón pequeño. Ensalada de pollo con curry de huevos picantes. Ensalada verde aderezada con aliño francés cremoso. Pan de la revolución dietética con mantequilla. Helado. Refresco de dieta, café descafeinado o té.
  • Cena – Aguacate aderezado con el aliño de roquefort número uno. Costillas. Cien gramos de espinacas a la crema. Un vaso de vino tinto seco de la lista de vinos y licores que proporciona Atkins en su libro. Rollo de chocolate, café descafeinado y nueces. Café descafeinado o té.
  • Tentempié – Tres bolas de chocolate o cinco cuadraditos de menta. Sesenta gramos de frutos secos (nueces, pecanas, almendras, avellanas, nueces del Brasil…).

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