Dieta de la fresa

Hoy te presentamos la dieta de la fresa, una de las dietas depurativas más clásicas. Ante todo queremos aclarar un rumor que circula por ahí: dicen que cenar fresas engorda. Nada más lejos de la realidad, no son las fresas las que engordan, sino la nata y el azúcar que les añadimos. De hecho la fresa es una de las frutas que menos calorías nos aportan, y esas calorías (las cosas como son) son las mismas a cualquier hora del día. En todas las dietas de adelgazamiento en las que se puede comer fruta, las fresas están siempre presentes.

Vamos a mostrarte tres clases de dieta de la fresa y en todas ellas, además de desintoxicar tu organismo, perderás de uno a tres kilos de propina. Si te gustan las fresas estás de enhorabuena porque te vas a hinchar. Si no te gustan, olvídate de esta dieta. Pero, antes de entrar en detalles, hablemos un poco de todo lo que nos aportan las fresas, de los beneficios que producen en nuestro organismo y de otras cuestiones que pueden interesarte antes de tomar una decisión.

Qué pueden hacer las fresas por ti

La fresa (conocida en algunos países como frutilla) es una fruta muy interesante por muchos motivos. Si hablamos estrictamente de nutrientes, la fresa nos aporta pequeñas cantidades de vitaminas del grupo B (B1, B2, B3, B5, B6, B9), vitamina E, vitamina K y una enorme cantidad de vitamina C. Para ser exactos en tan sólo cien gramos de fresas vamos a encontrar 60 mg de vitamina C, que es casi la cantidad diaria recomendada. La combinación de su alta cantidad de ácido ascórbico, pectina y lecitina, disminuye el colesterol. Además también encontraremos magnesio, fósforo, hierro, potasio, calcio y una buena cantidad de manganeso. No podemos olvidar la fibra, que nos ayudará a regular el tránsito intestinal.

Pero lo que convierte la dieta de la fresa en depurativa son sus potentes flavonoides antioxidantes:

  • Antocianinas – Protegen la piel y la estimulan para producir melanina, retrasan el envejecimiento celular, previenen los daños cognitivos y las enfermedades neurodegenerativas, mejoran la visión nocturna, promueven la curación de heridas y reduce un 32% el riesgo de ataques al corazón en las mujeres.
  • Catequina – Detiene la oxidación celular, impide la formación de trombos, es antiinflamatorio, previene determinados tipos de cáncer y aumenta el gasto energético y la quema de grasas.
  • Quercetina – Es un antibiótico natural, tiene propiedades antiinflamatorias, es mucolítica, mejora las enfermedades asmáticas y respiratorias, reduce los síntomas de las alergias, mejora la circulación, es antidiabética, y previene el Alzheimer y algunos tipos de cáncer.
  • Ácido elágico – Combate las inflamaciones crónicas, previene diversos tipos de cáncer, y se ha mostrado eficaz para combatirlos y en la lucha contra el VIH.
  • Kaempferol – Reduce el riesgo de padecer cáncer y enfermedades coronarias, tiene efecto antidepresivo, antivírico y antibacteriano.

Y lo mejor de todo es que los cien gramos de fresas que nos ofrecen todas estas maravillas, tan sólo añaden 35 calorías a nuestra dieta. ¿Se puede dar más por menos?

Dieta de la fresa

Advertencias antes de hacer la dieta de la fresa

Ante todo aclaremos quienes no pueden hacerla: niños, adolescentes, embarazadas, ancianos y enfermos crónicos. Siempre hay que consultar con un especialista antes de comenzar una dieta, pero en este caso deben hacerlo con especial ahínco los pacientes alérgicos de cualquier clase y en especial los alérgicos al ácido acetilsalicílico. Aunque la cantidad de ácido acetilsalicílico que tienen las fresas es casi simbólica (1 miligramo de ácido acetil salicílico por cada kilo de fresas, comparado con los 500 miligramos que contiene una aspirina) nunca está demás tomar precauciones.

