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Dieta del tomate

En nuestra sección de dietas hoy le ha llegado el turno a la dieta del tomate. Al igual que muchas otras dietas basadas en frutas y verduras, la dieta del tomate comenzó como una dieta depurativa, evolucionó a monodieta de tres días de duración y después se convirtió en una dieta para dos semanas un poco más compleja. Si te gustan los tomates quizás te interese saber algo más sobre esta dieta.

Hablemos del tomate

El tomate (Solanum lycopersicum), tomó su nombre en español de la palabra tomatl, de la antigua lengua náhuatl. En Méjico en cambio se le conoce como jitomate, derivado del azteca xīctomatl. Esta planta herbácea es originaria de los Andes, en concreto de la zona que se extiende entre el norte de Chile y el sur de Colombia. Sin embargo parece ser que fue en Méjico donde se comenzó a cultivar y a utilizar como alimento hace alrededor de unos dos mil quinientos años.

El tomate es uno de los alimentos que llegaron a España desde el otro lado del Atlántico tras el descubrimiento de América en el siglo XVI, junto a las patatas, los pimientos, las judías, el maíz, el cacao… Hay que resaltar que los primeros tomates que llegaron a nuestras tierras no se parecían mucho a los que conocemos ahora. Eran muy pequeños, similares a los tomates cherry, y de un color amarillo intenso. De hecho en Italia los bautizaron como pomo d’oro (manzana de oro) que luego ha evolucionado hasta el pomodoro actual, y en Francia tradujeron como pomme d’amour (manzana de amor).

Desde España el cultivo del tomate pronto se extendió por el resto de Europa, el norte de África y, a través de Filipinas, también por Asia. Su acogida fue desigual en los diferentes países europeos. Mientras que en España, Italia, Grecia y el resto de los países mediterráneos, el tomate se incorporó enseguida a la cocina cotidiana, en los países anglosajones se rechazó su consumo durante mucho tiempo (por motivos que después te contaremos) y se cultivó tan sólo como planta ornamental.

¿Fruta o verdura?

Seguro que recuerdas de tu época escolar el día que te explicaron que el tomate, por lo que respecta a la botánica, no era en realidad ni verdura ni hortaliza, sino una fruta. Quizás tú también te preguntaste entonces el motivo por el cual existía este error tan extendido y no encontraste respuesta. ¿Todavía quieres saberlo? Pues fue por los impuestos y por una decisión judicial. A menudo la realidad sobrepasa a la ficción.

En 1887 Estados Unidos decidió gravar con un impuesto del 10% las importaciones de verduras, mientras que las importaciones de frutas estaban libres de impuestos. Unos años después, en 1893, un importador de tomates llamado John Nix decidió demandar al recaudador de impuestos del puerto de Nueva York (en aquellas fechas Edward L. Hedden). John Nix argumentó que, puesto que los tomates eran en realidad frutas, deberían estar exentos del impuesto.

La demanda llegó hasta el tribunal supremo norteamericano donde el juez Justice Gray argumentó lo siguiente:

Botánicamente hablando, los tomates son frutos de una planta, al igual que los pepinos, las calabazas, los frijoles y los guisantes. Pero en el lenguaje común de la gente todos ellos son verduras que (ya sean cocidas o crudas) se sirven generalmente en la comida o en la cena, con la sopa o después de ella, como guarnición de pescados o carnes que constituyen la parte principal de la comida, a diferencia de las frutas que, en general, se sirven como postre.

Ni que decir tiene que el gobierno sería muy feliz con esta sentencia que le permitía seguir recaudando (en eso todos los gobiernos son iguales, en todos los países y en todas las épocas). Pues ahora ya lo sabes: el tomate es una verdura por orden del juez.

