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Dieta FODMAP

Para clasificar la dieta FODMAP nos encontramos con un problema muy frecuente. En el mundo de las dietas las fronteras son muy difusas, etéreas, casi inexistentes. Es muy difícil afirmar con rotundidad donde empieza la dieta sin gluten y donde acaba la dieta paleolítica, donde empieza la cetogénica y donde acaba la hiperprotéica, donde empieza la hipocalórica y donde…

De tanto en tanto, en algún lugar, surge una nueva dieta revolucionaria que se ofrece a solucionar todos nuestros problemas. Tradicionalmente lo que siempre nos prometían era perder peso sin esfuerzo (o sea, un milagro). Pero de un tiempo a esta parte, aprovechando el gran interés de la población en cuestiones de salud, la tónica ha cambiado. Ahora muchas de las nuevas dietas nos aseguran que, si las seguimos a rajatabla, tan sólo con eso solucionaremos nuestros dolores y enfermedades (otro milagro). Si aún no tenemos el problema que se supone que cura la dieta en cuestión tampoco importa, porque siguiéndola evitaremos ese trastorno y otros muchos.

Una de las últimas en popularizarse nos ha llegado desde las antípodas: la dieta FODMAP. Esta dieta puede encuadrarse en el grupo de las dietas terapéuticas excluyentes, es decir, aquellas que suprimen de nuestra alimentación todos los productos que originan o agravan un determinado problema de salud, en este caso el síndrome del intestino irritable.

¿Qué es el síndrome del intestino irritable?

El síndrome del intestino irritable (SII), también conocido como colon irritable, colitis mucosa, colon espástico o colitis espástica es una afección muy frecuente (se dice que afecta a una de cada seis personas) que se puede desencadenar a cualquier edad. Pero una vez contraído puede ser una dolencia de por vida.

Los principales síntomas del síndrome del intestino irritable son el dolor abdominal, el aumento de los gases intestinales, la hinchazón, la distensión abdominal y las disfunciones de motilidad, que pueden conducir indistintamente a la diarrea o al estreñimiento, pudiendo también alternarse ambos problemas cíclicamente. Para algunas personas, los síntomas llegan a ser incapacitantes, reduciendo su capacidad para trabajar, viajar y asistir a eventos sociales.

Si sospecha que puede tener el síndrome del intestino irritable consulte lo antes posible con un médico, que podrá confirmar o descartar sus impresiones. En caso afirmativo, el tratamiento del SII irá dirigido a paliar los síntomas (en la medida de lo posible) con diferentes medicamentos. Obviamente también nos pautará una serie de normas de nutrición, para que evitemos los alimentos que, por distintas causas, agravan el síndrome. Y ahí es donde encaja la dieta FODMAP.

Dieta FODMAP

Sue Shepherd y la dieta FODMAP

La primera en presentar y divulgar la dieta FODMAP fue la australiana Sue Shepherd. Su trabajo, dándole un nuevo enfoque a la gestión de la dieta que ha revolucionado el tratamiento del Síndrome de Intestino Irritable (la dieta baja en FODMAP), ha sido pionero. La Sociedad de Gastroenterología de Australia le reconoció su gran trabajo concediéndole en 2006 el premio al Joven Investigador del año. Susan Shepherd se convirtió así en la primera profesional de la salud que ganaba este premio sin ser médico.

La doctora australiana Sue Shepherd es una destacada dietista y nutricionista, especializada en el tratamiento de las intolerancias alimentarias. Está graduada en Ciencias Aplicadas en la Educación de la Salud e hizo un Master en Nutrición y Dietética en calidad de postgrado. Precisamente cuando estaba realizando el Master le diagnosticaron que padecía la enfermedad celíaca. Desde entonces su vida y su profesión se fundieron en una misma esencia y la doctora Shepherd se volcó en ayudar a las personas que, al igual que ella, tenían necesidades dietéticas especiales.

La doctora Shepherd es profesora en la universidad de La Trobe (anteriormente lo fue en la de Monash), se dedica a la investigación clínica, tiene su propia clínica dietética, es asesora y consultora de diversas comisiones médicas nacionales australianas, es conferenciante, ha escrito varios libros (por el momento sólo disponibles en inglés), colabora como divulgadora en diversos medios de comunicación… Una carrera realmente intachable. Por último la doctora ha comercializado con su nombre (a través de una conocida red de supermercados) una línea de salsas y platos preparados con el reclamo del FODMAP.

¿Qué significa FODMAP?

