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Dieta de la Luna

Hoy traemos a nuestra web una dieta a la que podemos calificar, al menos, como peculiar: la dieta de la Luna (también conocida como dieta lunar, dieta de Selene o dieta de las mareas). De hecho, cuando hablamos de las dietas rápidas la englobamos en el grupo de las dietas absurdas. Pero en vista del gran interés que despierta hemos decidido dedicarle un artículo. Muchos de los que ya la han hecho dicen que con la dieta de la Luna se pueden perder de tres a cuatro kilos en un mes. No está muy claro si ésto se debe tan sólo a la dieta o a la fe que han puesto en ella. Saca tus propias conclusiones después de leer el artículo.

El controvertido origen de la dieta de la Luna

Desde el inicio de los tiempos los hombres miraron al cielo y encontraron en la Luna una gran aliada que les ayudaba a disipar sus miedos. A fuerza de observar, pronto advirtieron que, además de iluminarles, la Luna influía en muchos otros aspectos de sus vidas: las mareas, la pesca, las siembras, las cosechas… Además, en los comienzos de la medicina tradicional, se creía que la Luna ejercía una gran influencia sobre la salud, desde el sueño y las hemorragias hasta el crecimiento de cabellos y uñas, pasando por la frecuencia de las crisis epilépticas. Con el tiempo se ha conocido el fundamento científico de muchas de estas cosas, mientras que otras continúan en el ámbito de las conjeturas.

Algunos promotores de la dieta de la Luna dicen que su origen se remonta a tiempos remotos. Sin embargo nosotros nos permitimos dudarlo. Visto lo anterior, no es de extrañar que en algún momento de la antigüedad se empezase a cavilar sobre la influencia de la Luna en la alimentación. Pero la dieta de la Luna, tal y como la conocemos ahora, no puede tener más allá de medio siglo de existencia. ¿Por qué estamos tan seguros? Simplemente porque los datos que se necesitan para hacerla no han estado al alcance del gran público hasta fechas recientes. Por eso nos decantamos por la otra versión.

Rolando Ricci

Rolando Ricci es un médico italiano. Ricci nació en Viareggio, un pueblecito costero de la Toscana, en 1953. Especializado en Cirugía Ortopédica y Traumatología, dirige el departamento de Rehabilitación de la Casa di Cura San Camillo (situada en Forte dei Marmi), uno de los hospitales privados más grandes y prestigiosos de la Toscana.

Durante más de treinta años Ricci ha estado estudiando la relación entre la estructura vertebral y el espacio-tiempo. Después de realizar las primeras publicaciones científicas sobre el tema, decidió difundir sus estudios de una forma más directa y fácil de entender: a través de su novela La casa dell’essere, publicada en Diciembre de 2016.

La dieta de la Luna que nos ocupa hoy está relacionada con estos estudios. Dice Rolando Ricci que la diseñó en 1988 con el objetivo de ayudar a sus pacientes con sobrepeso. Como era de esperar el doctor parte de la base de que el cuerpo humano está formado, aproximadamente, por un 70% de agua. Teniendo en cuenta la probada influencia que tiene nuestro satélite sobre el medio acuático y que somos estructuras que compartimos el mismo espacio-tiempo, Ricci dedujo que la Luna también puede modificar nuestro organismo.

Como es la dieta de la Luna

Partiendo de esta base Ricci esbozó su dieta. Aunque la Luna tiene cuatro fases diferentes (luna llena, cuarto menguante, luna nueva y cuarto creciente) la dieta las agrupa de dos en dos, y en cada uno de estos grupos se practica un tipo de ayuno diferente. Sí, has leído bien. Ya sabemos que para la mayoría de las personas que quieren probar una dieta nueva la palabra ayuno está maldita, pero es lo que hay.

