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Dieta disociada

Hoy vamos a ocuparnos de la dieta disociada, una dieta clásica que ha ido evolucionando a lo largo de los años y que se resiste a desaparecer a pesar de la dura competencia que le ofrecen las dietas de moda. En su afán de adaptación, la sencillez de sus primeras reglas se ha ido convirtiendo en algo muy complejo. Ha triunfado en diferentes países y con distintos nombres, aunque todos están de acuerdo en que el francés Michel Montignac fue quien la llevó al estrellato. Si alguna vez has pensado en hacer la dieta disociada seguro que la siguiente información te resultará útil.

Qué es la dieta disociada

La dieta disociada se basa en el principio de que los alimentos, dependiendo del grupo al que pertenezcan, no se digieren de igual forma. Argumentan que las proteínas sólo se pueden digerir correctamente en presencia de jugos ácidos, mientras que los hidratos de carbono necesitan un medio alcalino para ser asimilados. Así que, dicen, si mezclamos proteínas e hidratos de carbono en una misma comida lo que ocurre es que los jugos ácidos y los alcalinos se neutralizan, se anulan entre sí, y la combinación que producen es incapaz de digerir nada. El resultado, cuentan, es que las proteínas se pudren y las féculas fermentan, provocando gases, ardores, hinchazón, estreñimiento, heces fétidas…

Por otra parte nos dicen que los alimentos no engordan por sí mismos, sino por las mezclas erróneas que hacemos al comerlos. Así pues la solución a todos los problemas está en no ingerirlos juntos en la misma comida. Para llevarlo a la práctica de una manera sencilla parten de una clasificación de los alimentos en tres grupos básicos:

  • Hidratos de carbono (o glúcidos, como prefieren llamarles en los últimos años) – Azúcar, arroz, cebolla, chocolate, legumbres, pan, pastas, patatas, semillas, trigo, zanahorias…
  • Proteínas – Almendras, cacahuetes, cerdo, nueces, lácteos, piñones, pollo, ternera…
  • Elementos neutros – Extraño grupo donde engloban aceites vegetales, leche, mantequilla, quesos, verduras…

Dieta disociada

Reglas básicas

Partiendo de estos tres grupos de alimentos la dieta disociada ofrecía al principio unas normas básicas:

  • No mezclar en la misma comida hidratos de carbono con proteínas o con frutas ácidas.
  • Comer cantidades limitadas de proteínas, hidratos de carbono y grasas.
  • Comer cereales integrales y derivados, evitando los productos refinados y procesados, realizados con harina blanca, azúcar o margarina.
  • Las frutas, hortalizas y ensaladas deben ser la parte principal de la dieta.
  • Dejar pasar cuatro horas entre comidas, para asegurarse la correcta digestión.

Pero como es una dieta de muy largo recorrido, a lo largo de los años, cada vez que la revisaban y la lanzaban de nuevo a la palestra, le han ido añadiendo más reglas nuevas hasta llegar a las que tiene en la actualidad:

  • No se puede tomar azúcar. En caso necesario se utilizarán edulcorantes naturales.
  • No se puede consumir alcohol ni refrescos con azúcar.
  • Para empezar el día hay que tomar zumo de limón con agua caliente y canela en ayunas y no desayunar hasta media hora después.
  • La fruta se debe tomar sola y fuera de las comidas principales, a media mañana o a media tarde.
  • El plazo mínimo entre comidas (para acabar la digestión) se reduce a sólo tres horas, para así poder incluir la merienda.
  • Comiendo sólo se puede beber agua o vino tinto. Los zumos y las bebidas con gas quedan prohibidos incluso cuando estamos haciendo la digestión.
  • Si se toma algún alimento frito hay que prepararlo en aceite muy caliente para que no lo absorba y después dejarlo escurrir en papel de cocina para eliminar la grasa sobrante. No reutilizar el aceite.
  • Las especias (en cantidades moderadas) son compatibles con todo y en cualquier momento.
  • Después de las comidas no se pueden tomar lácteos (con excepción de los yogures bio o bífidus que son compatibles con todo), sólo se puede tomar café o infusiones.
  • Si se quiere tomar helado, tiene que ser hecho en casa y preparado con leche de soja. Si no se mezclan los sabores, no engorda.
  • Después de las 19:00 horas no se puede comer hidratos de carbono, ni proteínas que provengan de la carne.
  • Para cenar se recomienda pescado o marisco porque, dicen, es la comida que menos engorda.

