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Dieta blanda con menú semanal

Dieta blanda

¿Quién no ha escuchado alguna vez que todos los caminos llevan a Roma? Pues mucha gente piensa que con las dietas sucede lo mismo, y que cualquier dieta de la que hayan oído hablar puede servir para bajar de peso, incluso la dieta blanda. De hecho “dieta blanda para adelgazar” es una búsqueda frecuente en Internet. Pero ¿hay alguna base para esto? Pues la verdad es que no mucha, ya que estamos hablando de una dieta terapéutica que se pauta por unos motivos muy concretos. Vamos a conocer esta dieta más a fondo para que puedas sacar tus propias conclusiones.

Origen de la dieta blanda

La dieta blanda surge como respuesta a una necesidad primordial de los seres humanos: estar correctamente alimentados. Aunque en un primer momento esto puede parecer una perogrullada, hay que tener en cuenta que no siempre estamos en condiciones de alimentarnos de la forma habitual. Existen múltiples problemas de salud que nos causan dos inconvenientes básicos: o bien las digestiones son complicadas y dolorosas o no podemos masticar correctamente. Entonces es cuando la dieta blanda acude en nuestra ayuda ofreciéndonos unos alimentos que se digieren con gran facilidad y en muy poco tiempo o (si es necesario) que requieren poco o ningún esfuerzo para ser masticados.

Dieta blanda

Por cierto, se la conoce como dieta blanda no por la consistencia de los alimentos que se ingieren (aunque muchos de los que la componen sí lo sean) sino por la facilidad con que se asimila. En realidad el término dieta blanda es algo genérico que engloba tres conceptos diferenciados. Por eso en la actualidad los especialistas prefieren referirse a ella con otros términos. Veamos un breve resumen de cada uno de ellos.

Dieta blanda de protección gástrica

Probablemente éste sea el tipo más extendido de dieta blanda. Su finalidad es que ni de forma mecánica, ni química, ni fisiológica, ni tan siquiera por temperatura, la comida pueda causar ninguna molestia en un sistema digestivo delicado. Su uso está indicado en multitud de enfermedades y procesos pre y post operatorios:

  • En caso de gastritis aguda o crónica, es decir de la irritación e inflamación del revestimiento del estómago. La gastritis puede ser ocasionada por virus (citomegalovirus o el virus del herpes simple) o bacterias (helicobacter pylori), por consumo excesivo de alcohol o cocaína, por determinados medicamentos (ácido acetilsalicílico, ibuprofeno o naproxeno), por la ingestión de sustancias corrosivas o cáusticas, o por situaciones de estrés.
  • Cuando existen úlceras, es decir heridas en la mucosa que recubre el estómago o el duodeno. La causa más frecuente de las úlceras es la infección causada por la bacteria helicobacter pylori, seguida por el uso prolongado de antiinflamatorios no esteroideos.
  • Cuando hay inflamación del hígado, hepatitis, que suele tener su origen en un virus (como en el caso de las hepatitis A, B y C), en un hígado graso o en un daño hepático provocado por el alcohol u otros tóxicos.
  • En caso de litiasis renal, es decir cuando se forman cálculos (o piedras) en los riñones debido a la acumulación de sustancias de desecho que no se eliminan correctamente. Por eso en la nefrolitiasis la dieta blanda ha de ir acompañada de muchos líquidos que ayuden a eliminar los cálculos.
  • Como requisito previo si hay que realizar determinadas pruebas médicas, como una colonoscopia (observación detallada del colon o intestino grueso mediante una diminuta cámara), una endoscopia (introducción de fibra óptica que permite visualizar el esófago y el estómago) u otras similares, que requieren que el tracto digestivo esté vacío.
  • Para evitar esfuerzos digestivos en personas que se están recuperando de algún tipo de cirugía, desde un parto por cesárea a una liposucción, pasando por cualquier tipo de intervención de estómago, intestinos, boca, mandíbula, nariz, etc.
  • En caso de cáncer de colon, recto, estómago o páncreas, para disminuir el esfuerzo de la zona afectada y optimizar la asimilación de los nutrientes.

