Dieta de las cerezas

Cuando algo te resulta cotidiano resulta difícil desprenderse de los prejuicios y apreciarlo en todo su valor. Por eso, a mucha gente le parecerá extraño que hayamos incluido la dieta de las cerezas en el grupo de las dietas depurativas, pero es que hay mucho más de lo que se ve en esta pequeña fruta que nos alegra los veranos.

Cerezas, guindas o picotas (esa deliciosa variedad que abunda en el valle del Jerte) parecen tener su origen en la zona situada entre el mar Negro y el mar Caspio. Plinio el Viejo cuenta que el general romano Lucio Licinio Lúculo las conoció tras conquistar la ciudad costera griega de Cerasunte (a la que deben su nombre), actualmente conocida como Giresun y perteneciente a Turquía. Las cerezas le gustaron tanto que, a su regreso a Roma en el año 72 a. C., se llevó setenta y cuatro ejemplares del árbol que desde allí pronto se extendieron por toda la zona del Mediterráneo.

Una última curiosidad: aunque parece que los británicos han disfrutado siempre de las cerezas, teniendo en cuenta el provecho que han sabido sacar de ellas, lo cierto es que hasta el siglo XVI no las conocieron. Fue Enrique VIII quien, tras probarlas en Flandes (territorio español en aquella época), las llevó a Teynham, cerca de Kent.

Los secretos de la dieta de las cerezas

Pero si hoy hablamos de la dieta de las cerezas no es por estos detalles históricos, sino por todos los beneficios que podemos extraer de las cerezas y que probablemente ni siquiera sospechas. Vamos a dar unas pinceladas de los más importantes.

Son una gran fuente de antioxidantes – Las antocianinas y la cianidina son potentes flavonoides antioxidantes que forman parte de las cerezas. En un estudio publicado en la revista Journal of Natural Products se dice que las antocianinas y la cianidina halladas en las cerezas ácidas mostraban una mejor actividad antiinflamatoria que la aspirina. Y no sólo eso, sino que inhiben el desarrollo de tumores en ratones y detienen el crecimiento celular del cáncer de colon humano. Estos antioxidantes también se han mostrado útiles en la prevención de las enfermedades degenerativas relacionadas con la edad, incluyendo algunos tipos de demencia. Otro de los beneficios de las cerezas es el de combatir los radicales libres que dañan los ojos, ayudando así a prevenir la degeneración macular y el glaucoma, que son causados por los radicales libres y el estrés oxidativo.

Tienen un alto contenido de potasio – Una taza de cerezas aporta el 10% de la cantidad diaria recomendada de potasio. Mientras que disfrutas de esta deliciosa fruta, estás alimentando a tu cuerpo con un mineral imprescindible para el funcionamiento de algunos órganos, como el corazón, los riñones, el cerebro y los tejidos musculares. Además el potasio reduce el riesgo de accidente cerebrovascular, alivia la hipertensión, reduce los calambres musculares y mejora la fuerza muscular.

Alivia la osteoartritis – La osteoartritis es el tipo más común de artritis que afecta a los adultos. Esta enfermedad se origina a consecuencia del desgaste del cartílago que separa los huesos de las articulaciones, produciendo que los huesos se rocen unos con otros, con el consecuente desgaste y dolor. En un estudio llevado a cabo por el Osteoarthritis Research Center se evaluó a cincuenta y ocho pacientes con artrosis durante seis semanas. Los pacientes bebieron dos botellas diarias de 250 ml de zumo de cereza. Como resultado del estudio la nota en el índice del dolor de los pacientes Western Ontario and McMaster Universities Osteoarthritis Index (conocido como WOMAC) disminuyó en gran medida. Lo mismo sucedió con la nota que valoraba la hipersensibilidad de las zonas afectadas. Es decir, el zumo de cerezas alivió de forma evidente los síntomas de la osteoartritis.

Mejoran la salud del corazón – Las investigaciones realizadas en la Universidad de Michigan sugiere que las cerezas ácidas proporcionan beneficios cardiovasculares y pueden reducir el riesgo de accidente cerebrovascular. El estudio mostró que las cerezas ácidas activan unas sustancias químicas llamadas isoformas de PPAR (Proliferador de Peroxisomas que Activan los Receptores) en muchos de los tejidos del cuerpo. Estas sustancias regulan los genes que están involucrados en el metabolismo de la glucosa y la grasa y, cuando los han modificado, reducen el riesgo de enfermedad cardiovascular. Hay medicamentos que hacen lo mismo, pero pueden provocar desagradables efectos secundarios.