Dieta del tomate para adelgazar

Mitos y leyendas acerca del tomate

En todas las familias hay ovejas negras. El tomate es pariente cercano de la belladona, el beleño y la mandrágora (ingredientes que, junto a la cicuta, se creía que formaban parte del ungüento utilizado por las brujas para volar). Para más inri aquellos primeros tomatitos amarillos se parecían demasiado al fruto alucinógeno de la mandrágora. Por eso, en plena caza de brujas en los países anglosajones, el pobre tomate fue considerado un fruto demoníaco y su consumo fue prohibido hasta por los médicos ingleses. Por si alguien sentía la tentación de probar las recetas españolas e italianas a base de tomate, el cirujano John Gerard alertaba de que los tomates eran corruptos y apestosos.

Un dato curioso es que el tomate no llegó a Norteamérica desde Méjico, como hubiera sido lo más lógico, sino que llegó en forma de semillas que trajeron los primeros pobladores de Nueva Inglaterra. Junto a las semillas llevaron también los prejuicios y así el tomate se convirtió en planta ornamental durante muchos años en las nuevas tierras. Su uso habitual en las comidas británicas no comenzó hasta finales del siglo XVIII y al otro lado del Atlántico, en Estados Unidos, hasta finales del XIX.

Hay que destacar las aportaciones que hicieron dos estadounidenses a la expansión y el consumo masivo del tomate desde entonces y hasta nuestros días: Henry J. Heinz que 1876 añadió tomates a una antigua salsa picante china creando así el kétchup que ahora todos conocemos, y John T. Dorrance (un químico que era sobrino del entonces presidente de la compañía Campbell), inventor de la sopa condensada de tomate, la famosa Campbell’s Soup que a mediados del siglo XX inmortalizara en sus cuadros Andy Warhol.

Curiosamente, a pesar de los grandes avances que se dieron en el siglo XX en todo tipo de conocimientos, el tomate ha seguido rodeado de mitos y leyendas urbanas que poco o nada tenían que ver con la realidad. Se les acusa de provocar retención de líquidos (lo que invalidaría su uso en las dietas de adelgazamiento) cuando en realidad tienen justo el efecto contrario: es decir que son diuréticos debido en parte a su contenido de agua y en parte al de potasio, que neutraliza al sodio y ayuda a eliminar los líquidos retenidos. Se les acusa de ser malos para las personas con problemas de ácido úrico, cuando la realidad es que tienen un contenido muy bajo de purinas y ya se ha demostrado que ningún vegetal tiene influencia negativa sobre el nivel de ácido úrico. Para terminar (por no hacer esta lista interminable) se les acusa también de que sus semillas son perjudiciales para los que padecen del sistema digestivo cuando la realidad es que aportan fibra a la dieta y ayudan a eliminar el estreñimiento.

¿Qué se oculta en el interior del tomate?

Fruta o verdura, como tú prefieras catalogarlo, el tomate es una auténtica joya que esconde en su interior todo un abanico de elementos beneficiosos para nuestra salud. Hacer o no la dieta del tomate es una opción. Incorporar los tomates a tu dieta cotidiana es una decisión inteligente que ya deberías haber tomado, y aquí puedes ver algunos de los motivos.

Vitaminas y minerales

El tomate contiene una amplia variedad de vitaminas: vitamina A, vitamina B1, vitamina B3, vitamina B6, vitamina C (en cien gramos tenemos el 25% de la cantidad diaria recomendada), vitamina E y vitamina K. También nos aporta fósforo, magnesio, manganeso y una respetable cantidad de potasio.

Licopeno

Son muchos los estudios llevados a cabo en los últimos años sobre el licopeno, este gran antioxidante. El Centro de Investigaciones Biológicas Aplicadas de Canarias, la universidad de Hohenheim en Alemania, la facultad de Medicina de Harvard en Boston, la universidad de Wayne en Detroit y la universidad de Carolina del Norte, por citar algunos, se han ocupado de este tema. Sus conclusiones son realmente impactantes. El licopeno previene la aparición de distintos tipos de cáncer, como el cáncer de colon y recto, el de esófago, el de estómago, el de vejiga, el del páncreas, el bucal, el de pulmón, el cervical, y los tipos de cáncer exclusivos de mujeres o de hombres: el cáncer del cuello del útero, el de mama y el de próstata.