Dieta blanda de fácil masticación

No difiere demasiado de la dieta blanda de protección gástrica, salvo en las texturas de los alimentos. Al estar dirigida a personas con dificultades para masticar o tragar, gran parte de la comida se suele presentar en forma de purés, papillas, sopas, caldos, cremas, tortillas, croquetas, hamburguesas, albóndigas, filetes rusos, zumos, yogures, batidos, etc. Esta dieta suele estar indicada por dos motivos principales:

  • Problemas físicos que impiden la masticación, como la falta de piezas en la dentadura, el uso de determinadas prótesis dentales, problemas en la mandíbula o el periodo de recuperación cuando se ha instalado un implante dentario.
  • Demencias degenerativas en personas que padecen enfermedades como el Alzheimer, Parkinson o Huntington. Estas enfermedades neurológicas, además de ocasionar la disminución de las capacidades intelectuales, cambios en la conducta, delirios o alucinaciones visuales, provocan también movimientos involuntarios, temblores, gesticulaciones, rigidez, y la pérdida de algunas de las habilidades diarias más sencillas. Así, el simple hecho de masticar y tragar se convierte en algo muy difícil para muchos de estos pacientes.

Dieta blanda

Dieta blanda astringente

Esta dieta forma parte del proceso de recuperación tras haber padecido un episodio de diarrea y vómitos. Tras haber atajado el problema con dos o tres días de dieta líquida (el tiempo que nos haya indicado el especialista), la dieta blanda astringente sería el paso intermedio antes de volver a nuestra alimentación habitual. Se suele indicar su uso en caso de gastroenteritis, colitis, colon irritable, enfermedad de Crohn, y otros problemas similares.

En esta modalidad de la dieta blanda se le da prioridad a aquellos alimentos que son más astringentes (es decir, los que ayudan al estreñimiento) como el té, la manzanilla, la leche de almendras, el agua de arroz, el arroz hervido, las patatas y las zanahorias hervidas, el pollo y el pescado cocido, el membrillo, la manzana pelada y rallada, etc.

En qué consiste la dieta blanda

Los objetivos primordiales de la dieta son facilitar los procesos de deglución y digestión de los alimentos, aportando al cuerpo todos los nutrientes necesarios y evitando cualquier tipo de molestia o excesiva actividad intestinal, así como minimizando las secreciones gástricas. En pocas palabras, le da a nuestro organismo el mejor resultado con el mínimo esfuerzo posible para facilitar su recuperación. Para conseguir estas metas la dieta blanda se sirve de numerosos recursos de los que éstos serían los principales:

  • Se eligen alimentos ligeros cocinados al vapor, hervidos, asados o a la plancha.
  • Nada de alimentos altos en fibra. Las verduras que se tomen deben tener poca fibra y estar hervidas. Las legumbres se consumen en muy pequeña cantidad y siempre en puré.
  • Las frutas deben estar muy maduras, sin piel y con preferencia cocinadas (cocidas, asadas, en compota).
  • Se descartan las grasas saturadas, las frituras, los embutidos, los alimentos precocinados y la bollería industrial.
  • Se eliminan los alimentos picantes, flatulentos, irritantes, los condimentos en exceso y las salsas.
  • Fuera el alcohol, el tabaco, las bebidas gaseosas, el té o el café.

Alimentos recomendados para la dieta blanda

Desglosemos con más detenimiento estas líneas generales. Estos serían los alimentos recomendados para la dieta blanda:

  • Lácteos – Leche y todos su derivados de consistencia blanda (yogur, queso fresco, cuajada, requesón, etc.) prefiriendo siempre los desnatados.
  • Cereales – Pan blanco (tostado si se prefiere). Papillas de cereales. Galletas tipo María. Bollería suave. Arroz blanco. Pasta fresca o seca.
  • Verduras y hortalizas – Se pueden tomar siempre que sean cocidas, asadas, en forma de crema o puré.
  • Legumbres – En pequeñas cantidades, y convertidas en puré o en crema.
  • Carnes – Son aconsejables las carnes blancas (pollo, pavo, conejo), aunque también se puede tomar algo de ternera sin grasa. Por lo que respecta a los embutidos, se puede tomar jamón cocido.
  • Pescados – Ahora sólo pescado blanco.
  • Huevos – Se pueden tomar pasados por agua, escalfados, cocidos o en tortilla.
  • Frutas – Lo mejor es tomarlas cocidas o en compota. Si se quiere comer fruta cruda debe estar muy madura, pelada y no ser ácida (un plátano, por ejemplo).
  • Bebidas – Hay que elegir el agua en primer lugar. También se puede tomar leche desnatada, infusiones o zumos de frutas.
  • Grasas – Lo mejor de todo el aceite de oliva virgen, aunque también se pueden tomar pequeñas cantidades de mantequilla o margarina.