Previenen los ataques de gota – La gota está causada por niveles altos de ácido úrico que cristalizan en diferentes partes del cuerpo: los riñones, los tejidos blandos y, sobre todo, las articulaciones. El ataque agudo de gota típico suele comenzar por la noche y consiste en un intenso dolor y enrojecimiento en la articulación del dedo gordo del pie. El dedo se vuelve rígido, se hincha cada vez más y el dolor aumenta. Arthritis & Rheumatism publicó los resultados de un estudio en el que seiscientos treinta y tres pacientes con gota se sometieron a las pruebas. Para ello los pacientes fueron tratados con extracto de cereza por periodos de dos dias. Como resultado los ataques de gota se redujeron en un 35%. Cuando se combinaron las cerezas con un medicamento concreto de los que se prescriben para la gota (el alopurinol) la frecuencia de los ataques disminuyó hasta el 75%.

Reducen la inflamación – Las cerezas son uno de los principales alimentos antiinflamatorios. Un estudio publicado en la Revista de la Sociedad Internacional de Nutrición Deportiva evaluó la capacidad de las cerezas para reducir el daño y el dolor muscular durante el ejercicio intenso. En el estudio, cincuenta y cuatro corredores sanos corrían un promedio de 25 km al día. Los participantes bebían dos botellas diarias de 355 ml de zumo de cerezas o de placebo. Así durante la semana del entrenamiento y también el día de la carrera. Aunque después de la carrera todos los participantes sentían dolor, el dolor del grupo que había tomado zumo de cereza era bastante menor y remitió antes. Es decir, como las cerezas redujeron la inflamación, el dolor muscular se redujo al mínimo.

Mejora la cantidad y la calidad del sueño – El zumo de cerezas contiene altos niveles de fitoquímicos, incluyendo la melatonina, una molécula clave en la regulación de nuestro ciclo de sueño-vigilia. En un estudio publicado en el European Journal of Nutrition, veinte voluntarios bebieron zumo de cerezas o placebo durante una semana. Transcurrido el plazo los voluntarios que habían tomado zumo de cerezas presentaban niveles de melatonina muchos más altos que el grupo de control. Además los voluntarios que tomaron el zumo de cerezas presentaron un aumento significativo del tiempo que permanecieron en la cama, del tiempo total de sueño y de la eficiencia del sueño. De estos datos se desprende que las cerezas pueden beneficiar a los patrones de sueño y ayudar a las personas con alteraciones del sueño o a los que no pueden dormir.

Promueven la pérdida de peso – Hemos dejado para el final el estudio que publicó el año 2009 Journal of Medical Food, y que se realizó con ratas de laboratorio. Durante tres meses se les suministró una dieta alta en grasas junto con extracto de cerezas en polvo o placebo. Las ratas que tomaron el extracto de cerezas ganaron menos peso y acumularon menos cantidad de grasa corporal que las otras. La conclusión es que comer cerezas se asocia con una disminución de la concentración de grasas en la sangre, y del porcentaje de grasa corporal y grasa abdominal.

Por todas estas cosas, si te decides a probar alguna de las distintas modalidades de la dieta de las cerezas, obtendrás a cambio mucho más de lo que parece. Y cuando se acabe procura seguir incorporando las cerezas a tu alimentación, en extracto, en zumo o tal cual.

Dieta de las cerezas

Monodieta de las cerezas

Como todas las demás de su clase, la monodieta de las cerezas es realmente simple de realizar. Tan sólo tienes que comer cerezas durante todo el día repartidas entre las cinco comidas. En total tienes que comer de dos a tres kilos de cerezas, dependiendo de lo que tu cuerpo asimile con comodidad. En algunos sitios indican que se puede llegar a comer hasta cinco kilos al día. Aunque pueda parecer una cantidad muy grande, ten por cuenta que gran parte del peso de las cerezas corresponde al hueso y si lo descontáramos nos quedaría una cantidad bastante reducida. Además de las cerezas tienes que beber de dos a tres litros de agua e infusiones. Dicen que puedes prolongar la monodieta hasta tres días, pero lo mejor es hacerla solamente uno.

