Saltar al contenido
Dieta y Vitalidad

Dieta para el colon irritable

Dieta para el colon irritable

Aunque resulte extraño comenzar así este artículo, lo cierto es que no existe una única dieta para el colon irritable. Esta enfermedad se manifiesta de múltiples formas y cada persona sufre distintos síntomas, que a su vez requieren diferentes formas de enfocarlos. Por eso no podemos ofrecerte un único menú semanal que sirva para todos los que lo padecen. Lo que sí podemos hacer es ofrecerte información que puede ayudarte a identificar si tú padeces ese problema y una serie de normas generales que te pueden ayudar a paliarlo. La dieta detallada te la pautará tu médico a la medida de tu problema.

El segundo cerebro

En 1999 el doctor Michael D. Gershon (jefe del departamento de Anatomía y Biología Celular de la Universidad de Columbia en Nueva York) nos presentaba en su libro The Second Brain un concepto que al principio se tachó de revolucionario: la equiparación del sistema que rige nuestro aparato digestivo, el sistema nervioso entérico (SNE), con un segundo cerebro. El doctor Gershon nos dice que «el lenguaje hablado por las células del sistema nervioso abdominal es tan rico y complejo como el del cerebro» y destaca que SNE es la única parte del cuerpo que puede ignorar o rechazar una señal llegada desde el cerebro.

En el sistema digestivo existen más de cien millones de neuronas (muchas más que en la columna vertebral) que le permiten cumplir todas sus funciones con total autonomía e independencia del cerebro. Pero es que, además de eso, más de 30 diferentes neurotransmisores de los que controlan la actividad del cerebro se producen también en el intestino. Por ejemplo más del 50% de la dopamina y del 95% de la serotonina (conocida como una de las tres hormonas de la felicidad) tienen allí su origen. Los últimos descubrimientos, que han sorprendido a los investigadores, apuntan a que el intestino también es una fuente natural de benzodiazepinas, sustancias químicas psicoactivas presentes en muchos conocidos medicamentos (como por ejemplo el Valium).

A la sombra de estos descubrimientos ha surgido una nueva materia científica, la neurogastroenterología, que se ocupa de estudiar este segundo cerebro y la influencia que tiene sobre el original. En esta disciplina, entre otras cosas, se analiza la gran influencia de las emociones, que pueden llegar a alterar el funcionamiento de nuestro sistema digestivo. Y el efecto contrario, cuando la disfunción del SNE nos lleva a padecer determinados problemas emocionales.

En nuestras manos está tomarnos en serio esta fuerte interrelación y hacer todo lo que esté a nuestro alcance para mejorar el funcionamiento de nuestro sistema digestivo y, por ende, restablecer nuestro estado de ánimo.

Dieta para el colon irritable

Qué es el colon irritable

El colon irritable, también conocido como el síndrome del intestino irritable (SII), colitis mucosa, colon espástico o colitis espástica es una afección crónica y recidivante muy frecuente en España: se estima que al menos un 12 por ciento de la población padece este trastorno, que se da con mayor frecuencia en las mujeres. Esta enfermedad se puede originar a cualquier edad. Por desgracia, una vez contraída suele ser una dolencia de por vida que, en determinados grados, puede incluso impedir que el paciente lleve una vida normal, que no pueda salir a divertirse, ir de viaje, o desempeñar determinados trabajos.

Los síntomas más frecuentes son hinchazón y dolor abdominal, retortijones, gases, mucosidad en las heces, necesidad imperiosa de evacuar nada más despertarnos o al terminar de comer, para tener después la sensación de que nos hemos quedado a medias. Puede predominar la diarrea o el estreñimiento, o bien alternarse ambos problemas, pero en ambos casos se precisa seguir una dieta para el colon irritable.

Un buen diagnóstico

Antes que nada es muy importante tener un diagnóstico correcto, ya que estos síntomas pueden confundirse con los de otras enfermedades más graves (enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, enfermedad celíaca, el cáncer de colon o de recto…) que hay que desechar en primer lugar. Para ello nuestro médico indagará sobre nuestros hábitos intestinales, la dieta que llevamos, si hacemos ejercicio… A continuación nos realizará una serie de pruebas (analíticas de sangre para descartar anemia o enfermedad celiaca, examen de las heces para comprobar la presencia de sangre, incluso una gastroscopia o una colonoscopia con toma de biopsias). También se interesará por los problemas familiares o laborales, ya que está demostrado que el estrés aumenta la sintomatología. De hecho, una gran parte de los pacientes diagnosticados de colon irritable, suelen manifestar también problemas de ansiedad, depresión…

Una vez que nuestro médico haya descartado todas las otras causas que originan los mismos síntomas y si los padecemos durante al menos la cuarta parte del año (unas doce semanas), podrá decirnos con seguridad que padecemos de colon irritable y nos indicará el tratamiento a seguir (que en su mayor parte irá destinado a paliar las molestias) y el tipo de dieta para el colon irritable que debemos seguir. A día de hoy aún no se ha descubierto ningún fármaco que lo cure por completo, aunque sí hay grandes avances en cuestión de alimentación, como vimos al analizar la dieta FODMAP.