Lo que debes evitar en la dieta blanda

  • Lácteos – La leche entera y sus derivados. Los quesos secos o los muy curados.
  • Cereales – La bollería industrial, con exceso de grasas o con chocolate. Los cereales integrales o el arroz integral.
  • Verduras y hortalizas – No se deben comer verduras flatulentas, verduras crudas en ensalada o cebolla cruda. El tomate no se puede consumir de ninguna forma.
  • Legumbres – No se pueden tomar alubias (se cual sea su clase) de ninguna forma. El resto de las legumbres, aunque estén cocidas, no se pueden comer enteras.
  • Frutos secos – Todos están vetados, al igual que las semillas.
  • Carnes – Nada de carnes rojas, carnes grasas ni embutidos.
  • Pescados – No se pueden tomar pescados azules, ahumados, salazones ni en conserva. El marisco ni tocarlo.
  • Huevos – Prohibidos los huevos fritos.
  • Frutas – Los cítricos y las frutas ácidas están vetados. Nada de fruta cruda ni a medio madurar.
  • Bebidas – Hay que eliminar el alcohol, el café, el té, las bebidas con gas y los zumos de frutas cítricos o ácidos.
  • Además – Hay otra serie de cosas que debemos suprimir: el tabaco, el chocolate y los dulces, los encurtidos, los aperitivos (patatas fritas, cortezas, palomitas, etc.), todos los alimentos fritos, las salsas (suelen llevar demasiado aceite y multitud de especias) y el picante.

Dieta blanda

Dieta blanda para adelgazar

¿Se puede adelgazar con la dieta blanda? No hay nada imposible bajo el sol. Ya hemos comentado muchas veces que cada cuerpo reacciona de una forma diferente ante un mismo estímulo y es posible que algunas personas hayan adelgazado con la dieta blanda, pero ya hemos dejado claro que esa no es su finalidad. De hecho, hay varios motivos que desaconsejan su uso para perder peso.

Si analizamos los aspectos más destacados de esta dieta enseguida vamos a ver donde radican los problemas. Por ejemplo, en la dieta blanda se evita el consumo de fibra, una ayuda muy importante a la hora de adelgazar. Además, cuando tomamos zumos, compotas o purés de frutas, multiplicamos la cantidad de piezas que comeríamos si estuvieran crudas, multiplicando así las calorías que ingerimos. Si también añadimos azúcar, las calorías se disparan.

La sensación de saciedad que obtenemos al masticar los alimentos casi no existe en esta dieta, donde la mayoría de los alimentos se consumen líquidos, batidos o en forma de puré. Tampoco debemos olvidar que el objetivo primordial de la dieta blanda es facilitar el trabajo de nuestro aparato digestivo. Por eso no quemaremos la mayor parte de las calorías que tendríamos que emplear en digerir y metabolizar la comida. Podríamos darte más argumentos similares, pero ya te puedes hacer una idea.

Tan sólo en el caso de personas con problemas digestivos que padezcan un sobrepeso importante puede estar indicada la dieta blanda para adelgazar. Ni que decir tiene que habría que hacer algunas modificaciones: nada de dulces, menos hidratos de carbono, ajustar las calorías y hacer una ración extra de ejercicio. Lo mejor, como siempre recomendamos, es que consultes con un especialista antes de embarcarte en ninguna dieta.