Origen de la dieta disociada

Ahora que ya conocemos los fundamentos de la dieta, si echamos un vistazo a sus orígenes quizás nos resulte más sencillo comprenderla. El hallazgo se lo debemos al doctor William Howard Hay, un estadounidense nacido en Hartstown, Pennsylvania. El doctor Hay se graduó en medicina en la universidad de Nueva York en el año 1891 y durante dieciséis años su vida transcurrió sin sobresaltos. Pero entonces enfermó de gravedad y le diagnosticaron la enfermedad de Bright (un proceso que causa la degeneración del hígado). Desde entonces el doctor Hay se dedicó a cuidar lo que comía y a estudiar sus efectos. Finalmente, tras muchos experimentos dio con un sistema que a él le fue bien y que le hizo mejorar de forma notable. Así nació la dieta disociada que el doctor Hay presentó en sociedad en 1911.

Dieta disociada

Un pequeño paseo por la historia

A partir de entonces, durante más de un siglo, la dieta disociada ha tenido épocas de notoriedad, ha pasado periodos de letargo y ha sido puesta de nuevo en el candelero (con mayor o menor éxito) por algún nuevo paladín que, a su vez, le añadía nuevas normas o prohibiciones. Hacer la lista exhaustiva sería prácticamente imposible, así que vamos a citar tan sólo los más destacables.

Dieta disociada de Herbert Shelton

Herbert McGolfin Shelton, naturista y vegetariano militante, practicaba la medicina sin licencia, lo que le acarreó diversos problemas legales en su país de origen (Estados Unidos). A pesar de ello su versión de la dieta disociada, publicada en 1951, se convirtió en un auténtico referente. En la dieta de Shelton hay que tomar la fruta fuera de las comidas principales y sugiere como mejor momento la mañana. Al mediodía recomienda consumir los hidratos de carbono, dejando las proteínas para la cena. Hay que prescindir del azúcar y los lácteos.

Régimen de Antoine

En 1968 el francés Albert Antoine le dio una nueva vuelta de tuerca a la dieta disociada simplificándola hasta un nivel alucinante: cada día de la semana se toma un único tipo de alimento. A saber: el lunes pescado, el martes verdura, el miércoles productos lácteos, el jueves fruta, el viernes huevos, el sábado carne y el domingo “jornada mixta”, es decir que podemos tomar más de un tipo de alimento pero respetando las normas básicas a la hora de mezclar. Desde luego complicado no es y a cambio Antoine nos promete que, si hacemos esta dieta una semana cada mes, perderemos de tres a cuatro kilos cada vez.

Dieta del ejército israelí

Saltó a la fama en la década de los setenta y, aunque lleve ese nombre tan sonoro, lo más probable es que ningún miembro de las fuerzas armadas de Israel haya oído hablar de ella en su vida. Si el régimen de Antoine te parece aburrido, no es nada comparado con esta dieta: ahora en lugar de un día son dos los que tienes que comer el mismo alimento, y así durante ocho días. Los dos primeros días puedes comer manzanas, café y té verde; los dos siguientes queso, café y té verde; luego dos días más con pollo, café y té verde; para terminar con dos días de ensalada, café y té verde. ¿No te parece un plan seductor? Eso sí, dicen que se pierden varios kilos en poco tiempo.

Método para adelgazar de los doctores Eades

Michael R. Eades, y Mary Dan Eades, publicaron en el año 1996 su libro Protein Power (traducido en España con el título de Adelgace bien, adelgace comiendo). En él nos prometen que con su dieta baja en carbohidratos y alta en proteínas perderemos peso, nos pondremos en forma y mejorará nuestra salud en tan sólo unas semanas. Según el matrimonio Eades el secreto consiste en que el organismo se equilibra o desequilibra dependiendo de la combinación de alimentos que llevemos a nuestra mesa, y que hay que combinarlos adecuadamente para que adelgacen en lugar de engordar. Dicen que el método se puede adaptar a los gustos de cada persona, que se puede adelgazar sin contar calorías y comiendo cosas como tocino.

