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Dieta y Vitalidad

Dieta del pomelo

Dieta del pomelo

La dieta del pomelo es una de las dietas depurativas por excelencia. Cuenta con una larga andadura que comenzó en la década de los sesenta del pasado siglo, pero su origen se sale de lo corriente y lo podemos calificar como bastante peculiar.

Puedes encontrar versiones de la dieta muy distintas, pero las podemos simplificar en dos tipos principales: la monodieta y la combinada. En la monodieta se toma exclusivamente pomelo (entero o en forma de zumo) o se acompaña de pequeñas cantidades de verduras o ensaladas. Su objetivo primordial es la depuración del organismo y da buenos resultados, pero resulta un poco monótona, aporta pocos nutrientes y lo más probable es que sientas un poco de hambre. Su duración puede ser de uno a tres días, pero nunca más.

En la dieta combinada además del pomelo podrás tomar muchos otros alimentos y estarás mucho mejor alimentado. El efecto depurativo es igual al de la monodieta, pero al ser una dieta sin cantidades la sensación de hambre se elimina. Además, aunque te parezca increíble, puedes perder dos kilos en una semana. Después te contaremos como hacerlo.

El pomelo te aporta una gran cantidad de vitaminas B1, B2, B3, B5, B6, vitamina C y E. También es rico en betacaroteno y bioflavanoides, magníficos para fortalecer nuestro corazón y los vasos sanguíneos. Por supuesto elimina las toxinas, mejora los problemas circulatorios y las varices, es antihemorrágico, regula la tensión, reduce el colesterol, mejora la inflamación de próstata, elimina los parásitos intestinales y es ideal para fortalecer cabello y uñas. Otro día hablaremos más a fondo del pomelo, pero seguro que ya te has hecho una idea de los beneficios que te aporta.

Así nació la dieta del pomelo

La dieta del pomelo, como tantas y tantas otras surgió en Estados Unidos. Pero en esta ocasión el autor no es un médico, ni un higienista, ni tan siquiera un famoso. El “padre” de la criatura es el Departamento de Agricultura de Estados Unidos. Increíble pero cierto.

Tras la caída de la bolsa de 1929, Estados Unidos tuvo que enfrentarse a otro grave problema en la década de los treinta: qué hacer con los excedentes de su producción agrícola que, tras finalizar la guerra, Europa había dejado de comprar. Como consecuencia de ello cientos de miles de agricultores dejaron los campos e invadieron las ciudades en busca de un trabajo que no existía.

A mediados de los sesenta los excedentes de pomelos producidos en California y en Florida eran tan grandes que en el Departamento de Agricultura (escarmentados con aquella triste experiencia) se echaron a temblar. Así que se pusieron a darle vueltas al tema y encontraron la solución: si no había suficiente demanda, lo que tenían que hacer era inventarla, conseguir una multitud de consumidores, una nueva generación que deseara comer pomelos.

Dicho y hecho: las incipientes comunidades hippies se convirtieron en terreno abonado donde germinó la semilla esparcida por el Departamento de Agricultura. Los rebeldes por excelencia, los antisistema, los insumisos, creyeron en las virtudes mágicas del pomelo con la misma fe con la que creían en la música y adoptaron la dieta del pomelo como parte imprescindible de sus vidas. Con un salto mortal la dieta pasó de los hippies a los ejecutivos posmodernos y desde entonces el éxito ha sido su compañero inseparable.

Dieta del pomelo

El zumo de pomelo sí adelgaza

A lo largo de los años se ha discutido ampliamente sobre si el pomelo tenía o no algún efecto adelgazante. Quizás ahora que conoces cómo surgió la dieta habrás llegado a la conclusión de que todo es un invento y que no sirve para nada. Pues espera, que aún no sabes lo mejor.

Las últimas investigaciones confirman el efecto adelgazante del zumo de pomelo. Un grupo de científicos de la Universidad de California en Berkeley ha llevado a cabo un estudio con ratones. Los roedores se dividieron en dos grupos iguales que fueron alimentados con grasas y que hicieron la misma cantidad de ejercicio diario. La única diferencia entre unos y otros fueron los líquidos: un grupo bebió agua y el otro zumo de pomelo. Tras varios meses de trabajo los resultados fueron sorprendentes: los ratones que bebieron agua engordaron un 18% más que los que bebieron zumo de pomelo. Y no sólo eso, los ratones que tomaron el zumo mantenían un bajo nivel de azúcar en sangre sin necesidad de tomar ningún medicamento.