Menú semanal de la dieta blanda

Uno de los problemas primordiales a la hora de seguir alguna dieta suele ser la monotonía y la dieta blanda no es una excepción. Cuando a alguien le dicen que tendrá que hacer esta dieta, lo primero que piensa es en interminables filas de platos de arroz y pescado hervido. Pero eso no es necesariamente así. Como fuente de inspiración, y siempre supeditado a las indicaciones concretas que te haya dado tu médico, ahora te dejamos con un ejemplo de menú de dieta blanda de protección gástrica para dos semanas que no tiene nada de aburrido.

Primera semana

Lunes

  • Desayuno – Un vaso de leche desnatada con azúcar o edulcorante. Una rebanada de pan blanco con aceite.
  • Media mañana – Una infusión con azúcar o edulcorante.
  • Comida – Puré de espinacas y patata. Pollo asado con alcachofas. Una manzana asada.
  • Merienda – Un vaso de leche desnatada con café descafeinado y azúcar o edulcorante. Dos magdalenas pequeñas.
  • Cena – Sopa de picadillo. Lomo de merluza a la plancha con zanahorias mini. Una cuajada.

Martes

  • Desayuno – Un vaso de leche desnatada con cacao. Una rebanada de pan blanco con miel.
  • Media mañana – Un zumo de fruta (ni ácida ni cítrica).
  • Comida – Cazuela de patatas y alcachofas. Gallo a la plancha con judías verdes, champiñones y zanahorias mini. Dulce de membrillo.
  • Merienda – Un vaso de leche desnatada con azúcar o edulcorante. Una rebanada de pan blanco con una loncha de jamón cocido.
  • Cena – Crema de calabacín. Cinta de lomo a la brasa con menestra imperial. Un yogur desnatado.

Miércoles

  • Desayuno – Un vaso de leche desnatada con café descafeinado y azúcar o edulcorante. Una rebanada de pan blanco con una porción individual de mantequilla y otra de mermelada.
  • Media mañana – Una infusión con azúcar o edulcorante.
  • Comida – Sopa de verduras. Conejo a la cazadora. Flan.
  • Merienda – Un vaso de leche desnatada con cacao. Tres galletas tipo María.
  • Cena – Crema de espárragos. Tortilla de patatas. Pera en almíbar.

Jueves

  • Desayuno – Un vaso de leche desnatada con azúcar o edulcorante. Una rebanada de pan blanco con aceite.
  • Media mañana – Un zumo de fruta (ni ácida ni cítrica).
  • Comida – Puré de lentejas. Dorada al horno. Compota de manzana.
  • Merienda – Un vaso de leche desnatada con café descafeinado y azúcar o edulcorante. Dos magdalenas pequeñas.
  • Cena – Crema de puerros. Lomo de cerdo a la plancha con judías verdes, champiñones y patatas. Melocotón en almíbar.

Viernes

  • Desayuno – Un vaso de leche desnatada con cacao. Una rebanada de pan blanco con miel.
  • Media mañana – Una infusión con azúcar o edulcorante.
  • Comida – Sopa jardinera. Pollo asado con patatas duquesa y champiñones. Puré de frutas.
  • Merienda – Un vaso de leche desnatada con azúcar o edulcorante. Una rebanada de pan blanco con una loncha de jamón cocido.
  • Cena – Crema de verduras. Lenguado al horno con patatas. Queso fresco.

Sábado

  • Desayuno – Un vaso de leche desnatada con café descafeinado y azúcar o edulcorante. Una rebanada de pan blanco con una porción individual de mantequilla y otra de mermelada.
  • Media mañana – Un zumo de fruta (ni ácida ni cítrica).
  • Comida – Sopa minestrone. Rape en salsa con patatas. Flan de frutas.
  • Merienda – Un vaso de leche desnatada con cacao. Tres galletas tipo María.
  • Cena – Crema de champiñones. Hamburguesas de pollo con patatas y guisantes. Un yogur desnatado.

Domingo

  • Desayuno – Un vaso de leche desnatada con azúcar o edulcorante. Una rebanada de pan blanco con aceite.
  • Media mañana – Una infusión con azúcar o edulcorante.
  • Comida – Sopa juliana. Jamoncitos de pollo al horno acompañados de arroz con pasas y piñones. Natillas.
  • Merienda – Un vaso de leche desnatada con café descafeinado y azúcar o edulcorante. Dos magdalenas pequeñas.
  • Cena – Crema de calabaza. Filete de emperador a la plancha con patatitas al vapor, aliñadas con una pizca de sal, un hilo de aceite de oliva virgen y perejil picado. Compota de pera.