FODMAP es un acrónimo, es decir una palabra formada con las iniciales de otras a las que sustituye para abreviar. En este caso se corresponde con las iniciales de las palabras inglesas Fermentable, Oligosacharides, Disacharides, Monosacharides, And, Polyols. Con este término se engloban aquellos alimentos que contienen determinadas formas de carbohidratos, que son capaces de exacerbar los síntomas de algunos trastornos digestivos, como el síndrome del intestino irritable (SII) y la enfermedad inflamatoria intestinal (EII).

Según la teoría que mantienen los investigadores, estos hidratos de carbono de cadena corta (o sea, todos aquellos a los que hace referencia el término FODMAP), no se pueden absorber correctamente por el intestino delgado. Por eso serían rápidamente atacados y fermentados por las bacterias del sistema digestivo, específicamente en el intestino delgado y las partes superiores del colon, causando así el aumento de los gases intestinales y el resto de la patología.

Así pues, lo que la doctora Shepherd y su equipo de investigadores preconizan es sustituir todos aquellos alimentos con alto contenido en FODMAP, por otros con muy bajo contenido que puedan ser equivalentes.

Dieta FODMAP

Alimentos perjudiciales

Si queremos seguir la dieta FODMAP debemos prescindir de los siguientes alimentos por su alto contenido en fructosa, lactosa, oligosacáridos, polioles, frutanos o galactanos:

  • Edulcorantes.- Miel, fructosa, jarabe de maíz, sorbitol (420), manitol (421), xilitol (967), maltitol (965), isomalt (953) y otros que terminan en “ol”.
  • Frutas.- Manzanas, peras, melocotones, mango, sandía, chirimoya, durazno, rambután, caqui, albaricoques, cerezas, longon, lichi, nectarinas, ciruelas, ciruelas pasas, fruta enlatada en su jugo, frutas secas, zumos de frutas.
  • Verduras.- Alcachofas, espárragos, remolacha, coles de Bruselas, brócoli, repollo, hinojo, ajo, puerros, cebollas, chalotas, cebolletas (la parte blanca), aguacate, coliflor, champiñones.
  • Legumbres.- Garbanzos, alubias, lentejas, guisantes, frijoles.
  • Lácteos.- Leche de vaca, de cabra y de oveja (entera, semidesnatada o desnatada), helado, yogur (normal o desnatado), quesos suaves y frescos (requesón, Burgos, ricotta, cottage).
  • Cereales.- Trigo, centeno (y sus elaborados como pan, pasta, cuscús, galletas saladas, galletas dulces).

Alimentos beneficiosos

Los anteriores alimentos deben ser sustituidos por estos otros, todos ellos con bajo contenido de fructosa, lactosa, oligosacáridos, polioles, frutanos o galactanos, y por tanto adecuados para la dieta FODMAP:

  • Edulcorantes.- azúcar, sacarosa, glucosa, jarabe de arce, jarabe de oro, y edulcorantes artificiales que no terminan en “ol”.
  • Frutas.- Plátano, arándanos, carambola, durian, pomelo, uva, melón, kiwi, limón, lima, mandarina, naranja, maracuyá, papaya, frambuesa, fresa, tangelo.
  • Verduras.- Brotes de bambú, zanahoria, apio, pimiento, maíz, berenjena, judías verdes, lechuga, cebollino, chirivía, calabaza, acelgas, cebolletas (sólo la parte verde), tomate, choko, bok choy, suma choy. La cebolla y el ajo se pueden sustituir por aceites aromatizados.
  • Lácteos.- Leche sin lactosa, leche de arroz, quesos duros (incluyendo brie y camembert), yogurt sin lactosa, helado sin lactosa, mantequilla y sorbetes.
  • Cereales.- Pan de espelta o escanda, y otros libres de gluten.

Opinión médica

Debido al poco tiempo que se lleva utilizando la dieta FODMAP, todavía se está analizando su impacto sobre los pacientes y no hay una postura oficial sobre ella. De los estudios realizados hasta el momento se desprende que contribuye significativamente a la reducción de la sintomatología del síndrome del intestino irritable, pero no a su curación.

De momento los médicos se decantan por limitar la restricción severa de alimentos a un periodo promedio de unas seis semanas, para luego ir reincorporando paulatinamente los alimentos eliminados. Sin embargo, algunos pacientes parecen necesitar restricciones más severas y prolongadas en el tiempo. En ese sentido avanzan las actuales investigaciones, buscando también una clasificación aún mejor de los alimentos bajos en FODMAP.

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