Uno de los responsables de la investigación, el profesor Joseph Napoli dice que «vemos todo tipo de estafas sobre nutrición, pero estos resultados, basados en experimentos controlados, merecen continuar estudiando las posibles propiedades saludables del zumo de pomelo». Cabe destacar que el zumo sólo tuvo efectos adelgazantes cuando los animales comieron alimentos grasos, por ello los investigadores insisten en que «los resultados justifican los estudios en seres humanos». La Asociación Dietética Británica ha recogido el testigo y se propone probar los beneficios del pomelo en los seres humanos y comprobar si el pomelo, además de ayudar a perder peso, también puede frenar el crecimiento de la obesidad y la diabetes. Estaremos atentos a los resultados.

Antes de hacer la dieta

Te recordamos como siempre la importancia de realizarte un chequeo (para descartar la existencia algún problema previo que te impida hacer la dieta del pomelo) y de consultar con un especialista. La dieta no está indicada para niños, adolescentes, ancianos, mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas o que requieran medicación de forma habitual.

Sí te decides a probar la dieta del pomelo, aquí puedes encontrar toda la información que necesitas conocer. Éstas son las normas generales para hacerla:

  • No pases hambre – En el menú de la dieta encuentras una indicación sobre los alimentos que debes ingerir en cada comida, pero esta no es una dieta de cantidades. Eres tú y tu sentido común quien decide el tamaño de las raciones de carne y pescado o de verduras.
  • Respeta las prohibiciones – Recuerda que puedes comer la cantidad que desees de los alimentos indicados, así que no hagas trampas. Mientras dure la dieta no tomes ningún alimento prohibido.
  • No te saltes ningún plato – Las combinaciones están pensadas para favorecer el funcionamiento de la dieta y si omites algún alimento no obtendrás buenos resultados.
  • Zumo de pomelo – Es la clave de la dieta, tanto para depurar como para perder peso. Por eso debes tomar al menos la cantidad mínima indicada en cada comida.
  • Bebe mucha agua – Recuerda que esta dieta es ante todo para desintoxicar y depurar tu organismo, y para ello se necesita agua, mucha agua: toma al menos dos litros al día. Si puede ser agua filtrada o mineral mucho mejor.
  • Toma poca cafeína – No tomes más de una taza de café al día. Está demostrado que la cafeína influye negativamente en el equilibrio de la insulina y que aumenta los niveles de azúcar y colesterol. Aunque en el menú encontrarás la opción de tomarlo por la mañana, después de comer o después de cenar, eres tú quien debe elegir sólo uno de esos tres momentos para el café y alternarlo en los otros con el té y las infusiones.
  • Formas de cocción – Se da prioridad a todas aquellas que no añaden grasas innecesarias a los alimentos: al vapor, cocido, a la plancha, a la parrilla o asados.
  • Condimentación – Se pueden utilizar todo tipo de hierbas aromáticas y especias, zumo de limón, vinagre, sal en pequeñas cantidades y aceite de oliva para aliñar las ensaladas. Para endulzar el café o las infusiones utiliza edulcorantes en lugar de azúcar.
  • Muévete – Si no lo hacer por la dieta, hazlo por tu salud. Haz un poco de ejercicio o camina al menos media hora al día.

Alimentos recomendados

  • Bebidas – Agua (con preferencia filtrada o mineral), café, infusiones, té y zumo de pomelo.
  • Carnes – Caza, cerdo, conejo, pavo, pollo y ternera.
  • Embutidos – Jamón serrano, jamón york y panceta.
  • Pescados y mariscos – Pescados blancos, pescados azules y mariscos
  • Verduras y hortalizas – Acelgas, ajos, brócoli, cebollas, col, coles de Bruselas, endibias, escarola, espinacas, judías verdes, lechuga, lombarda, nabos, pepinos, pimientos, rábanos, repollo, tomates, zanahorias.
  • Frutas – Pomelo.
  • Lácteos – Queso cottage, queso de bola, queso fresco, queso curado, leche, requesón, yogur.
  • Huevos – De todas clases y preparados de cualquier forma.
  • Condimentos – Aceite de oliva, limón, mostaza, sal, salsa de tomate, salsa de soja, salsa inglesa de limón, vinagre y todo tipo de hierbas aromáticas y especias.

Alimentos prohibidos

  • Bebidas – Cerveza, licores, refrescos, vino y zumos de frutas.
  • Carnes – Pato y piezas de carne con grasa.
  • Embutidos – Todos excepto los reseñados arriba.
  • Cereales – Todos los cereales y sus derivados: bollería, galletas, harinas, pan, pasta.
  • Verduras y hortalizas – Batatas, boniatos, chufas, guisantes, maíz, mandioca, ñames y patatas.
  • Frutas – Todas.
  • Condimentos – Mayonesa y todas las demás salsas, salvo las permitidas.
  • Varios – Cortezas, galletas saladas, gusanitos, patatas fritas y el resto de aperitivos, margarina y mantequilla de cacahuete.