Dieta blanda

Segunda semana

Lunes

  • Desayuno – Un vaso de leche desnatada con cacao. Una rebanada de pan blanco con miel.
  • Media mañana – Un zumo de fruta (ni ácida ni cítrica).
  • Comida – Arroz con verduras. Atún encebollado con patatas al horno. Un yogur desnatado.
  • Merienda – Un vaso de leche desnatada con azúcar o edulcorante. Una rebanada de pan blanco con una loncha de jamón cocido.
  • Cena – Melón con jamón. Pescado en blanco con judías verdes al vapor. Una manzana asada.

Martes

  • Desayuno – Un vaso de leche desnatada con café descafeinado y azúcar o edulcorante. Una rebanada de pan blanco con una porción individual de mantequilla y otra de mermelada.
  • Media mañana – Una infusión con azúcar o edulcorante.
  • Comida – Cazuela de patatas y alcachofas. Bacalao a la vizcaína. Melocotón en almíbar.
  • Merienda – Un vaso de leche desnatada con cacao. Tres galletas tipo María.
  • Cena – Crema de calabaza, calabacín y zanahorias. Pollo relleno con patatas parisinas y zanahorias mini. Requesón.

Miércoles

  • Desayuno – Un vaso de leche desnatada con azúcar o edulcorante. Una rebanada de pan blanco con aceite.
  • Media mañana – Un zumo de fruta (ni ácida ni cítrica).
  • Comida – Sopa de ave con arroz. Filete de lenguado a la molinera con patatas al horno. Compota de pera.
  • Merienda – Un vaso de leche desnatada con café descafeinado y azúcar o edulcorante. Dos magdalenas pequeñas.
  • Cena – Crema de calabacín. Tortilla de jamón cocido y queso blanco. Dulce de membrillo.

Jueves

  • Desayuno – Un vaso de leche desnatada con cacao. Una rebanada de pan blanco con miel.
  • Media mañana – Una infusión con azúcar o edulcorante.
  • Comida – Sopa de verduras. Carbonada de pavo con judías verdes y zanahorias mini. Puré de frutas.
  • Merienda – Un vaso de leche desnatada con azúcar o edulcorante. Una rebanada de pan blanco con una loncha de jamón cocido.
  • Cena – Crema de legumbres. Fletán a la plancha con patatas al horno. Cuajada.

Viernes

  • Desayuno – Un vaso de leche desnatada con café descafeinado y azúcar o edulcorante. Una rebanada de pan blanco con una porción individual de mantequilla y otra de mermelada.
  • Media mañana – Un zumo de fruta (ni ácida ni cítrica).
  • Comida – Sopa de ave con estrellitas. Rosada a la plancha con patatas al horno. Compota de manzana.
  • Merienda – Un vaso de leche desnatada con cacao. Tres galletas tipo María.
  • Cena – Crema de puerros. Pollo relleno de arroz. Un yogur desnatado.

Sábado

  • Desayuno – Un vaso de leche desnatada con azúcar o edulcorante. Una rebanada de pan blanco con aceite.
  • Media mañana – Una infusión con azúcar o edulcorante.
  • Comida – Sopa de menudillos. Merluza en salsa verde. Melocotón en almíbar.
  • Merienda – Un vaso de leche desnatada con café descafeinado y azúcar o edulcorante. Dos magdalenas pequeñas.
  • Cena – Sopa de ave con bolitas. Hamburguesas de pollo con patatas y zanahorias. Queso fresco.

Domingo

  • Desayuno – Un vaso de leche desnatada con cacao. Una rebanada de pan blanco con miel.
  • Media mañana – Un zumo de fruta (ni ácida ni cítrica).
  • Comida – Paella. Ternera asada con menestra imperial. Arroz con leche.
  • Merienda – Un vaso de leche desnatada con azúcar o edulcorante. Una rebanada de pan blanco con una loncha de jamón cocido.
  • Cena – Crema de verduras. Tortilla de guisantes y champiñones. Natillas.

Dieta blanda