Dieta de las cerezas para tres días

Esta modalidad de la dieta de las cerezas resulta un poco más variada, ya que se pueden comer otras frutas, así como verduras y hortalizas. Las ensaladas del mediodía se pueden preparar al gusto de cada uno, siempre con vegetales crudos, a base de verduras de hoja verde (acelgas, apio, berros, borraja, canónigos, col rizada, endibias, escarola, espinacas, lechuga, perejil, puerros, repollo, rúcula, ruibarbo…) y tomate, pepino, pimiento, cebolla, remolacha, zanahoria, etc. La misma norma se aplica a las verduras que se toman en la cena. Hay que prepararlas al vapor (porque conservan mejor los nutrientes y el sabor) pero podemos elegir las que más nos gusten: acelgas, espinacas, calabaza, puerros, brócoli, repollo, lombarda, calabacines… Para endulzar las bebidas, además de los clásicos edulcorantes, se utiliza sirope de arce. Para condimentar utilizaremos muy poca sal, dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra al día, limón, vinagre, hierbas aromáticas y especias. Hay que seguir bebiendo dos o tres litros de agua e infusiones.

  • Día 1
    • Desayuno – Un batido preparado con cerezas deshuesadas, una rodaja de piña, un plátano, una cucharadita de sirope de arce y levadura de cerveza (sabor manzana o neutro)
    • Media mañana – Una infusión de cola de caballo. Una zanahoria. Una naranja.
    • Comida – Un vaso de agua fría. Una ensalada preparada con lechuga, tomate, cebolletas y pepino, condimentada con una pizca de sal y una cucharada de aceite de oliva. Un tazón de cerezas con nata ligera (5% de materia grasa). Una infusión de manzanilla.
    • Merienda – Un vaso de zumo de cerezas al que añadiremos una cucharadita de linaza molida (semillas de lino) y una cucharadita de sirope de arce. Una manzana. Una infusión de cola de caballo.
    • Cena – Un vaso de agua fría. Judías verdes y patatas cocidas al vapor, aliñadas con hierbas y especias al gusto, una pizca de sal y una cucharada de aceite de oliva. Un tazón de cerezas con nata ligera (5% de materia grasa). Una infusión de manzanilla.
  • Día 2
    • Desayuno – Un batido preparado con cerezas deshuesadas, una rodaja de piña, un plátano, una cucharadita de sirope de arce y levadura de cerveza (sabor manzana o neutro)
    • Media mañana – Una infusión de cola de caballo. Una zanahoria. Un pomelo.
    • Comida – Un vaso de agua fría. Una ensalada preparada con tomate, pimiento verde, pepino, berros, rúcula y apio, condimentada con una pizca de sal y una cucharada de aceite de oliva. Un tazón de cerezas con nata ligera (5% de materia grasa). Una infusión de manzanilla.
    • Merienda – Un vaso de zumo de cerezas al que añadiremos una cucharadita de linaza molida (semillas de lino) y una cucharadita de sirope de arce. Un melocotón. Una infusión de cola de caballo.
    • Cena – Un vaso de agua fría. Calabaza y espinacas cocidas al vapor, aliñadas con hierbas y especias al gusto, una pizca de sal y una cucharada de aceite de oliva. Un tazón de cerezas con nata ligera (5% de materia grasa). Una infusión de manzanilla.
  • Día 3
    • Desayuno – Un batido preparado con cerezas deshuesadas, una rodaja de piña, un plátano, una cucharadita de sirope de arce y levadura de cerveza (sabor manzana o neutro)
    • Media mañana – Una infusión de cola de caballo. Una zanahoria. Dos kiwis.
    • Comida – Un vaso de agua fría. Una ensalada preparada con repollo, lombarda, canónigos y escarola, condimentada con una pizca de sal y una cucharada de aceite de oliva. Un tazón de cerezas con nata ligera (5% de materia grasa). Una infusión de manzanilla.
    • Merienda – Un vaso de zumo de cerezas al que añadiremos una cucharadita de linaza molida (semillas de lino) y una cucharadita de sirope de arce. Una pera. Una infusión de cola de caballo.
    • Cena – Un vaso de agua fría. Brócoli, zanahorias mini y champiñones cocidos al vapor, aliñados con hierbas y especias al gusto, una pizca de sal y una cucharada de aceite de oliva. Un tazón de cerezas con nata ligera (5% de materia grasa). Una infusión de manzanilla.

