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Intolerancias y alergias alimentarias

Hoy vamos a hablar de un tema que, por desgracia, es muy actual: las intolerancias y alergias alimentarias, y como diferenciar unas de otras.

Nuestra relación con los alimentos tiene múltiples facetas positivas. Gracias a ellos podemos nutrirnos y obtener todas aquellas sustancias que nuestro organismo no puede crear, pero que son necesarias para crecer, movernos, pensar… Pero, además de sustentarnos, los alimentos son una fuente de placer. No nos engañemos, los hombres no comemos sólo por necesidad. Alrededor de la comida existe toda una cultura creada para convertir una necesidad en un deleite. La gastronomía de cada país, de cada región, de cada pueblo, es un prodigio de imaginación y sabiduría combinadas para complacernos.

Pero en algunas ocasiones, en lugar de cumplir lo que esperamos de ellos, los alimentos se convierten en un problema y nos provocan reacciones alérgicas o intolerancias. De hecho, da la impresión de que cada vez hay más personas que las padecen. En la carta de muchos restaurantes se anuncian menús especiales sin gluten, sin huevo, sin lactosa… También podemos encontrarlos en los comedores escolares o en los salones de bodas. Seguro que tú también conoces a alguien que padece alguna de estas alergias, pero…

¿Ahora hay más alergias que antes?

Aunque no representan un porcentaje tan alto como parece (de hecho dicen los expertos que la cantidad de personas que padecen intolerancias y alergias alimentarias no llega al tres por ciento) lo cierto es que el número va subiendo, sobre todo en los países más desarrollados. Son muchos los factores que influyen en su aparición: la predisposición genética, la edad, el estado de la mucosa intestinal, o bien la cantidad o la forma de preparación del alimento.

El director del Laboratorio de Investigación de las Alergias en el Centro Hospitalario de la Universidad de Montreal (Canadá), doctor Guy Delespesse opina que este incremento se debe en gran parte a la escasa exposición a las bacterias: «Existe una relación inversa entre el nivel de higiene y la incidencia de alergias y enfermedades autoinmunes. Cuanto más estéril es el medio ambiente en el que un niño vive, más alto es el riesgo de que vaya a desarrollar alergias o un problema inmunológico en su vida. Las regiones en las que las condiciones sanitarias se han mantenido estables también se ha mantenido un nivel constante de alergias y enfermedades inflamatorias. Las alergias y otras enfermedades autoinmunes como la diabetes tipo 1 y la esclerosis múltiple son el resultado de que nuestro sistema inmunológico se vuelva contra nosotros».

Por su parte la jefe del equipo de Alergología del Hospital Universitario Madrid Sanchinarro, doctora Marcela Santaolalla Montoya, explica: «Es muy importante tener en cuenta la hipótesis de que gracias a la vacunación, la antibioterapia y la mayor higiene en nuestras vidas, todos ellos aspectos muy importantes que han contribuido a la disminución de la morbilidad y mortalidad de la población, el sistema inmunológico ha dejado de combatir con intensidad las infecciones y ha virado hacia una respuesta alergológica, defendiéndose de sustancias aparentemente inocuas, tales como los pólenes, los ácaros del polvo o los alimentos».

Intolerancias y alergias alimentarias

Diferencia entre intolerancias y alergias alimentarias

Una vez realizadas las pruebas pertinentes, sólo una de cada tres personas que creen ser alérgicas resulta serlo en verdad. Del mismo modo, cuando un alimento nos provoca una reacción negativa, se puede confundir la alergia con la intolerancia alimentaria. ¿Cómo podemos diferenciarlas?

En la auténtica alergia alimentaria interviene nuestro sistema inmunológico. Es decir, que al ingerir un determinado alimento, nuestro organismo se comporta ante él como si se tratase de una amenaza, como si fuera un virus, y genera anticuerpos para luchar contra él. Una vez que estos anticuerpos ya están presentes, cada vez que se vuelve a ingerir el alimento en cuestión, la reacción hostil es más rápida y más violenta, provocando síntomas graves. Hay que tener presente que tan sólo las proteínas contenidas en un alimento pueden desencadenar una reacción alérgica. La única forma de luchar contra este tipo de alergia es suprimiendo por completo los alimentos que la desencadenan. La alergia alimentaria puede surgir a cualquier edad y lo normal es que nos acompañe el resto de nuestra vida.