En total la dieta de la Luna está formada por tres bloques distintos: dos de ellos de poco más de un día de duración coincidiendo con el comienzo de las fases lunares (que es cuando hay que ayunar y cuando se adelgaza), y un tercer bloque intercalado entre los anteriores (con una dieta de mantenimiento destinada a conservar lo logrado). Antes de entrar en más detalles, revisemos unas cuestiones previas.

¿Quién puede hacer la dieta de la Luna?

En principio puede realizarla cualquier adulto sano, después de someterse a una buena revisión y de consultar con su médico.

Deben abstenerse de realizar la dieta de la Luna los niños, adolescentes, ancianos, mujeres embarazadas o que estén amamantando, o cualquier persona que padezca una enfermedad crónica. Si se padece una enfermedad pasajera, antes de hacer la dieta hay que esperar a que se cure por completo.

¿Durante cuánto tiempo se puede hacer la dieta de la Luna?

Si ya te han confirmado que tu salud te permite realizarla, el tiempo total dependerá sobre todo de tu tolerancia al ayuno. Aunque los ayunos son tan sólo de veintiséis horas, hay muchas personas que son incapaces de llevarlos a cabo a pesar de que la dieta de mantenimiento que se sigue entre ellos es bastante completa.

Si ayunar no te resulta demasiado complicado, si tu rendimiento no baja y te encuentras bien, dicen que es buena idea hacer la dieta al menos durante un mes.

Dieta de la Luna con menú

¿Qué necesitas para hacer la dieta de la Luna?

Para poder realizar la dieta de la Luna correctamente es imprescindible contar con información detallada acerca de las fases lunares en nuestro país. En muchos calendarios se pueden ver los días concretos en que van a tener lugar los cambios de luna, pero esto no es suficiente. Es necesario saber la hora exacta del día en que se produce el cambio, ya que los ayunos deben comenzar en ese mismo momento.

Si decides hacer la dieta de la Luna, puedes encontrar toda la información necesaria sobre las fases en la Agenda astronómica 2018, publicada por el Instituto Geográfico Nacional español. La hora que viene reflejada en la Agenda se corresponde con la hora oficial que hay en cada momento, así que no hace falta andar haciendo ningún tipo de cálculo. Si no vives en España, no te preocupes: seguro que en tu país existe algún organismo oficial similar en el que podrás obtener los datos.

Bloques o fases de la dieta de la Luna

Como ya hemos comentado la dieta de la Luna agrupa las cuatro fases en bloques de dos, en los que realizaremos el mismo tipo de ayuno. En el bloque de luna llena y luna nueva se realiza un ayuno más estricto, a base sólo de líquidos. En el bloque de cuarto creciente y cuarto menguante el ayuno es más liviano. Para ser exactos se trata más bien de diferentes monodietas y podemos elegir cada vez la que más nos guste. Por último tenemos la fase de transición entre bloques con una suave dieta de mantenimiento. A continuación te lo explicamos con más detalle.

Cómo es el ayuno de luna llena y luna nueva

El ayuno empieza a la hora exacta en que comienza la fase lunar de luna llena o luna nueva y se prolonga durante veintiséis horas. A partir de ese momento pasaremos a la comida correspondiente de la dieta de mantenimiento.

Durante estas veintiséis horas sólo se pueden tomar líquidos sin ningún tipo de añadidos (ni azúcar, ni sacarina, ni sal, ni gas, ni vitaminas, ni proteínas, ni nada de nada). Esto es lo que puedes beber:

  • Agua – Al menos dos litros repartidos a lo largo de todo el día.
  • Infusiones – Sólo de hierbas naturales (té verde, manzanilla, melisa, rooibos, menta, tila…). Se pueden tomar frías o calientes.
  • Zumos naturales de frutas – Se tienen que exprimir en casa y colarlos para eliminar cualquier resto de pulpa. Las frutas más recomendadas son las ciruelas, manzanas, naranjas, papaya, piña y pomelo.
  • Caldo de verduras – Al igual que los zumos hay que prepararlos en casa y colarlos. Puedes utilizar cualquier tipo de verduras, pero no uses sal. Se recomienda preparar un caldo depurativo a base de alcachofas, apio, calabaza, cebolla, perejil y tomate.

