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Dieta y Vitalidad

Dieta del Bocadillo

Dieta del Bocadillo

Dicen que no hay nada nuevo bajo el sol. Dicen que en el mundo de las dietas para adelgazar todo está inventado desde hace más de un siglo, y que simplemente se les va cambiando el nombre y los atavíos para que parezcan diferentes. Y en la mayoría de los casos es así. Pero no siempre… De vez en cuando surgen conceptos innovadores, enfoques peculiares, que hacen que una dieta destaque sobre las demás. En los últimos tiempos algunas nutricionistas españolas han conseguido situar sus dietas hipocalóricas en el top 10. Es el caso de la dieta Garaulet, de la que ya hablamos, o de la dieta del bocadillo, en la que hoy nos vamos a centrar.

Terica Uriol

Terica Uriol Fernández, zaragozana afincada en Madrid, cuenta con una licenciatura en Farmacia y otra en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, especializada en Dietética y Nutrición. Con este bagaje, a comienzos de siglo, abrió su propia clínica de nutrición en Alcobendas para ayudar a adelgazar y a mejorar la salud de sus clientes. Allí ha contado con la colaboración de dos químicas, licenciadas en Ciencia y Tecnología de los Alimentos al igual que ella. Durante catorce años ha pasado consulta de forma exclusiva en este centro, por donde dicen que han pasado los residentes de la Moraleja, la chef Samantha Vallejo-Nágera, e incluso el escritor y presentador Boris Izaguirre.

Pero el salto a la fama de Terica Uriol se produjo en Enero de 2012 cuando, en colaboración con la periodista Ana María Pascual, publica La dieta anti-Dukan. Sobre el origen del libro la autora refiere que: «Hace un año, más o menos, comenzaron a acudir a mi consulta personas desengañadas con el método Dukan: habían recuperado el peso perdido durante la dieta, incluso habían ganado algún kilo más, y, lo peor de todo, se encontraban mal, cansadas, con dolores de cabeza y abatimiento general. Comencé a tratarlas y observé que sus niveles de colesterol, triglicéridos y ácido úrico eran elevados. Tuve que improvisar una dieta depurativa, de transición, que bauticé como “la dieta anti-Dukan”, que implica mucha fruta, alimento satanizado por Pierre Dukan. Así pudieron recuperar la salud y adelgazaron a la vez».

El libro está dividido en tres partes y es en una de ellas, para ser exactos en la segunda, en la que nos presenta (un poco de refilón) su dieta del bocadillo. A raíz del éxito obtenido con este volumen, la fama llamó a la puerta de Terica Uriol, que ha sido entrevistada en casi todos los medios de comunicación y que ha ampliado su ámbito de influencia colaborando con una céntrica clínica de Madrid, situada en el barrio de Salamanca.

Peculiaridades de la dieta

Según la autora su sistema no tiene nada de mágico: «Más que poner a la gente a dieta lo que hacemos es enseñarla a comer. Lo más importante es conocer la pirámide nutricional de la salud, que es igual para todo el mundo y nos dice qué hay que comer en mayor y menor cantidad».

Terica defiende que, aunque estemos tratando de perder peso, debemos seguir respetando los porcentajes correctos de cada alimento de acuerdo con esa pirámide. Es decir, que el mayor consumo diario debe ser de cereales y sus derivados; a continuación frutas, verduras y hortalizas; en el siguiente escalón estarían los productos lácteos, la carne, el pescado, los huevos y las legumbres; y arriba del todo aquello que debemos evitar en la medida de lo posible: grasas, azúcares y productos procesados y envasados. Nada especialmente original.

Entonces, ¿qué es lo que vuelve tan atractiva la dieta del bocadillo? En primer lugar su nombre, claro está, que resulta muy evocador. Aunque lo más probable es que las imágenes que nos vienen a la mente al oír la palabra bocadillo no se correspondan en absoluto con lo que nos pautan. Nada de queso, nada de grasa, nada de salsas. Incluso el jamón tiene que ser exclusivamente magro.

Eso sí, hay que reconocerle un gran mérito a Terica Uriol: su empeño en adaptar la dieta hipocalórica a las costumbres y a los alimentos consumidos normalmente en nuestro país. Estamos asistiendo a un despliegue de dietas que nos pautan alimentos exóticos: el búfalo del Nilo, la quinua, el bisonte, los camotes, el rambután, las semillas de cáñamo, la mantequilla de ajonjolí o el durian, al que califican como la fruta más deliciosa del mundo, salvo por el pequeño detalle de que apesta hasta tal punto que está prohibida en muchos sitios. Por eso resulta muy reconfortante que te sugieran comer un bocadillo de jamón o de tortilla francesa.