Sea cual sea la forma en que te comas los tomates, el licopeno siempre está ahí. Aunque los hayas cocinado de cualquier forma, porque lo mejor de todo es que la cocción ayuda a liberar el licopeno y favorece su absorción por el organismo. Puedes encontrar el licopeno en salsas de tomate caseras, sofritos, pisto o incluso en el kétchup. Y por si todo esto fuera poco, se ha demostrado que el licopeno es fundamental para la formación del tejido óseo, y por tanto muy útil a la hora de reducir el riesgo de fracturas debidas a la osteoporosis o la vejez.

Un último dato curioso: la cantidad de licopeno que puedes encontrar en cien gramos de tomates para ensalada es de unos tres mil microgramos, mientras que en los tomates tipo “pera” es de diez veces más.

Glutatión

El glutatión es otro de los antioxidantes que contiene el tomate y que ayuda a combatir los radicales libres. Pero el glutación tiene otra propiedad menos conocida: elimina las toxinas del cuerpo, en especial los metales pesados que producen daños por acumulación, como el plomo.

Además el glutatión mantiene nuestro hígado en buenas condiciones, previene el eczema y alivia la hipertensión arterial. Eso sí, para disfrutar de estas ventajas debemos comer los tomates crudos y sin pelar, ya que la mayor concentración de glutatión se da en la piel del tomate.

Dieta del tomate para adelgazar

Beneficios de la dieta del tomate

Para no ser demasiado prolijos, vamos a enumerar brevemente algunos beneficios que, además de bajar de peso, dicen que nos aportará la dieta del tomate: combate infecciones, fortalece el sistema inmunológico, reduce el riesgo de infarto, baja los niveles de ácido úrico, elimina toxinas, disminuye el dolor de la artritis, baja los niveles de colesterol en sangre, ayuda a mantener una buena salud ocular y a prevenir la degeneración macular y la ceguera nocturna, protege la piel de los rayos ultravioleta, previene la formación de cálculos biliares, combate las enfermedades neurodegenerativas…

Normas básicas de la dieta del tomate

Aunque la dieta del tomate no es especialmente quisquillosa en cuestión de reglas, hay una serie de premisas que debes respetar al igual que en todas las dietas. Hagamos un repaso rápido:

  • Antes de comenzar la dieta del tomate debes asegurarte de estar en buenas condiciones. Lo mejor realizarte un buen reconocimiento y consultar con tu médico. Él te dirá si esta dieta puede ser adecuada para ti.
  • Para hacer la dieta del tomate es fundamental escoger los tomates más adecuados. No tienen que estar verdes ni tampoco demasiado maduros, sino en su punto justo de maduración. Si los elegimos bien podremos disfrutar de todos los beneficios que nos ofrece el tomate sin padecer ninguno de los problemas.
  • Cada día debes beber un mínimo de dos litros de agua, mineral a ser posible.
  • Si quieres perder peso más deprisa, no te conformes sólo con la dieta del tomate: haz cada día un poco de ejercicio. Para ser más concretos, el ejercicio más recomendado es el cardiovascular.
  • En la dieta del tomate para dos semanas, aunque no existe un límite concreto, a partir del tercer día se aconseja que la ingesta de tomates no sobrepase el kilo y medio diario.
  • Al igual que sucede con los cítricos, el ácido del tomate daña el esmalte dental. Por eso, después de comer tomate en cualquiera de sus formas (zumo, sopa, ensalada…) no te olvides de cepillarte los dientes.

Dieta del tomate para tres días

Al igual que sucede con casi todas las monodietas, la dieta del tomate para tres días sólo resulta adecuada para los amantes de los tomates o para personas muy valientes. Es decir, que es monótona y aburrida. Mucho. A cambio de la monotonía te ofrecen perder dos kilos en estos tres días.

Hay dos motivos fundamentales por los que las monodietas nunca deben durar más de tres días: por un lado el déficit nutricional que pueden acarrear y por otro el hastío que provocan, que puede llevarnos a aborrecer durante mucho tiempo el alimento en el que están basadas.