Dieta de las cerezas

Dieta de las cerezas para una semana

Esta última modalidad de la dieta de las cerezas es la más completa desde el punto de vista nutricional. Las cerezas te siguen aportando todo lo bueno que hay en ellas, pero además cuentas con las proteínas de la carne y el pescado, además de las hortalizas y verduras. Las normas para sazonar las comidas son las mismas que hemos visto en la dieta para tres días. Eso sí, para endulzar nos quedamos con los clásicos edulcorantes y desaparece el sirope de arce. Hay que beber igualmente dos o tres litros de agua o infusiones, y se recomienda hacer media hora de ejercicio ligero o caminar.

  • Lunes
    • Desayuno – Cuatrocientos gramos de cerezas.
    • Media mañana – Un puñado de cerezas y un pomelo.
    • Comida – Un filete de ternera a la parrilla. Ensalada de hojas verdes (acelgas, apio, berros, borraja, canónigos, col rizada, endibias, escarola, espinacas, lechuga, perejil, puerros, repollo, rúcula, ruibarbo…) y pepinos. Uno o dos vasos de zumo de cerezas.
    • Merienda – Doscientos gramos de cerezas.
    • Cena – Lenguado a la plancha. Uno o dos vasos de zumo de cerezas. Una infusión relajante.
  • Martes
    • Desayuno – Requesón mezclado con doscientos gramos de cerezas deshuesadas.
    • Media mañana – Un puñado de cerezas y una manzana.
    • Comida – Menestra de verduras. Pechuga de pollo a la plancha. Uno o dos vasos de zumo de cerezas.
    • Merienda – Un yogur desnatado mezclado con doscientos gramos de cerezas deshuesadas.
    • Cena – Salmón a la plancha. Ensalada de escarola. Uno o dos vasos de zumo de cerezas. Una infusión relajante.
  • Miércoles
    • Desayuno – Un batido preparado con un vaso de leche y doscientos gramos de cerezas deshuesadas.
    • Media mañana – Un puñado de cerezas y una naranja.
    • Comida – Un plato de arroz hervido al que añadiremos doscientos gramos de pechuga de pollo cocida y troceada. Uno o dos vasos de zumo de cerezas.
    • Merienda – Doscientos gramos de cerezas.
    • Cena – Bacalao al horno con guarnición de verduritas asadas. Uno o dos vasos de zumo de cerezas. Una infusión relajante.
  • Jueves
    • Desayuno – Una cuajada con trescientos gramos de cerezas deshuesadas.
    • Media mañana – Un puñado de cerezas y una pera.
    • Comida – Sopa juliana. Pechuga de pavo a la plancha. Uno o dos vasos de zumo de cerezas.
    • Merienda – Doscientos gramos de cerezas.
    • Cena – Atún a la plancha. Ensalada de tomate, sazonada con una pizca de sal, orégano y una cucharada de aceite de oliva. Uno o dos vasos de zumo de cerezas. Una infusión relajante.
  • Viernes
    • Desayuno – Un puré preparado con agua, harina de avena y doscientos gramos de cerezas deshuesadas.
    • Media mañana – Un puñado de cerezas y un melocotón.
    • Comida – Ternera al horno con una patata asada de guarnición. Ensalada de lechuga. Cerezas. Uno o dos vasos de zumo de cerezas.
    • Merienda – Doscientos gramos de cerezas.
    • Cena – Una tortilla francesa de dos huevos. Ensalada de tomate y pimiento verde. Uno o dos vasos de zumo de cerezas. Una infusión relajante.
  • Sábado
    • Desayuno – Un yogur desnatado con trescientos gramos de cerezas deshuesadas.
    • Media mañana – Un puñado de cerezas y dos rodajas de piña.
    • Comida – Pollo asado. Ensalada de escarola, naranja y granada. Compota de cerezas. Uno o dos vasos de zumo de cerezas.
    • Merienda – Doscientos gramos de cerezas.
    • Cena – Sopa de pescado. Ensalada de lechuga, tomate, pepino y cebolla. Uno o dos vasos de zumo de cerezas. Una infusión relajante.
  • Domingo
    • Desayuno – Un batido preparado con un vaso de leche y doscientos gramos de cerezas deshuesadas.
    • Media mañana – Un puñado de cerezas y una rodaja de sandía.
    • Comida – Pechuga de pavo al horno. Ensalada de brotes frescos. Compota de cerezas. Uno o dos vasos de zumo de cerezas.
    • Merienda – Queso fresco con trescientos gramos de cerezas deshuesadas.
    • Cena – Merluza al horno. Espárragos a la plancha. Uno o dos vasos de zumo de cerezas. Una infusión relajante.

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