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Dieta Ayurveda

Hay muchas formas de clasificar las dietas: por su finalidad (terapeúticas, adelgazantes, para engordar), por el grupo de alimentos que se consume (carnívora, omnívora, vegetariana), por su aporte o carencia más destacado (hipocalóricas, bajas en carbohidratos, altas en proteínas)… Y luego hay otras que, participando de muchas, son inclasificables por naturaleza como la dieta ayurveda.

Cuando se busca información sobre una dieta concreta, lo que uno espera encontrar es el típico menú semanal, con los alimentos que se pueden consumir y los que no, y las cantidades concretas. Sencillo y claro. Si es eso lo que estás buscando, la dieta ayurveda (o ayurvédica) no es para ti. Porque el ayurveda no es tan sólo una dieta, es algo mucho más complejo.

Orígenes del ayurveda

Simplificando mucho, podríamos decir que el ayurveda (o ciencia de la vida) es en la India lo mismo que la medicina tradicional en China. De hecho ambas se disputan el honor de ser la más antigua, el origen de todas las formas de medicina posteriores. Los seguidores de ayurveda se jactan de que su ciencia cuenta con más de 5.000 años de antigüedad, aunque las pruebas escritas no llegan a los 3.000 años (que tampoco está nada mal).

En esa misma línea ha sido reconocida por la Organización Mundial de la Salud como uno más de los sistemas de medicinas tradicionales y alternativas de India, junto con el unani, siddha, la naturopatía, la homeopatía y el yoga. Eso no quiere decir que lo respalde, sino que se hace eco de que todos esos sistemas conviven en India con la medicina occidental, de que allí están regulados legalmente, de que existen escuelas y estudios reglados que hay que seguir antes de poder ejercerlos. Ni más, ni menos.

Administrativamente, la medicina ayurvédica está incluida en el Ministerio de Salud y Bienestar de la Familia de India, y forma parte del Departamento AYUSH (acrónimo de ayurveda, yoga, unani, siddha y homeopatía). Para graduarse de (llamémosle) médico ayurvédico hay que estudiar durante cinco años y medio, para después seguir estudiando y especializarse en una de las dieciséis ramas (o especialidades) de que consta en la actualidad.

Ayurveda en Occidente

En los países occidentales, siempre en busca de nuevos horizontes, las medicinas alternativas se han puesto de moda. Desde que los hippies (allá por la década de los sesenta) apadrinaron a sus primeros representantes en Europa, progres, ecologistas, naturistas y otros muchos, se han sucedido y relevado como auténticos paladines en su defensa a ultranza.

Lamentablemente, la catadura moral de gran parte de los gurús que nos han colonizado deja mucho que desear. Desde que Maharishi Mahesh Yogui captase a los Beatles y otros famosos de la época para convertirlos en sus embajadores en primer lugar, desplumarles con cierto disimulo en segundo lugar, e intentar estafarles sin paliativos por último, la lista de estos peculiares personajes se ha ido engrosando. Sai Baba, Swami Bhaktivedanta Prabhupada, Bhagwan Shree Rajneesh, Swami Satchidananda, Gurú Maharaj Ji y tantos otros. Diferentes en sus delitos probados (estafa, fraude, acoso sexual, malos tratos, y muchos más) pero iguales en su avaricia (cuentas en Suiza, mansiones por todo el mundo, jets privados, colecciones de coches de lujo).

E iguales también en su nula preparación científica o médica. Sin embargo es con ellos y con otros de su misma catadura con quienes se supone que han aprendido ayurveda la mayoría de los que ahora vemos anunciarse en nuestros países como grandes maestros. Si me permiten la licencia, es como si un mono se dedicase a impartir clases de vuelo y extendiese títulos de pilotos comerciales a sus alumnos. A ti no sé, pero a mí desde luego no me gustaría subir a esos aviones.

Por si alguien tiene aún alguna duda, en un libro sobre nutrición ayurveda, publicado por uno de esos centros especializados que han crecido como las setas, podemos leer lo siguiente: «ayurveda es también uno de los sistemas de medicina alternativa más actual y comprensible para ser introducida en Occidente, donde su popularidad y prestigio están creciendo rápidamente… ayurveda proporciona un conocimiento muy superior y muchas oportunidades de practicar, de efectuar un desarrollo profesional, y garantizar un servicio a la humanidad… Aquellos que aprenden hoy ayurveda están al frente de un movimiento que continuará creciendo significativamente en el futuro». O sea, que pagues más pasta para hacer el curso de marras, porque eso de ser yogui es una profesión de futuro…

Dieta Ayurveda

Pero, ¿qué es ayurveda?