Por si te quedaba alguna duda, en la dieta del tomate para tres días comerás lo mismo cada día. Si quieres tomar algo más entre horas, puedes elegir entre beber agua o prepararte más batidos como el de media mañana.

  • Al levantarte – Un zumo de tomate recién preparado, aderezado con menta o con cualquier otra hierba aromática que te guste.
  • Desayuno – Dos tomates escaldados, pelados y aderezados con una pizca de sal, romero y aceite de oliva.
  • Media mañana – Un batido preparado con dos vasos de agua mineral, una zanahoria, medio tomate, medio limón (incluida la cáscara) y seis hojas de menta.
  • Comida – Ensalada de tomate con brotes de soja y pimiento morrón, aliñada con una pizca de sal, zumo de limón y aceite de oliva virgen.
  • Merienda – Un zumo de tomate recién preparado, aderezado con menta o con cualquier otra hierba aromática que te guste.
  • Cena – Ensalada de tomate con brotes de soja y pimiento morrón, aliñada con una pizca de sal, zumo de limón y aceite de oliva virgen.
  • Al acostarte – Un zumo de tomate recién preparado, aderezado con menta o con cualquier otra hierba aromática que te guste.

Dieta del tomate para dos semanas

Ni que decir tiene que ésta es nuestra favorita. Aunque el arranque también es duro se suaviza después. Cuando acabas una de las típicas dietas rápidas de tres días y vuelves a tu mala alimentación habitual, recuperas lo que has perdido en un tiempo record. Sin embargo en la dieta del tomate para dos semanas te indican lo que puedes comer para mantener el nuevo peso y te sirve de orientación para comer de una forma más sana cuando la termines. Por último un pequeño truco: cuando prepares cualquier tipo de ensalada que lleve tomate y patata cocida, asegúrate de eliminar todas las semillas del tomate. ¿Por qué? Pues porque las semillas del tomate hacen que la patata cocida se endurezca como una piedra y estropea su sabor. Así podrás conservar tu ensalada en la nevera durante tres o cuatro días con el mismo sabor y la misma textura que recién hecha.

Primera semana

Lunes

  • Todas las comidas – El primer día sólo se puede tomar zumo de tomate recién hecho aromatizado con hierbabuena (o con orégano, romero, albahaca o cualquier otra hierba aromática que prefieras). Zumo de tomate en cada comida y zumo de tomate entre horas. Puedes tomar todo el zumo que quieras: el objetivo es que no pases hambre.

Martes

  • Todas las comidas – Al igual que el primer día, podrás beber todo el zumo de tomate que quieras.
  • Entre horas – Para que el día no sea tan monótono como el anterior hoy se añaden el té y las infusiones. En cualquier momento del día puedes beberte una manzanilla, una tila, un té verde…

Miércoles

  • Al levantarse – Un zumo de tomate recién hecho aromatizado con hierbabuena.
  • Desayuno – Dos tomates escaldados y pelados, aliñados con hierbas aromáticas al gusto y un chorrito de aceite de oliva virgen.
  • Media mañana – Un zumo de tomate recién hecho aromatizado con hierbabuena.
  • Comida – Una ensalada preparada con tres tomates, un diente de ajo picado muy fino, orégano y aceite de oliva virgen.
  • Merienda – Un zumo de tomate recién hecho aromatizado con hierbabuena.
  • Cena – Sopa de tomate (preparada con medio kilo de tomates, media cebolla, medio pimiento verde, un diente de ajo, medio litro de agua o caldo de verduras casero, una hoja de laurel, sal, pimienta y aceite de oliva).

Jueves

  • Al levantarse – Un zumo de tomate recién hecho aromatizado con hierbabuena.
  • Desayuno – Un café con leche desnatada y edulcorante. Una rebanada de pan integral con cincuenta gramos de queso fresco.
  • Media mañana – Una manzana.
  • Comida – Una ensalada preparada con tomate, lechuga, pepino, escarola, cebolla, rabanitos, remolacha y una patata cocida, aderezada con salsa de yogur.
  • Merienda – Un zumo de tomate recién hecho aromatizado con hierbabuena.
  • Cena – Una ensalada de tomate, aliñada con albahaca y aceite de oliva virgen. Un filete de ternera a la plancha.