Otra cosa que debes tener en cuenta es que las fresas son frutas muy delicadas. Además contienen muchas impurezas (ya que se cultivan directamente en la tierra) y suelen llegar a nuestras manos infectadas por agentes contaminantes. Cuando las compres guárdalas tal cual vienen en el frigorífico. No debes lavarlas hasta que las vayas a consumir. En las escuelas de cocina dicen que la forma correcta de lavarlas y desinfectarlas es la siguiente:

  • Pon las fresas sin quitarles el pedúnculo (el rabo) en un bol, cúbrelas de agua, y muévelas para enjuagarlas bien. Tira esa agua y repite el proceso otras dos veces, para eliminar todos los rastros de tierra que pudieran traer.
  • Prepara otro bol con agua y unas gotas del desinfectante que suelas utilizar para las frutas y verduras.
  • A continuación ve cogiendo puñados de fresas y aclarándolos en el chorro del grifo y las vas depositando en el bol del desinfectante.
  • Mantenlas en remojo sólo el tiempo que indique el producto (si te olvidas y las dejas demasiado, afectará a su sabor).
  • Pasado el tiempo, escúrrelas y ponlas sobre papel absorbente para que se sequen.
  • Quítales el pedúnculo justo antes de comerlas. Es mejor arrancarlo con la mano que cortarlo con un cuchillo.

Consejos para seguir la dieta de la fresa

  • Debes comer un kilo y medio o dos kilos de fresas frescas cada día (dependiendo de la modalidad de la dieta)
  • Bebe al menos dos litros de agua al día. Parte de ella la puedes suplir con infusiones, pero sin azúcar.
  • Elige carnes sin grasa ni piel de pollo o pavo, y pescados blancos.
  • No se puede tomar azúcar, ni dulces, ni carnes grasas, ni embutidos, ni aperitivos, ni fritos, ni alcohol, ni refrescos, ni zumos envasados, ni platos preparados, ni salsas…
  • Condimenta tus platos con hierbas aromáticas, especias, limón y vinagre.
  • Usa la sal y el aceite como un auténtico tacaño: apenas unas gotas.
  • La leche debe ser desnatada. Los yogures también desnatados y sin azúcar.
  • Prepara tus comidas asadas, a la plancha, a la parrilla, al vapor, hervidas o en papillote.
  • Realiza un poco de ejercicio cada día o camina durante media hora.

Monodieta de la fresa

Esta es la versión más simple de todas, pero también la más monótona (ya que tan sólo se comen fresas) y la más deficitaria en nutrientes. Su finalidad es depurar y desintoxicar el cuerpo después de algún exceso y lo ideal es hacerla un único día. En muchos sitios recomiendan hacerla durante tres días. No estamos de acuerdo, pero en ningún caso debes prolongarla más allá.

La forma de hacerla es muy simple. Hay que hacer cinco comidas diarias y en cada una de ellas hay que tomar cuatrocientos gramos de fresas. Un total de dos kilos de fresas al día. Aparte de eso, sólo se puede tomar agua o infusiones sin azúcar. No se puede decir que sea una dieta complicada.

Dieta de la fresa para cuatro días

En esta versión se combinan las fresas con otras frutas. Aunque el aporte de nutrientes sigue siendo escaso, al menos son más variados y la dieta menos monótona. Dicen que el alto contenido en fibra te provocará la sensación de saciedad y te ayudará a combatir el estreñimiento.

En estos cuatro días tienes que hacer cinco comidas diarias. En cada una de ellas tomarás trescientos gramos de fresas y una fruta diferente. Aparte de eso, sólo agua e infusiones sin azúcar. Vamos a verlo paso a paso:

  • Día 1
    • Desayuno – Trescientos gramos de fresas. Un tazón de moras
    • Media mañana – Trescientos gramos de fresas. Una naranja.
    • Comida – Trescientos gramos de fresas. Una o dos rodajas de sandía.
    • Merienda – Trescientos gramos de fresas. Un racimo pequeño de uvas.
    • Cena – Trescientos gramos de fresas. Una manzana
  • Día 2
    • Desayuno – Trescientos gramos de fresas. Un tazón de frambuesas.
    • Media mañana – Trescientos gramos de fresas. Dos o tres mandarinas.
    • Comida – Trescientos gramos de fresas. Dos rodajas de piña.
    • Merienda – Trescientos gramos de fresas. Dos o tres higos.
    • Cena – Trescientos gramos de fresas. Dos o tres albaricoques.
  • Día 3
    • Desayuno – Trescientos gramos de fresas. Un tazón de arándanos.
    • Media mañana – Trescientos gramos de fresas. Un pomelo.
    • Comida – Trescientos gramos de fresas. Una o dos rodajas de melón.
    • Merienda – Trescientos gramos de fresas. Un tazón de cerezas.
    • Cena – Trescientos gramos de fresas. Una pera.
  • Día 4
    • Desayuno – Trescientos gramos de fresas. Un tazón de grosellas.
    • Media mañana – Trescientos gramos de fresas. Dos kiwis.
    • Comida – Trescientos gramos de fresas. Una o dos rodajas de papaya.
    • Merienda – Trescientos gramos de fresas. Dos o tres ciruelas.
    • Cena – Trescientos gramos de fresas. Un melocotón.

