Dieta de la Manzana

Hoy quiero hablarte de la dieta de la manzana. Sí, sí, has leído bien: algo tan vulgar y tan corriente como una simple manzana. ¿O quizás no tan simple? Si las frutas protagonizasen una ópera, la diva, sin ninguna duda, sería la manzana. A lo largo de la historia ha conseguido estar siempre en primera línea por algún motivo. En la tradición cristiana se dice que perdimos el paraíso por culpa de la manzana que Eva le ofreció a Adán. Es la primera referencia con la que nos topamos, aunque lo cierto es que en la Biblia no se le pone nombre a la fruta de la perdición. Pero la manzana, al igual que haría una bailarina del coro, se aupó sobre sus compañeras y consiguió el papel de protagonista.

Desde entonces sus apariciones estelares han sido continuas. La mitología grecorromana está llena de manzanas (las manzanas de oro del jardín de las Hespérides o la manzana de la discordia). También podemos encontrarla como fruta de la inmortalidad en la tradición escandinava, colocada sobre la cabeza del hijo de Guillermo Tell que la utilizaba como diana, o cayéndole en la crisma a Isaac Newton y sirviéndole de inspiración para enunciar su ley de la gravedad.

Pero todas las anteriores son referencias históricas y para muchos obsoletas. Seamos sinceros: en nuestra época la imagen de la manzana está unida indisolublemente a los ordenadores de Steve Jobs y a las dietas.

El mito de las manzanas adelgazantes

Dicen que la dieta de la manzana está basada en un supuesto estudio científico publicado en 1965 por el doctor Eduard Jenny con el título de Adelgazar comienza con una manzana. El libro se centraba en la introducción de cantidades importantes de fruta en las dietas, sobre todo de manzanas, a las que atribuyó unas increíbles virtudes adelgazantes. Y lo cierto es que en parte consiguió su objetivo: quizás no se consuman más manzanas que antes, pero la imagen de esta fruta se ha convertido en un icono inseparable (junto con la cinta métrica) de las portadas de libros, revistas, publicidad, webs o cualquier otro medio que trate sobre las dietas para perder peso.

Pero ¿de verdad adelgaza comer manzanas? Pues sí y no. No existe ningún alimento que por el simple hecho de ingerirlo nos haga perder peso. La diferencia está en el número de calorías que nos aportan. Por poner un ejemplo, 100 gramos de mayonesa equivalen a unas 700 calorías, mientras que 100 gramos de manzana tienen aproximadamente 50 calorías. Visto de otra forma, para una dieta de 1.400 calorías diarias podríamos consumir 200 gramos de mayonesa o casi tres kilos de manzanas (2.800 gramos). Con los 200 gramos de mayonesa seguramente tendríamos el estómago hecho un asco, pero en cuanto se nos pasara tendríamos hambre otra vez. Para masticar los tres kilos de manzanas necesitaríamos casi todo el día y tendríamos la impresión de estar a punto de reventar. Es decir, que la manzana proporciona más sensación de saciedad con muchas menos calorías que otros alimentos. Ni más ni menos.

Dieta de la Manzana

La dieta de la manzana

Al igual que ocurre con otras muchas dietas rápidas, si buscamos con afán podemos encontrar mil y una variantes. Pero las más frecuentes son las de tres y cinco días. Veamos en qué consiste cada una y cuáles son sus diferencias fundamentales.

La versión más simple de la dieta de la manzana es la de los tres días. Consiste en comer únicamente manzanas en todas las comidas e incluso entre horas si se tiene hambre. Más fácil imposible. Sólo manzanas, sin límite, pero crudas obviamente. Y por supuesto beber mucha agua. También se permite el té o el café sin azúcar y sin abusar, para que el exceso de cafeína no complique las digestiones. A esta dieta se le atribuyen propiedades desintoxicantes y dicen que realiza una depuración del colon. Ni que decir tiene que se pierde peso, en parte por las pocas calorías de las manzanas y en parte por el aburrimiento de comer la misma cosa durante los tres días.