Viernes

  • Al levantarse – Un zumo de tomate recién hecho aromatizado con hierbabuena.
  • Desayuno – Un café con leche desnatada y edulcorante. Una rebanada de pan integral con cincuenta gramos de jamón serrano.
  • Media mañana – Una pera
  • Comida – Una ensalada de pasta integral mezclada con tomate, aguacate, lechuga, maíz, guisantes y zanahoria rallada, aliñada con zumo de limón y aceite de oliva virgen.
  • Merienda – Un yogur natural desnatado
  • Cena – Tomates asados (se les corta una pequeña rodaja de la parte superior, se espolvorean con una mezcla de pan rallado, ajo y perejil, se rocían con un poco de aceite de oliva virgen y se hornean durante unos veinte minutos más o menos).

Sábado

  • Al levantarse – Un zumo de tomate recién hecho aromatizado con hierbabuena.
  • Desayuno – Un café con leche desnatada y edulcorante. Una rebanada de pan integral con cincuenta gramos de pechuga de pavo.
  • Media mañana – Un melocotón.
  • Comida – Una ensalada con lechuga, escarola y berros, aliñada con aceite de oliva virgen. Tomates rellenos de champiñones (cortar una rodaja de la parte superior de los tomates, vaciarlos y preparar un sofrito con la pulpa, unos champiñones picados finos y miga de pan; rellenar los tomates con el sofrito, cubrir con queso y asar durante unos veinte minutos).
  • Merienda – Un zumo de tomate recién hecho aromatizado con hierbabuena.
  • Cena – Una ensalada de tomate y pimiento morrón aliñada con hierbas provenzales y aceite de oliva virgen. Un filete de mero a la plancha. Un puñado de cerezas.

Domingo

  • Al levantarse – Un zumo de tomate recién hecho aromatizado con hierbabuena.
  • Desayuno – Un café con leche desnatada y edulcorante. Un trozo de bizcocho preparado con harina integral.
  • Media mañana – Un yogur natural desnatado.
  • Comida – Judías verdes con tomate (cocer las judías verdes y aliñarlas con un puré preparado cociendo un tomate, una patata pequeña, una pizca de sal, una cucharada de aceite y una hoja de laurel). Un plato pequeño de espirales (o hélices) aliñadas con un diente de ajo picado muy fino, perejil y aceite de oliva virgen.
  • Merienda – Una naranja.
  • Cena – Una ensalada de tomate y endibias, aliñada con aceite de oliva virgen. Una tortilla francesa preparada con un huevo. Un yogur natural desnatado.

Dieta del tomate para adelgazar

Segunda semana

Lunes

  • Al levantarse – Un zumo de tomate recién hecho aromatizado con hierbabuena.
  • Desayuno – Un café con leche desnatada y edulcorante. Una rebanada de pan integral tostada y untada con queso crema.
  • Media mañana – Una manzana
  • Comida – Una ensalada preparada con trescientos cincuenta gramos de tomates y ciento cincuenta gramos de queso Cheddar cortado en taquitos, una pizca de sal, albahaca y aceite de oliva virgen.
  • Merienda – Un vaso de leche desnatada y cuatro galletas integrales.
  • Cena – Tomates, champiñones y espárragos a la parrilla.

Martes

  • Al levantarse – Un zumo de tomate recién hecho aromatizado con hierbabuena.
  • Desayuno – Un tazón con doscientos cincuenta gramos de yogur natural desnatado y copos de avena.
  • Media mañana – Dos plátanos.
  • Comida – Una ensalada con tomates, pepino, cebolla roja, aceitunas negras, zumo de limón y aceite de oliva virgen.
  • Merienda – Un yogur natural desnatado.
  • Cena – Un tazón de sopa de tomate. Una rodaja grande de merluza a la plancha.