Dieta de la Luna con menú

Cómo es el ayuno de cuarto creciente y cuarto menguante

Debes comenzar el ayuno a la hora exacta en que comienza la fase lunar de cuarto creciente o cuarto menguante y mantenerlo durante veintiséis horas. Después pasaremos a la comida de la dieta de mantenimiento que corresponda para ese momento.

Aunque la mayor pérdida de peso se producirá en los ayunos del primer bloque, aquí también bajarás de peso y lo más importante es que seguirás depurando tu cuerpo y desintoxicando tu hígado. O al menos eso es lo que dicen.

En este bloque tenemos cinco diferentes opciones para alimentarnos durante las veintiséis horas del ayuno. Puedes elegir una diferente cada vez, pero no puedes mezclarlas en el mismo ayuno. Eso sí, en todas, además de lo que hayas elegido, tienes que beber un mínimo de dos litros de agua y, si lo deseas, zumos naturales de frutas. Estas son las opciones:

  • Sólo frutas – Las frutas deben ser frescas y a ser posible de estación. Puedes tomar seis raciones a lo largo del día, distribuidas como prefieras.
  • Sólo ensaladas – Puedes tomar una ración generosa en la comida y otra en la cena. Las verduras que utilices deben ser frescas. Si haces la dieta en invierno y te apetece algo caliente, en lugar de ensaladas puedes preparar purés o verduras al vapor. También puedes preparar algún batido o zumo de verduras para el desayuno y la merienda. Recuerda que no puedes utilizar sal, pero sí puedes aliñar tus vegetales con aceite de oliva virgen, vinagre de manzana y una pizca de pimienta.
  • Sólo caldos o sopas – Seis raciones de caldos o sopas caseras distribuidas a tu gusto. Puedes utilizar todas las verduras que quieras y puedes picarlas en trocitos pequeños para comerlas al mismo tiempo que la sopa.
  • Sólo yogures – Puedes tomar seis raciones de yogures naturales o de sabores, a tu gusto, a lo largo del día. Si lo prefieres, en la comida y en la cena puedes sustituirlos por una ración de requesón o algún queso fresco similar.
  • Sólo gelatinas – Se pueden tomar seis raciones abundantes a lo largo del día. Puedes elegir todos los sabores que te gusten, pero todas tienen que ser sin azúcar.

Cómo es el mantenimiento en la dieta de la Luna

En la dieta de la Luna el bloque de mantenimiento se extiende desde el final de un ayuno hasta el comienzo del siguiente. El objetivo de la dieta de mantenimiento es consolidar el peso después de los ayunos. Por eso, sin llegar a ser una dieta demasiado dura, cuida mucho lo que se come, como se come y en qué cantidades, intentando en todo momento que sea variada, equilibrada y completa. En cualquier caso, la mejor explicación que podemos darte es la propuesta de menú semanal que encontrarás al final del artículo.

Normas generales de la dieta de la Luna

Ahora puedes ver un resumen con las reglas más importantes de la dieta de la Luna:

Hazlo cada día

  • Bebe un mínimo de dos litros de agua cada día. El agua es el diurético y laxante más natural, es imprescindible para eliminar las toxinas y ayuda a metabolizar la grasa acumulada. Conviene recordar que el agua debe beberse a lo largo del día y nunca toda de golpe, porque sería perjudicial. A ser posible elige agua mineral: uno de los objetivos primordiales de la dieta es depurar el organismo y el agua del grifo suele contener cloro, metales o toxinas que no te ayudarán a conseguirlo. Cuando calcules la cantidad de agua que has bebido recuerda que los zumos, caldos e infusiones también contabilizan.
  • Bebe todas las infusiones que quieras. Además de contribuir a tu hidratación te beneficiarás de sus diferentes cualidades.
  • Come una buena cantidad de verduras, en ensalada, al vapor, asadas, cocidas o en batidos.
  • Come pescado y carne sin grasa.
  • Come abundante fruta fresca, desecada o en forma de zumo o batidos.
  • Toma tres o cuatro raciones de pan, pasta o arroz, pero siempre integrales.
  • Consume uno o dos productos lácteos desnatados.
  • Cocina y aliña tus comidas con aceite de oliva virgen.
  • Lleva una vida más activa. Asegúrate de caminar al menos treinta minutos diarios y elige subir por la escalera en lugar de utilizar el ascensor.