Dieta de la fresa

Dieta de la fresa para una semana

Y para despedirnos de las fresas, allá va la última versión. Más completa desde el punto de vista nutricional y mucho menos aburrida al combinar otros tipos de alimentos. Además de las consabidas fresas podrás disfrutar de carnes, pescados, verduras y yogur.

Tienes que repartir un kilo ochocientos cincuenta gramos de fresas en cinco comidas, combinados con otros alimentos de la siguiente forma:

  • Lunes
    • Desayuno – Cuatrocientos gramos de fresas. Un vaso de leche desnatada.
    • Media mañana – Trescientos cincuenta gramos de fresas.
    • Comida – Sopa juliana. Pechuga de pollo a la plancha. Trescientos gramos de fresas.
    • Merienda – Trescientos cincuenta gramos de fresas.
    • Cena – Cuatrocientos cincuenta gramos de fresas. Un yogur desnatado.
  • Martes
    • Desayuno – Cuatrocientos gramos de fresas. Un yogur desnatado con una cucharada sopera de avena.
    • Media mañana – Trescientos cincuenta gramos de fresas.
    • Comida – Crema de champiñones. Rosada a la plancha. Trescientos gramos de fresas.
    • Merienda – Trescientos cincuenta gramos de fresas.
    • Cena – Cuatrocientos cincuenta gramos de fresas. Un yogur desnatado.
  • Miércoles
    • Desayuno – Cuatrocientos gramos de fresas. Un vaso de leche desnatada.
    • Media mañana – Trescientos cincuenta gramos de fresas.
    • Comida – Sopa de tomate. Bacalao al horno. Trescientos gramos de fresas.
    • Merienda – Trescientos cincuenta gramos de fresas.
    • Cena – Cuatrocientos cincuenta gramos de fresas. Un yogur desnatado.
  • Jueves
    • Desayuno – Cuatrocientos gramos de fresas. Un yogur desnatado con una cucharada sopera de avena.
    • Media mañana – Trescientos cincuenta gramos de fresas.
    • Comida – Menestra de verduras. Pechuga de pavo a la plancha. Trescientos gramos de fresas.
    • Merienda – Trescientos cincuenta gramos de fresas.
    • Cena – Cuatrocientos cincuenta gramos de fresas. Un yogur desnatado.
  • Viernes
    • Desayuno – Cuatrocientos gramos de fresas. Un vaso de leche desnatada.
    • Media mañana – Trescientos cincuenta gramos de fresas.
    • Comida – Crema de calabacín. Lomo de merluza al horno. Trescientos gramos de fresas.
    • Merienda – Trescientos cincuenta gramos de fresas.
    • Cena – Cuatrocientos cincuenta gramos de fresas. Un yogur desnatado.
  • Sábado
    • Desayuno – Cuatrocientos gramos de fresas. Un yogur desnatado con una cucharada sopera de avena.
    • Media mañana – Trescientos cincuenta gramos de fresas.
    • Comida – Sopa de cebolla. Lenguado a la plancha. Trescientos gramos de fresas.
    • Merienda – Trescientos cincuenta gramos de fresas.
    • Cena – Cuatrocientos cincuenta gramos de fresas. Un yogur desnatado.
  • Domingo
    • Desayuno – Cuatrocientos gramos de fresas. Un vaso de leche desnatada.
    • Media mañana – Trescientos cincuenta gramos de fresas.
    • Comida – Crema de espárragos. Pechuga asada. Trescientos gramos de fresas.
    • Merienda – Trescientos cincuenta gramos de fresas.
    • Cena – Cuatrocientos cincuenta gramos de fresas. Un yogur desnatado.

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