Miércoles

  • Al levantarse – Un zumo de tomate recién hecho aromatizado con hierbabuena.
  • Desayuno – Un café con leche desnatada y edulcorante. Dos rebanadas de pan integral con un chorrito de miel.
  • Media mañana – Dos mandarinas.
  • Comida – Una tortilla preparada con doscientos gramos de tomates y doscientos de champiñones (todo picado en trozos pequeños), dos huevos y una pizca de sal y pimienta. Acompañar con dos rebanadas de pan integral fresco o tostado.
  • Merienda – Ciento cincuenta gramos de requesón con una cucharadita de miel.
  • Cena – Arroz a la cubana (ochenta gramos de arroz pesado en crudo, dos huevos a la plancha y abundante salsa de tomate casera).

Jueves

  • Al levantarse – Un zumo de tomate recién hecho aromatizado con hierbabuena.
  • Desayuno – Un café con leche desnatada y edulcorante. Una rebanada de pan integral tostado untado con tomate rallado, un chorrito de aceite de oliva y dos lonchas de jamón serrano.
  • Media mañana – Cuatro zanahorias.
  • Comida – Una ensalada con trescientos gramos de tomates, cien gramos de pimiento verde, cien gramos de queso feta y aceitunas negras, aliñada con una pizca de sal y aceite de oliva virgen.
  • Merienda – Un yogur natural desnatado.
  • Cena – Tomates rellenos de carne (cortar una rodaja de la parte superior de los tomates, vaciarlos y preparar un sofrito con la pulpa, media cebolla picada, un diente de ajo, cien gramos de carne picada, miga de pan remojada en leche, sal y pimienta; rellenar los tomates con el sofrito, cubrir con la rodaja que se cortó y hornear durante unos veinte minutos).

Viernes

  • Al levantarse – Un zumo de tomate recién hecho aromatizado con hierbabuena.
  • Desayuno – Un café con leche desnatada y edulcorante. Una rebanada de pan integral con dos lonchas de jamón york.
  • Media mañana – Un puñado de uvas.
  • Comida – Una ensalada con trescientos gramos de tomate, una lata de atún al natural, un cogollo de lechuga, maíz y un huevo duro, aliñada con aceite de oliva virgen.
  • Merienda – Un vaso de leche desnatada y cuatro galletas integrales.
  • Cena – Un tomate cortado en rebanadas y aliñado con una pizca de sal, orégano y aceite de oliva. Un filete de pechuga de pollo a la plancha.

Sábado

  • Al levantarse – Un zumo de tomate recién hecho aromatizado con hierbabuena.
  • Desayuno – Un tazón con dos yogures naturales desnatados, frutos del bosque y piñones.
  • Media mañana – Dos rodajas de melón.
  • Comida – Un tazón de gazpacho. Una porción de tortilla de patatas.
  • Merienda – Un yogur natural desnatado.
  • Cena – Una ensalada de tomate y pepino cortados en cubos, aliñada con comino molido, una pizca de sal y aceite de oliva virgen. Un lenguado a la plancha.

Domingo

  • Al levantarse – Un zumo de tomate recién hecho aromatizado con hierbabuena.
  • Desayuno – Un café con leche desnatada y edulcorante. Un trozo de bizcocho de cacao preparado con harina integral.
  • Media mañana – Dos rodajas de piña.
  • Comida – Espaguetis pirata (preparados con cien gramos de espaguetis integrales, doce langostinos, un tomate pelado y cortado en cubitos, cincuenta gramos de salsa de tomate casera, cayena molida al gusto y sustituyendo la nata por cien mililitros de leche desnatada espesada con harina de maíz).
  • Merienda – Una cuajada con una cucharadita de miel.
  • Cena – Ensalada murciana preparada con trescientos gramos de tomate cortado en tiras (se pueden utilizar tomates pelados enteros en conserva), una cebolleta cortada en juliana, un huevo duro cortado en rodajas, aceitunas negras, sal y aceite de oliva virgen.

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