Hazlo al menos cada dos días

  • Come legumbres hervidas o guisadas.
  • Come frutos secos. Si quieres puedes añadirlos al yogur o a las ensaladas.
  • Come huevos (duros, pasados por agua, al plato, escalfados o en tortilla).
  • Además de caminar, practica al menos diez o quince minutos de algún ejercicio un poco más fuerte: correr, nadar, montar en bicicleta…

Dieta de la Luna con menú

Hazlo con regularidad

  • No olvides hacer los ayunos en los cambios de luna.
  • Asegúrate de hacer tus deposiciones de forma habitual. Una buena idea puede ser dedicarle cinco o diez minutos después de cada comida.

Hazlo durante los ayunos

  • Nada de sal.
  • Nada de azúcar.
  • No utilices el sirope de arce.
  • Nada de edulcorantes.
  • No tomes ninguna bebida derivada de la soja.
  • No bebas zumos envasados. Sólo puedes beber zumos caseros recién exprimidos.
  • No tomes caldos ni sopas envasados: ni de lata, ni de tetrabrik, ni de pastillas. Sólo puedes ingerir caldos y sopas caseros.
  • No bebas refrescos ni gaseosas de ninguna clase.
  • No tomes bebidas energéticas.
  • No bebas café, aunque sea descafeinado.

Hazlo siempre

  • Evita el estrés.
  • Evita el exceso de grasas.
  • No tomes laxantes.
  • No comas chicles.
  • No bebas alcohol.
  • No fumes.

Menú de mantenimiento de la dieta de la Luna

Lunes

  • Desayuno – Un vaso de leche. Cinco galletas. Una manzana.
  • Media mañana – Una rebanada de pan integral tostada, untada con tomate, un chorrito de aceite y una pizca de sal. Un zumo de naranja recién exprimido.
  • Comida – Lentejas (cien gramos pesadas en crudo) estofadas con tomate, pimiento, ajo, cebolla, zanahoria y calabacín. Mero (ciento cincuenta gramos) a la plancha. Una rebanada de pan integral. Un té verde.
  • Merienda – Un mango. Veinte avellanas.
  • Cena – Espinacas salteadas (trescientos gramos pesadas en crudo). Un filete de ternera (cien gramos) a la plancha. Una rebanada de pan integral. Una infusión relajante.

Martes

  • Desayuno – Un bol con doscientos cincuenta mililitros de leche y muesli de cereales integrales y frutas. Una pera.
  • Media mañana – Una rebanada de pan integral tostada, untada con requesón y espolvoreada con cebollino picado. Un zumo de naranja recién exprimido.
  • Comida – Espaguetis (cincuenta gramos pesados en crudo) con salsa de tomate casera. Mejillones al vapor (doscientos gramos pesados ya sin cáscara y limpios) aliñados con ajo, perejil y un chorrito de limón. Una rebanada de pan integral. Un té verde.
  • Merienda – Tres albaricoques. Cinco nueces.
  • Cena – Menestra de verduras (con doscientos gramos de verduras variadas picadas en trocitos). Pechuga de pollo a la parrilla (ciento veinte gramos). Una rebanada de pan integral. Una infusión relajante.