Dieta de las tres columnas

Realmente la única aportación de esta versión es la visual. Nos presenta una imagen con una tabla con tres columnas (de ahí el nombre) y una lista de alimentos en cada una de ellas. En la columna 1 tenemos carnes, pescados, mariscos, huevos, lácteos y frutos secos. En la columna 2 están las verduras, aceite, mantequilla, agua y té. En la columna 3 el pan, arroz, harina, azúcar, chocolate y patatas. Las instrucciones son simples: come lo que quieras siempre que no mezcles alimentos de la columna 1 con alimentos de la columna 3. Por cierto, ¿has notado que las frutas no están en ninguna de las tres columnas?

La antidieta

Harvey y Marilyn Diamond publicaron en 1985 su libro Fit for life, traducido en España como La antidieta. En el presentaban al público sus enmiendas a la dieta disociada. Según los Diamond, como nuestro cuerpo está formado por un 70% de agua, en nuestra dieta debe haber un 70% de frutas y verduras (alimentos con alto contenido en agua) y un 30% de alimentos concentrados (de los que se ha eliminado el agua), como el pan, la carne, el pescado y las legumbres. Desde que te levantas hasta mediodía sólo se puede comer fruta. No se pueden combinar en una misma comida hidratos de carbono y proteínas. Además hay que reducir al mínimo el consumo de grasas, no se puede beber nada durante las comidas, se prohíbe el consumo de productos lácteos, vinagre, azúcar y dulces. Sólo se pueden tomar cereales integrales y sus derivados. Aparte de estos añadidos, Harvey y Marilyn Diamond introducen un nuevo concepto: además de vigilar los alimentos que mezclamos también hay que tener en cuenta el tiempo, es decir, cuando los comemos. Dividen el día en tres periodos diferenciados y nos cuentan que nuestro organismo realiza diferentes funciones en cada uno de ellos: de 14 a 22 h “apropiación” (ingestión y digestión), de 22 a 06 h “asimilación” (absorción y uso), y de 06 a 14 h “eliminación” (de los desechos corporales). Dependiendo de la hora y de la fase en la que estemos, podremos comer unas cosas y otras.

Dieta de Raffaella Carrà

La famosa cantante y presentadora italiana también puso su grano de arena en la playa de las dietas, llegando incluso a publicar un libro de recetas para seguirla. Básicamente se trata de no mezclar los hidratos de carbono con las proteínas, de comer la fruta dos horas antes o dos horas después de las comidas (para que no engorde), y de eliminar el vino, los licores, el azúcar y los dulces. Aunque no del todo, porque lo realmente novedoso de esta revisión de la dieta disociada son los desayunos. Según Raffaella todo lo que se coma antes de las 8 de la mañana no engorda, así que se puede tomar desayuno de ensueño con pan, mantequilla, mermelada, café, azúcar, pastas, chocolate, yogur, huevos, jamón… En fin que se puede uno poner las botas comiendo todo lo que está prohibido pero, eso sí, hay terminar antes de las 8 o, al igual que en el cuento, nos convertiremos en una calabaza muy gorda.

Dieta disociada

Dieta Montignac

Creada en la década de los 80 por el francés Michel Montignac, ejecutivo de una multinacional farmacéutica, probablemente ésta sea la versión que mayor éxito ha alcanzado y por ello, más adelante, habrá que dedicarle un artículo para ella sola. Vaya como adelanto algunas de las novedades que el ejecutivo incorporó a la dieta disociada. Montignac prohíbe el azúcar y sus derivados, el pan, las patatas, el alcohol, el arroz y el café. Tampoco se puede beber agua durante las comidas y es el primero en indicar que las frutas no se pueden tomar después de las comidas (considera que causan el mismo efecto que un “veneno”), sino que hay que hacerlo en ayunas. Por último recordemos que le disputa a su compatriota Pierre Dukan el mérito de haber sido el primero en tener en cuenta el índice glucémico en su dieta.

Y así podríamos seguir: la dieta de Kohnlechner, la dieta de Marianne Laconte, etc. Aunque he de reconocer que mi favorita es la que promete que el helado no engorda, siempre y cuando no mezclemos los sabores…

Dieta Disociada actualizada

Dieta disociada actualizada

Actualizada

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