Para los más decididos está la versión de cinco días, en la que ya entran en juego otros alimentos, pero que promete perder de cinco a siete kilos en ese corto periodo. Veamos en qué consiste con más detalle:

  • Primer día
    • Manzanas. Para desayunar, para comer, para cenar, y entre horas para matar el hambre. Sólo manzanas, todas las que quieras, y agua. Nada más.
  • Segundo día
    • Para desayunar manzanas sin límite. En la comida dos lonchas de queso blanco, una ensalada verde y una manzana. Para cenar otra vez manzanas a granel. A media mañana, para merendar o entre horas, ni que decir tiene, más manzanas.
  • Tercer día
    • Para desayunar una manzana, una rebanada de pan integral y dos lonchas de jamón cocido o pavo. En la comida una ensalada verde, dos zanahorias medianas, un cuarto de cebolla o apio y una manzana. Para cenar todas las manzanas que quieras. A media mañana, para merendar o entre horas, más manzanas.
  • Cuarto día
    • Para desayunar una manzana, una rebanada de pan integral y dos lonchas de jamón cocido o pavo. En la comida verduras al vapor, doscientos gramos de atún al natural condimentado con limón y una manzana. Para cenar un tazón de cereales integrales con leche desnatada y una manzana. A media mañana, para merendar o entre horas, más manzanas.
  • Quinto día
    • Para desayunar una manzana, una rebanada de pan integral y un huevo cocido o pasado por agua. En la comida una ensalada verde, doscientos gramos de carne a la plancha (ternera sin grasa o pechuga de pollo), y una manzana. Para cenar manzanas al gusto. A media mañana, para merendar o entre horas, más manzanas.

La ensalada verde puede prepararse con lechugas, espinacas, berros o cualquier vegetal de hoja verde y apio. Se adereza tan sólo con sal y vinagre o limón. Las verduras al vapor pueden ser judías verdes, brócoli, zanahorias o repollo. Nunca puede llevar patata. Como bebida sólo se puede tomar agua y se recomienda que sea al menos dos litros al día.

En ambas versiones de la dieta de la manzana se recomienda dormir bien y no realizar ejercicio físico ni deporte mientras se realiza, porque se va a estar escaso de fuerza.

Dieta de la Manzana

Ventajas de su consumo

Aparte de sus supuestas virtudes como adelgazante lo cierto es que, si se incluye en cualquier dieta, la manzana tiene muchas cosas buenas que aportar y tanto la medicina tradicional como la natural han hecho uso de ellas a lo largo del tiempo.

El aparato digestivo es uno de los más beneficiados. La manzana mejora la acidez estomacal; tiene efecto antiinflamatorio tanto en el estómago como en los intestinos; su alto contenido en pectinas lo convierte en un buen regulador intestinal que se puede utilizar tanto en casos de diarrea como de estreñimiento, aunque parezca extraño. También tiene un marcado efecto diurético y depurativo. Es un suave sedante que induce al sueño, por eso se recomienda comerla antes de irse a dormir. Se ha utilizado como expectorante, para bajar la fiebre y la tensión, y se dice que mejora los niveles de colesterol.

Por lo que respecta a su uso externo, se ha utilizado desde tiempos remotos a modo de mascarilla para eliminar impurezas de la piel y reafirmarla. La cáscara ayuda a limpiar manchas de los dientes. El vinagre de manzana usado como loción relaja los músculos y evita los calambres; aplicando un masaje con él se mejora el aspecto de la piel y ayuda a eliminar la flaccidez; elimina los hongos de los pies; elimina de las axilas el mal olor producido por el sudor.

Inconvenientes

En principio la manzana carece de peligros, con excepción de las semillas que, si se ingieren, cuando entran en combinación con los jugos gástricos producen cianuro. Pero la cantidad de semillas que habría que engullir sería tan grande que se puede decir que este peligro es inexistente. Como cualquier otra fruta o verdura que se consuma cruda hay que pelarla o lavarla concienzudamente para eliminar los posibles restos de pesticidas.

La dieta de la manzana de los tres días puede tener molestos efectos secundarios, como el bajo funcionamiento del estómago. Por eso nada más terminarla hay que consumir alimentos de fácil digestión, hasta recuperar la normalidad. También pueden surgir brotes de acné. Como cualquier otra monodieta puede provocar déficits nutricionales, debilidad, mareos, dolores de cabeza…

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