Miércoles

  • Desayuno – Dos yogures naturales mezclados con piñones y pasas. Un melocotón.
  • Media mañana – Una rebanada de pan integral tostada con dos lonchas de jamón de york. Un zumo de naranja recién exprimido.
  • Comida – Coliflor (doscientos gramos) rebozada con huevo. Lomo de cerdo a la plancha. Ensalada de escarola, lombarda, pimiento amarillo, zanahoria rallada y semillas de girasol. Una rebanada de pan integral. Un té verde.
  • Merienda – Tres higos. Treinta gramos de pistachos (pesados sin cáscara).
  • Cena – Puré de calabacín (doscientos gramos, medio puerro, media patata y leche) espolvoreado con nuez moscada. Croquetas de bacalao. Una rebanada de pan integral. Una infusión relajante.

Jueves

  • Desayuno – Un vaso de leche. Cinco galletas. Un plátano.
  • Media mañana – Una rebanada de pan integral tostada, untada con tomate, un chorrito de aceite y una pizca de sal. Un zumo de naranja recién exprimido.
  • Comida – Guisantes con jamón. Costillas de cerdo al horno (cien gramos (100 gramos) y una patata asada. Una rebanada de pan integral. Un té verde.
  • Merienda – Fresas. Veinte anacardos.
  • Cena – Ensalada mixta con treinta gramos de atún, treinta gramos de aceitunas, lechuga, tomate, pepino, cebolla, pimiento verde, y dos huevos duros picados. Una rebanada de pan integral. Un yogur. Una infusión relajante.

Viernes

  • Desayuno – Un bol con doscientos cincuenta mililitros de leche, copos de avena y coco rallado. Un puñado de uvas.
  • Media mañana – Una rebanada de pan integral tostada con dos lonchas de queso de Burgos. Un zumo de naranja recién exprimido.
  • Comida – Puré de verduras (media patata, medio puerro, dos zanahorias, cien gramos de judías verdes y cien gramos de brócoli). Pollo asado (ciento veinte gramos). Una rebanada de pan integral. Un té verde.
  • Merienda – Dos ciruelas. Seis castañas.
  • Cena – Sopa juliana con fideos (treinta gramos). Merluza (ciento cincuenta gramos) en salsa verde. Una rebanada de pan integral. Una infusión relajante.

Sábado

  • Desayuno – Dos yogures naturales mezclados con frutos del bosque. Un pomelo.
  • Media mañana – Una rebanada de pan integral tostada con dos lonchas de jamón serrano. Un zumo de naranja recién exprimido.
  • Comida – Tortilla de patatas individual (con una patata mediana y un huevo). Ensalada de lechuga, tomates cherry, apio, rabanitos y maíz. Una rebanada de pan integral. Un té verde.
  • Merienda – Dos rodajas de melón. Treinta gramos de almendras (pesadas sin cáscara).
  • Cena – Espárragos trigueros a la plancha. Sardinas asadas. Ensalada de tomate aderezada con aceite de oliva, orégano y una pizca de sal. Una rebanada de pan integral. Una infusión relajante.

Domingo

  • Desayuno – Tortilla francesa dulce (dos huevos, un chorro de leche, ralladura de naranja o limón, unas gotas de extracto de vainilla, edulcorante y canela). Dos rodajas de piña a la plancha.
  • Media mañana – Una rebanada de pan integral tostada, untada con tomate, un chorrito de aceite y una pizca de sal. Un zumo de naranja recién exprimido.
  • Comida – Una patata (de ciento cincuenta a doscientos gramos) rellena de queso fresco, cebolla y virutas de jamón. Ternera asada (cien gramos). Judías verdes con tomate (doscientos gramos). Una rebanada de pan integral. Un té verde.
  • Merienda – Cerezas. Cinco nueces.
  • Cena – Ensalada de repollo, aguacate, tomate y berros. Medallón de rape (ciento cincuenta gramos) en papillote. Una rebanada de pan integral. Una infusión relajante.

Dieta de la Luna con menú

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