Ayurveda es algo más que medicina. Casi se podría decir que es una filosofía, una forma integral de vida. Un conjunto de disciplinas diferentes que intentan aplicarse de forma conjunta. Un sistema holístico, que no se dirige tan sólo a aliviar los síntomas de la enfermedad, sino su causa y la relación del síntoma con el estado emocional y mental del paciente, la relación con su entorno, su clima, su medio, su casa, la hora, sus hábitos, su dieta… Complicado, ¿verdad? Pues no hemos hecho más que empezar.

La dieta ayurveda también pretende tener en cuenta una multitud de factores diferenciales y tiene que ser diseñada especialmente para cada persona por un especialista. ¿Cómo? Pues leyéndote el pulso. Sí, has leído bien. Te pondrá la mano en la muñeca como si te estuviera tomando el pulso y lo “leerá” para saber qué tipo de persona eres: vata, pitta o kapha, o cual es la mezcla que predomina en ti.

Si haces memoria de tus tiempos escolares recordarás que hace más de 2.500 años Hipócrates y Galeno, los primeros grandes médicos griegos, dividían ya a los humanos en cuatro grandes grupos según su morfología y su carácter (sanguíneos, melancólicos, coléricos y flemáticos). Ayurveda también clasifica a las personas según sus dosha (biotipos o temperamentos) pero sólo los divide en tres grandes grupos, que a su vez dan lugar a múltiples subgrupos según sus combinaciones. La diferencia básica entre estos dos tipos de clasificaciones consiste en que, según ayurveda, cada uno de estos grupos debe alimentarse, vestirse, y vivir de forma diferente para alcanzar su estado óptimo.

Dosha vata y su dieta

Las personas que tienen un predominio de este dosha presentan complexión delgada (les resulta fácil bajar de peso), estructura ósea reducida, piel sensible, seca y áspera, de color claro, cabello seco, venas muy pronunciadas. Son ansiosas y tienen trastornos del sistema nervioso. La mayor parte de la dieta debería consistir en comidas dulces, incluyendo vegetales cocinados, frutas dulces, carne, lácteos calientes y granos como el arroz, trigo y avena. Los vegetales crudos, las frutas secas y las manzanas deberían evitarse, al igual que todas las habas a excepción de la judía enana y la aduki.

Dosha pitta y su dieta

Las personas que tienen un predominio de este dosha presentan estructura ósea mediana (tienen tanta facilidad para aumentar de peso como para perderlo), piel sensible, a veces grasienta, cabello fino de tonos suaves y venas translúcidas. Padecen metabolismo acelerado, problemas gastrointestinales, problemas nerviosos y de tensión. Las comidas picantes, saladas o agrias deberían evitarse en una dieta pitta. Los alimentos refrescantes, dulces, amargos y astringentes ayudan a calmar el fuego. Entre los buenos alimentos se incluyen vegetales dulces y amargos, frutas dulces, agua fresca y bebidas de frutas, trigo, avena, arroz y cebada, y carnes blancas como pollo o pavo.

Dosha kapha y su dieta

Las personas que tienen un predominio de este dosha presentan complexión grande (gran tendencia al aumento de peso y a poseer mayor fuerza física), piel grasa, cabello grueso y grasiento de color oscuro. Su carácter es predominantemente pacífico y muy calmado. Las comidas que agravan el kapha incluyen lácteos, comidas frías o sustancias muy dulces o saladas. También deben ser evitados el arroz blanco, los productos de trigo, los mariscos, la carne de res, la sal y las frutas o vegetales dulces. Los alimentos picantes, amargos y astringentes deberían ser incluidos en una dieta kapha, y entre las mejores elecciones se encuentran las habas, los vegetales de hoja, el pollo, pavo, huevos, té caliente y los granos como el centeno, maíz, mijo, cebada o trigo sarraceno.

Dieta Ayurveda

Rutinas diarias

Quizás una de las mayores contribuciones que puede hacer el ayurveda a nuestra caótica vida occidental sea el orden. La gran importancia que le da a las rutinas diarias, a los horarios fijos, a las costumbres saludables. Veamos algunas de ellas.

Hay que empezar cada día cepillándose los dientes durante tres minutos como mínimo, y luego darse masaje en las encías con los productos que te hayan recomendado según tu dosha, hacer gárgaras, lavarse los ojos, ponerse unas gotas en la nariz, y beber en ayunas lo que nos hayan dicho.

El siguiente paso son los asanas de yoga y ejercicios específicos. Después darse un buen masaje con el aceite indicado, antes de bañarse utilizando un gel de ducha o jabón con aceites esenciales concretos. Y sobre todo, nunca lavarse la cabeza con agua ni muy caliente ni muy fría.

