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Dieta y Vitalidad

Dieta para la cetosis

Dieta para la cetosis

Si hablamos de la dieta para la cetosis de forma general, sin especificar nada más, podemos incurrir en una confusión. Como mínimo hay que distinguir entre dos conceptos bien distintos: la dieta destinada a eliminar la cetosis y la dieta dirigida a provocarla.

Pero ¿qué es la cetosis?

Nuestro organismo funciona básicamente con la energía que extrae de los hidratos de carbono que consumimos. Cuando no tiene suficientes hidratos de carbono, se activa un proceso destinado a obtener la energía a partir de las grasas. Este proceso fue descubierto por el doctor Stephen Moody en 1969, y es lo que conocemos como cetosis. En este estado, el cuerpo quema la grasa y, al hacerlo, el hígado y los riñones generan unas sustancias llamadas cuerpos cetónicos. Si esta situación se mantiene por tiempo prolongado puede originar una pérdida de peso, al consumir el cuerpo las reservas de grasa más rápidamente. La cetosis también puede estar provocada por un consumo excesivo de alcohol.

Síntomas de la cetosis

Los cuerpos cetónicos (cuando se goza de buena salud) se eliminan de forma natural por la orina y el aliento, provocando un mal olor característico que todas las madres conocen de memoria. El dolor de cabeza y el mareo, producidos por la escasez de glucosa en el cerebro, son también síntomas específicos, normalmente pasajeros y sin importancia.

Ahora bien, en personas con patologías previas, la cetosis puede acarrear otros problemas más serios. Los que padecen osteoporosis pueden sufrir una mayor pérdida de hueso al intentar contrarrestar la acidez de la sangre. Si se padece insuficiencia renal también es peligroso porque los riñones tendrán que trabajar más para eliminar el exceso de Nitrógeno.

Dieta para la cetosis

Cetoacidosis

Si, por algún problema previo de salud, el cuerpo no puede eliminar con normalidad los cuerpos cetónicos la cetosis puede convertirse en una cetoacidosis. Especial cuidado tienen que tener los enfermos de diabetes mellitus tipo I y los alcohólicos, ya que la cetoacidosis puede acarrear consecuencias fatales. Los síntomas más evidentes son náuseas, vómitos, dolor abdominal, deshidratación, hipotensión, respiración rápida y, en casos graves, pérdida de consciencia. Ante la sospecha de que alguien pueda estar padeciendo una cetoacidosis hay que procurar hidratarle, mientras le conducimos al servicio médico de urgencias más cercano.

Cetosis infantil

La intensa actividad que desarrollan y las exigencias propias del crecimiento hace que un niño necesite hasta cuatro veces más glucosa que un adulto. Sin embargo sus reservas de azúcar son mucho más limitadas. Por eso la cetosis infantil (lo que solemos llamar acetona) no se puede catalogar como una enfermedad, sino como un mecanismo de defensa natural que actúa cuando las reservas de azúcar del organismo de vuestros hijos se agotan (por ayunos prolongados, crisis de vómitos o fiebre…).

Aunque es fácilmente reconocible por el olor que desprende el niño, si queremos estar seguros podemos utilizar los sticks que venden en las farmacias. Unas simples gotas de orina y el test nos dirá enseguida si hemos acertado.

En este caso la dieta para la cetosis estaría destinada a eliminarla. El objetivo principal es hidratar al niño y recuperar las reservas de azúcar. Lo más sencillo es prepararle un suero oral casero, o limonada alcalina como también se le llama. La receta es muy simple: disolver en un litro o litro y medio de agua hervida (o agua mineral) el zumo de un limón, dos cucharadas de azúcar, una cucharadita de bicarbonato y media de sal, agitar hasta que se haya mezclado por completo, y dárselo al niño en pequeñas cantidades, para facilitar su retención y evitar nuevos vómitos.

El siguiente paso sería darle zumos naturales y bebidas azucaradas. Eso sí, si se trata de refrescos con gas hay que tener la precaución de batirlos previamente para eliminar el anhídrido carbónico. Cuando el niño tolere mejor se le pueden empezar a dar alimentos sólidos y ligeros, como pan, pasta, arroz o patatas, evitando en un principio las carnes, lácteos grasos, embutidos, fritos y dulces. El último paso, antes de recuperar la dieta normal, es la reintroducción de lácteos y yogures.

Entrar en cetosis

Sin embargo, a pesar de todos esto datos, en la actualidad, cuando se habla de la dieta para la cetosis, normalmente se asocia con un significado diferente. La preocupación por mantenerse en forma y cuidar la línea ha convertido en objetivo deseado lo que antes era un simple efecto secundario. Por eso se tiende a provocar la cetosis de forma controlada y prolongada para obtener el beneficio de la pérdida de grasa en personas con sobrepeso. Ese es el objetivo fundamental de muchas de las dietas que están en boga como la dieta Atkins, la dieta Dukan, Pronokal, Hollywood o la última incorporación, la dieta Paleolítica.

Todas estas dietas cetogénicas, de las que ya ampliaremos información más adelante, pertenecen al grupo de las dietas excluyentes, es decir de suprimen determinados grupos de alimentos, lo que puede conllevar déficits nutricionales y efectos secundarios indeseados. Por eso nunca insistiremos lo suficiente en la necesidad de realizarse un chequeo antes de comenzar ninguna dieta adelgazante, y en seguirla bajo el control de un médico para evitar riesgos innecesarios.

Dieta para la cetosis

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