Dieta del Bocadillo

La dieta del bocadillo

Según su autora, la dieta del bocadillo debe ser totalmente personalizada, por eso en la primera entrevista le preguntan al cliente que es lo que suele comer, de qué cree que no podría prescindir, si pica entre horas, si se salta el desayuno, etc. Además le indican que se realice una analítica completa para ver en qué estado se encuentra. Sumando todos esos factores, más la edad, el sexo y la cantidad de kilos que necesita perder, es como se realizan los ajustes para pautar a cada uno aquello que más le conviene.

En cualquier caso se parte de unas normas básicas de las que podemos dar una visión general:

  • Agua – Beber entre tres y cuatro vasos en la comida y otros tantos en la cena.
  • Alimentos de libre consumo (en cantidad y en horario) – Tomates, lechugas, endibias, zanahorias, ajos, ajetes, cebollas, cebolletas, puerros, pepinos, pepinillos, apio, espárragos, palmitos, alcaparras, setas, pimientos, champiñones, limones, kiwis, vinagres, sal, especias, condimentos, perejil, caldo concentrado, vino para cocinar, bebidas light (no zumos), caramelos y chicles sin azúcar, café, infusiones y edulcorantes.
  • Alimentos a repartir (para desayuno, postres y entre horas) – Un vaso de café con leche desnatada y edulcorante, dos yogures desnatados, dos rebanadas de pan de molde integral y mermelada light, fruta (ciruelas, granadas, kiwi, mandarinas, melón, naranjas, peras y piña).
  • Pan – No se deben sobrepasar los 15 o 20 centímetros diarios de pan en el caso de las mujeres, y entre 25 y 40 centímetros en el caso de los hombres. Si se opta por el pan de molde, las mujeres no deberían comer más de cuatro rebanadas al día, y los hombres siete. En la dieta nos recomiendan reservar esta cantidad de pan para poder preparar a la hora de la cena los bocadillos que le dan nombre.
  • Comidas – Un día a la semana es libre (evitando la grasa) y el resto puedes elegir entre sopa o puré de verduras con pescado a la plancha, brócoli con salchichas de pavo, arroz tres delicias congelado o casero, habas o judías blancas y verduras, dos patatas con ensalada y hamburguesas de pollo, o pasta con ensalada y salmón.
  • Cenas – Un día a la semana libre, igual que las comidas. El resto elegir entre bocadillo de jamón serrano sin grasa, de salmón, de hamburguesa o quesitos light, de un huevo con jamón de york, de pavo con dos lonchas de queso light, o sólo de quesitos light.
  • Alimentos perjudiciales – Aceite (utilizar sólo de forma simbólica), y todos los que no aparecen en las listas.

La opinión de sus detractores

Obviamente los reproches más fuertes provienen de los seguidores de Pierre Dukan, que la acusan de basar su éxito tan sólo en las críticas al médico francés. Dicen que si la dieta de Terica fuera tan buena como se dice, le habría dado su propio nombre, o cualquier otro, pero que en ningún caso hubiera necesitado utilizar como reclamo los ataques a la dieta Dukan ni a su creador.

Llevando las acusaciones un paso más allá, dicen que la dieta del bocadillo llevaba circulando con un cierto éxito años antes de la publicación del libro de Uriol y Pascual. Incluso afirman que la dieta es una copia de las de consolidación de Dukan, igual que la primera y más restrictiva que la segunda.

Los quejas de los que han seguido la dieta del bocadillo suelen basarse en el tema económico (hay que ir a consulta cada quince días, para una nueva valoración nutricional y para que te cambien el menú) y en que las colaboradoras de Terica les han atendido como autómatas, sin escucharles apenas y dándoles unas dietas fotocopiadas, que no se corresponden con la imagen de personalización que quieren vender.

Por último, la nota más chocante de esta sinfonía la aporta la propia Terica. Al censurar las dietas milagro y fraudulentas, entre otros ejemplos, nos cita: «las dietas disociadas, como la de Hay, que prohíben mezclar proteínas con hidratos de carbono». Para después, en el transcurso de varias entrevistas, defender una postura contraria: «No podemos vivir sin los hidratos de carbono, pero hay que combinarlos de forma correcta. Y esto implica que no debemos consumir los hidratos de carbono acompañados de grasa porque lo que engorda realmente es esta mezcla explosiva». Sin comentarios…

Dieta del Bocadillo

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