El siguiente paso es dedicar por lo menos de quince a veinte minutos a orar o a meditar, tranquilos y sentados en el suelo. Y después (cuando hayamos terminado con todos los pasos previos) podremos desayunar unos cereales cocidos.

La comida principal hay que hacerla de las 12:30 a las 13:30h, sin televisión, sin radio y en silencio, masticando muy bien. Beber sólo el agua necesaria para ayudar a tragar. Reposar unos minutos después (pero sin tumbarse ni dormir, nada de siestas).

La merienda tiene que ser de 15:00 a 16:00h. Al atardecer, hay que lavarse los pies, las manos, la cara y cambiarse de ropa, para cenar (después de otros quince minutos de meditación) de 19:30 a 20:30h.

La jornada se cierra con una nueva sesión de cuidados de la piel, más oración o meditación y a dormir entre 22:00 y las 23:00h.

Eso sí, dependiendo de tu dosha, el comienzo del día puede ser más duro para unos que para otros. Vata se ha de levantar media hora antes de salir el sol, Pitta una hora antes, y los pobres Kapha una hora y media…

La moda de la dieta ayurveda

Todas estas recomendaciones y muchas otras más del ayurveda son, no lo olvidemos, exclusivamente para que cada tipo de persona alcance su equilibrio y su estado óptimo. En ningún momento se hace referencia a que las dietas estén dirigidas a perder peso. Sin embargo esa es la impresión generalizada en occidente, y por eso se buscan con tanto interés. ¿Cuál es el origen de esta falsa impresión que se ha convertido en moda?

La raíz hay que buscarla, obviamente, en Hollywood. Ricos y famosos, obsesionados por disimular el paso de la edad y tener un aspecto perfecto y eternamente joven, los actores y actrices de Hollywood prueban una tras otra todas las dietas y pseudodietas que surgen y, a veces sin proponérselo, popularizan aquellas con las que han obtenido buenos resultados. Otras veces, por el contrario, lo hacen directamente como una forma de negocio más, bautizando con su propio nombre a la dieta de turno e intentando vendernos libros y productos relacionados.

Madonna, Christy Turlington, Miranda Kerr, Demi Moore, Cindy Crawford o Gwyneth Paltrow (a la que ya encontramos en la dieta para celíacos) han sido en algún momento destacadas defensoras de la dieta ayurveda. En España el empujón definitivo le vino de mano del cantante Miguel Bosé, que en el año 2010 perdió una considerable cantidad de kilos en pocos meses gracias, según él, a la dieta ayurveda. Desde entonces se ha convertido en su entusiasta embajador, prologando el libro de su monitora y, no contento con eso, incluso le dedicó una canción en su disco.

Pero a la hora de seguir una dieta compleja los famosos tienen muchas ventajas que no tenemos el resto de los mortales. Para empezar su economía les permite dedicar a ello todo su tiempo y todo su esfuerzo, comprar a precio de oro los mil y un productos adicionales, respetar escrupulosamente los horarios de comidas y descanso… Lo que no se suele hacer público es que al mismo tiempo suelen combinarlo con un intenso ejercicio físico dirigido por su propio entrenador personal y con algún que otro retoque de cirugía plástica.

Detractores del ayurveda

Es evidente que para una persona corriente seguir al pie de la letra las indicaciones del ayurveda no resulta viable. Encajar todas esas rutinas y horarios de comidas, en una jornada laboral occidental no es factible. Si además tienes que compatibilizar el trabajo con el cuidado de la casa, o si tienes niños pequeños, se convierte directamente en misión imposible.

Además hay que tener en cuenta que cuando las cosas se sacan de contexto pierden sentido y peso específico. Lo que en la India ha funcionado durante miles de siglos aquí resulta, cuando menos, chocante. Por poner un ejemplo, se recomienda comer heces de cabra para aliviar el dolor de estómago…

Pero los nuevos santones del ayurveda no se conforman con ponernos a dieta. Además nos venden un sinfín de especias, preparados y derivados alimenticios, que en la India son muy frecuentes y están al alcance de cualquiera, pero que aquí tenemos que pagar a precio de oro. También insisten en vender (y muy caros, por cierto) como adelgazantes los clásicos masajes abhyanga, cuando lo cierto es que no tienen más ventajas que las propias de cualquier masaje.

Son muchos los médicos, científicos, y serios periodistas que han investigado el tema y es fácil encontrar opiniones contrarias a lo que aquí se nos vende como ayurveda. Pero tenemos que terminar ya, así que cerraremos con un simple dato: dos estudios realizados en Estados Unidos concluían que hasta 20% de los preparados ayurvédicos examinados contenían niveles tóxicos de metales pesados como plomo, mercurio o arsénico. Además, estos estudios también alertaban de los inexistentes controles de calidad o el uso de hierbas que contienen otras sustancias nocivas.

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