Averigua qué te perjudica

Si ya te han diagnosticado definitivamente, tú puedes hacer algo muy sencillo y muy importante para mejorar tu calidad de vida: averiguar cuáles son los alimentos que más te perjudican. Aunque el médico te pautará una dieta para el colon irritable genérica, todos los pacientes no reaccionan igual ante una misma comida o bebida. Nadie mejor que tú para cerciorarte de lo que te beneficia más o menos.

Una forma sencilla de saberlo es anotar cada día lo que comes y bebes, la forma en que estaban cocinados los alimentos, que condimentos llevaban, los horarios de las comidas y tu estado de ánimo al hacerlas. Después irás anotando también si te ha sentado bien o cuando se han vuelto a desencadenar los síntomas. Si lo haces regularmente, en poco tiempo sabrás con exactitud cuáles son las comidas y bebidas que debes evitar a toda costa, y qué emociones son las que agravan tu problema. Así tendrás la dieta para el colon irritable hecha a tu medida.

Dieta para el colon irritable

Consejos generales en la dieta para el colon irritable

En cualquier caso hay una serie de pautas generales que te pueden servir de gran ayuda:

  • Come un mínimo de cinco veces al día, siempre en pequeñas cantidades y masticando muy bien (al menos veinte veces cada bocado). Está comprobado que si se hacen sólo dos o tres comidas muy copiosas se sobrecarga el intestino, aumentando la posibilidad de que los alimentos se fermenten y se creen gases, uno de los principales desencadenantes de tu dolencia.
  • Bebe mucha agua para mantener tu cuerpo correctamente hidratado. Así podrás evitar que el organismo absorba el agua de las heces, volviéndolas secas y duras y que se provoque una crisis de estreñimiento.
  • Haz ejercicio todos los días. Además de otros beneficios más conocidos, el ejercicio también contribuye a estimular los movimientos intestinales y a volverlos más fluidos, evitando así muchas crisis de la enfermedad. Cualquier actividad es beneficiosa. Practica tu deporte favorito, corre o simplemente camina un mínimo de treinta minutos diarios y muy pronto notarás los beneficios.
  • Antes de acostarte deja pasar al menos un par de horas desde última comida.
  • Limita el consumo de fruta y observa cómo te influye. La intolerancia a la fructosa puede estar agazapada en el origen de tus problemas.
  • Las infusiones de manzanilla y menta, aplicar calor local, o darte masajes en la zona con aceites esenciales, pueden aliviar en gran manera los dolores y las molestias.
  • Lleva una vida lo más tranquila y relajada que puedas. Si lo crees necesario pide ayuda a un especialista, porque la ansiedad y el estrés van a agravar mucho tus síntomas.

Alimentos recomendados en la dieta para el colon irritable

Por norma general hay una serie de alimentos que se consideran adecuados para quien padece de colon irritable:

  • En caso de estreñimiento, todos aquellos que sean ricos en fibra, como los cereales integrales, el arroz integral y los productos elaborados a partir de ellos (pan, pasta, galletas)
  • Alimentos fáciles de digerir y sin grasas: pescados, verduras no flatulentas, pollo, carne magra, yogur, quesos frescos.
  • Alimentos prebióticos o probióticos, es decir aquellos que al llegar a nuestro sistema digestivo favorecen de forma natural la flora intestinal. Podemos disfrutar de sus beneficios sin necesidad de recurrir a aquellos a los que se les añaden de forma artificial (como a determinados derivados lácteos). Se encuentran presentes en alimentos como los plátanos, espárragos, ajos, tomates, puerros, trigo integral, alcachofas, cebollas o achicoria. Otra gran fuente son los tradicionales encurtidos: pepinillos o cebollitas en vinagre, chucrut, o el takuan o el miso de origen oriental.
  • El agua y los zumos de frutas caseros son las bebidas más recomendables. Un licuado hecho con medio vaso de agua (hervida o de mineralización débil) y una manzana, o una pera, o una zanahoria, puede ser un refresco muy beneficioso.
  • En caso de padecer crisis de diarrea la tradicional agua de arroz es uno de los mejores remedios naturales.

Alimentos perjudiciales en la dieta para el colon irritable

En el lado contrario, y sobre todo para aquellos que sufren de frecuentes diarreas, hay una serie de alimentos que normalmente suelen agravarlas o provocarlas:

  • Todos los que tienen un alto contenido en fibra insoluble: destacan el salvado de trigo, los cereales integrales, los frutos secos y las verduras.
  • La leche y sus derivados (quesos, mantequilla, etc.), que por su contenido en lactosas pueden irritar las paredes del tracto intestinal.
  • Bebidas alcohólicas.
  • Café.
  • Chocolate.
  • Comidas muy condimentadas.
  • Productos de bollería y pastelería.

Dieta para el colon irritable

error: Alert: Content is protected !!