Dieta del pomelo

Menú semanal

  • Lunes
    • Desayuno – Una taza de té, café o una infusión. Dos huevos duros. Dos lonchas de jamón serrano. Medio pomelo o 250 ml de zumo de pomelo.
    • Media mañana – Un yogur desnatado sin azúcar (natural o de sabores).
    • Comida – Pechuga de pollo a la plancha sazonada con hierbas provenzales. Ensalada de tomate y pepino. Zumo de pomelo (de 250 a 500 ml). Una taza de té, café o una infusión.
    • Merienda – Un vaso de leche desnatada.
    • Cena – Dorada al horno. Ensalada de lechuga, tomate y cebolla. Zumo de pomelo (de 250 a 500 ml). Una taza de té, café o una infusión.
  • Martes
    • Desayuno – Una taza de té, café o una infusión. Dos huevos a la plancha. Dos lonchas de panceta ahumada (beicon). Medio pomelo o 250 ml de zumo de pomelo.
    • Media mañana – Un vaso de leche desnatada.
    • Comida – Un filete de ternera a la parrilla. Coles de Bruselas, champiñones y zanahorias mini al vapor. Zumo de pomelo (de 250 a 500 ml). Una taza de té, café o una infusión.
    • Merienda – Queso cottage.
    • Cena – Lenguado a la plancha. Judías verdes con tomate. Zumo de pomelo (de 250 a 500 ml). Una taza de té, café o una infusión.
  • Miércoles
    • Desayuno – Una taza de té, café o una infusión. Dos huevos pasados por agua. Dos lonchas de jamón york. Medio pomelo o 250 ml de zumo de pomelo.
    • Media mañana – Un yogur desnatado sin azúcar (natural o de sabores).
    • Comida – Chuletas de cerdo asadas. Ensalada de escarola. Zumo de pomelo (de 250 a 500 ml). Una taza de té, café o una infusión.
    • Merienda – Un vaso de leche desnatada.
    • Cena – Atún a la plancha. Pimientos asados. Zumo de pomelo (de 250 a 500 ml). Una taza de té, café o una infusión.
  • Jueves
    • Desayuno – Una taza de té, café o una infusión. Dos huevos a la plancha. Dos lonchas de panceta ahumada (beicon). Medio pomelo o 250 ml de zumo de pomelo.
    • Media mañana – Un vaso de leche desnatada.
    • Comida – Muslos de pollo asados con limón y romero. Espinacas rehogadas con ajo y piñones. Zumo de pomelo (de 250 a 500 ml). Una taza de té, café o una infusión.
    • Merienda – Requesón.
    • Cena – Salmón a la plancha. Crema de puerros. Zumo de pomelo (de 250 a 500 ml). Una taza de té, café o una infusión.
  • Viernes
    • Desayuno – Una taza de té, café o una infusión. Dos huevos duros. Dos lonchas de jamón serrano. Medio pomelo o 250 ml de zumo de pomelo.
    • Media mañana – Un yogur desnatado sin azúcar (natural o de sabores).
    • Comida – Atún a la plancha. Ensalada de repollo y lombarda. Zumo de pomelo (de 250 a 500 ml). Una taza de té, café o una infusión.
    • Merienda – Un vaso de leche desnatada.
    • Cena – Dos huevos revueltos con espárragos y ajetes. Queso curado. Zumo de pomelo (de 250 a 500 ml). Una taza de té, café o una infusión.
  • Sábado
    • Desayuno – Una taza de té, café o una infusión. Dos huevos a la plancha. Dos lonchas de panceta ahumada (beicon). Medio pomelo o 250 ml de zumo de pomelo.
    • Media mañana – Un vaso de leche desnatada.
    • Comida – Un bistec de ternera a la parrilla. Pimientos asados. Zumo de pomelo (de 250 a 500 ml). Una taza de té, café o una infusión.
    • Merienda – Queso fresco.
    • Cena – Lomo de merluza al horno. Espárragos blancos hervidos. Zumo de pomelo (de 250 a 500 ml). Una taza de té, café o una infusión.
  • Domingo
    • Desayuno – Una taza de té, café o una infusión. Dos huevos pasados por agua. Dos lonchas de jamón york. Medio pomelo o 250 ml de zumo de pomelo.
    • Media mañana – Un yogur desnatado sin azúcar (natural o de sabores).
    • Comida – Solomillo de cerdo (sin grasa) asado. Ensalada de tomate aliñada con una pizca de sal, orégano, albahaca y un chorrito de aceite de oliva. Zumo de pomelo (de 250 a 500 ml). Una taza de té, café o una infusión.
    • Merienda – Un vaso de leche desnatada.
    • Cena – Pulpo a la vinagreta. Tortilla francesa. Zumo de pomelo (de 250 a 500 ml). Una taza de té, café o una infusión.

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