La intolerancia, mucho más frecuente que la alergia, consiste básicamente en la incapacidad de asimilar correctamente un determinado componente de un alimento (por norma general los azúcares como la lactosa o la fructosa) o un aditivo. Los síntomas que produce suelen ser leves y la mayor parte de las veces se reducen a molestias digestivas. A diferencia de lo que ocurre con la alergia, cuando se padece intolerancia se pueden consumir pequeñas cantidades del alimento concreto sin sufrir secuelas. La mayor parte de las intolerancias alimentarias surgen en los primeros dos o tres años de vida, y se suelen superar en el transcurso de la infancia.

Síntomas y diagnóstico

Distinguir los síntomas de las intolerancias y alergias alimentarias puede resultar muy útil, así que vamos a realizar un somero repaso.

En los casos de intolerancia los síntomas suelen aparecer dos o tres horas después de haber tomado el alimento. En su mayor parte suelen ser problemas digestivos: gases, nauseas, dolor de estómago, vómitos o diarrea.

Por el contrario en los casos de alergia los síntomas surgen de manera casi inmediata, y se pueden catalogar en dos grupos básicos:

  • Leves o moderados (los más frecuentes) – Hinchazón de labios y párpados, enrojecimiento de los ojos, lagrimeo, irritación nasal, tos, asma, picor, inflamación, erupciones, dolor abdominal, vómitos y diarrea.
  • Graves (los menos frecuentes) – Palpitaciones, dolor torácico, hipotensión, bloqueo de las vías respiratorias y, en el peor de los casos, shock anafiláctico, que puede resultar mortal.

Un especialista en alergias es el único que podrá confirmar o descartar si padeces ese problema mediante una serie de pruebas que incluyen análisis de sangre para localizar los anticuerpos, los clásicos test cutáneos y diversas pruebas de exposición, en las que nos irá suprimiendo e incorporando diversos alimentos sucesivamente hasta confirmar cuales son los que nos causan el problema.

Intolerancias y alergias alimentarias

Intolerancias y alergias alimentarias más comunes

Conocida normalmente como enfermedad celíaca, la intolerancia al gluten (proteína presente en cereales como el trigo, cebada, centeno, avena, espelta, escanda, kamut, triticale y en todos los productos que los contienen) es una de las más conocidas. Le siguen la intolerancia a la lactosa (presente en la leche y sus derivados), a la sacarosa (azúcar común), a la fructosa (en la fruta, la miel, algunos vegetales y refrescos), a la trehalosa (en setas y champiñones) y a la galactosa (en la leche y derivados, las vísceras, los productos de soja fermentados y las legumbres).

Los huevos y la leche son los alimentos que más alergias causan durante los primeros años de vida, aunque más del setenta por ciento de los niños consigue superarlas por completo. En la edad adulta son más frecuentes las alergias causadas por los frutos secos, los cereales, las legumbres, las frutas y verduras, y el pescado y el marisco

Tratamiento

A día de hoy se puede decir que no existe un tratamiento eficaz para prevenir ni para curar las alergias alimentarias. El método llamado desensibilización o tolerancia oral, que todavía está en desarrollo, parece dar buenos resultados en la alergia a la leche y al huevo. Pero las pruebas son minoritarias aún y no se pueden extraer conclusiones definitivas. Por lo tanto, a falta de nuevos avances, el único sistema seguro consiste en eliminar de la dieta aquellos alimentos que desencadenan la alergia. Y eso conlleva una continua revisión del etiquetado de todos los productos envasados que se consuman, para asegurarnos de que no llevan en su composición nada que pueda resultar peligroso.

Una vez que se ha producido la reacción alérgica el tratamiento es sintomático, destinado a paliar las consecuencias, a base de corticoides o antihistamínicos, o adrenalina para los casos de shock anafiláctico.

Si quieres ampliar la información sobre este tema puedes hacerlo en la web de AEPNAA (Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos y Látex) o en EUFIC (European Food Information Council, es decir Consejo Europeo de Información sobre la Alimentación).

Intolerancias y alergias alimentarias

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