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Dieta y Vitalidad

Dieta de los puntos (Weight Watchers)

Dieta de los puntos

Algunas veces las primeras impresiones pueden ser equivocadas. En el caso de la dieta de los puntos es muy fácil dejarse llevar por la primera impresión: más que una dieta, a bote pronto, parece un galimatías. Pero, si nos tomamos la molestia de analizarla despacio, debajo hay mucho más de lo que parece.

Cuando se habla de dietas, sin especificar más detalles, la mayoría de las veces se hace referencia a las dietas para adelgazar. Existen cientos de dietas que nos prometen perder peso rápida y fácilmente. La mayoría de ellas son simplemente inoperantes. Otras, sobre todo las llamadas dietas milagrosas, pueden incluso llegar a ser perjudiciales para la salud. Y luego hay otras que sí funcionan, como la dieta de los puntos. Esos sí, con tiempo y con esfuerzo, porque adelgazar (digan lo que digan) cuesta.

Jean Nidetch y la dieta de los puntos

El orgen de la dieta de los puntos es, salvando las distancias, similar al de Alcohólicos Anónimos. Al igual que ocurrió en 1935, cuando William Griffith Wilson y Bob Smith se unieron en Akron para ayudarse mutuamente a enfrentar su problema de alcoholismo, Jean Nidetch decidió formar un grupo con sus amigas de Brooklyn para afrontar en compañía el reto de la pérdida de peso: así surgió Weight Watchers, los vigilantes del peso, nombre original de la dieta de los puntos.

Pero ¿quién era Jean Nidetch? Jean Nidetch nació el 12 de octubre de 1923 en Estados Unidos, concretamente en el neoyorkino distrito de Brooklyn, y falleció en Florida el 29 de abril de 2015. Jean no era médico, ni naturista, ni un personaje famoso, sino tan sólo una madre de familia. Así se describe en su autobiografía, The story of Weight Watchers:

«Era una americana media con sobrepeso, casada con un hombre con sobrepeso y rodeada de amigos con sobrepeso».

Después de probar un montón de dietas e incluso de ingresar en una clínica de dietética, Jean Nidetch había perdido parte de los kilos que le sobraban, pero no se sentía satisfecha. No se sentía con fuerzas para seguir el plan que le habían pautado. Era consciente de que podía sucumbir ante la más mínima tentación y echar a perder lo que había conseguido. Pensaba que todo sería diferente si pudiera contar con el apoyo de otras mujeres que estuvieran viviendo una situación parecida. Y así surgió el primer grupo de amigas que iban a adelgazar juntas, a compartir sus preocupaciones, a ayudarse en los malos momentos.

En muy poco tiempo el método de Jean Nidetch se fue extendiendo como un reguero de pólvora y por todas partes se organizaban reuniones. Finalmente en el año 1963, a instancias de uno de los asistentes a las reuniones, Jean se decidió a crear la sociedad Weight Watchers. El sistema tuvo tanto éxito que pronto se propagó por todo Estados Unidos y después por el resto del mundo.

Lo que empezó siendo un sencillo grupo de autoayuda se ha convertido en la actualidad en una multinacional con presencia en más de treinta países, y lo que antes eran simples reuniones de amigos que se ayudaban, ahora son clases con alumnos matriculados y monitores a sueldo que les imparten las enseñanzas.

En qué consiste la dieta de los puntos

Básicamente la dieta de los puntos es una dieta hipocalórica en la que, a fuerza de ingerir menos, nuestro cuerpo comienza a quemar las reservas acumuladas en forma de grasa. Hasta aquí, nada nuevo bajo el sol. ¿Qué es lo que la diferencia de otras similares? Pues que en lugar de obligarnos a comer el típico filete a la plancha o las verduras cocidas, nos ofrece la posibilidad de adelgazar comiendo nuestros platos favoritos. ¿Y eso cómo se hace? Vamos por partes.

Dieta de los puntos

Se nos asigna una cantidad de puntos que equivalen a lo que podemos comer a lo largo del día. Luego hay que calcular a cuantos puntos equivale cada alimento. Por último hay que elegir lo que vamos a comer, teniendo en cuenta que al final del día, sumando todos los alimentos, no debemos sobrepasar el total de puntos asignados. Si un día nos pasamos en tres puntos (por poner un ejemplo) al día siguiente hay que compensarlos, y si (como dicen ellos) ahorramos cuatro, podremos juntarlos para hacer un pequeño extra, por ejemplo para el fin de semana. Eso sí, nunca se pueden ahorrar más de cuatro puntos al día, y al final de la semana, borrón y cuenta nueva, es decir que los que no se hayan gastado no se pueden pasar al saldo de la semana siguiente y se pierden.

Contado así parece bastante complicado, pero no hay para tanto. Existen varias formas de simplificar sin necesidad de estar todo el día haciendo números. Por ejemplo, si quieres saber la cantidad de puntos que puedes consumir diariamente (sin tener que ir a uno de los centros oficiales a que te lo digan) puedes consultar unas sencillas tablas, o incluso utilizar una calculadora especial que encontrarás fácilmente en Internet.

Por lo que respecta a los puntos de los alimentos, existen varias listas publicadas (alimentos en general, productos envasados con marca e incluso bebidas alcohólicas) donde simplemente tendrás que localizar lo que quieras comer y al lado podrás ver los puntos que te suma. Y si quieres comer algo tan singular que no lo encuentras en ningún listado, no hay problema, sólo tendrás que coger una calculadora corriente, aplicar la fórmula y ya está.

La jungla de los “points”

En los últimos años la evolución de la dieta de los puntos ha sido realmente vertiginosa. Al fin y al cabo vivimos en la era del merchandising y Weight Watchers no iba a ser una excepción. Ellos no venden sólo un libro magistral con su dieta como Atkins, Dukan o tantos otros, sino algo mucho más complejo.

Para empezar, además de las clases presenciales u online, te venden el kit elemental para poder seguir la dieta, que consta de la guía con los puntos de los alimentos, la guía para el supermercado (con el valor en puntos de muchos productos de diversas marcas), la guía de restaurantes (donde puedes encontrar los puntos que corresponden a las comidas más comunes de los restaurantes de diferentes nacionalidades o a los restaurantes de comida rápida), la calculadora de puntos para todo aquello de lo que tengas dudas, el podómetro para medir el ejercicio que haces, un diario para que apuntes todas las comidas y su correspondiente valor, etc.

Dieta de los puntos

La mejor forma de incrementar las ventas de estos productos es utilizar el mismo sistema que las editoriales de libros de texto: cambiarlo todo una y otra vez. Pero para cambiar las guías, hay que cambiar el valor de los puntos de los alimentos. Al principio se calculaban con una fórmula que sólo tenía en cuenta el contenido de hidratos de carbono, de proteínas y de grasas. Después se ha ido incluyendo en la fórmula el contenido de fibra de cada alimento, las calorías que tiene e incluso el coeficiente de saciedad o la energía que se precisa para asimilarlo. Ni que decir tiene que cada uno de estos cambios acarreaba la necesidad de adquirir nuevo material actualizado, para poder seguir la dieta de forma idónea.

Con respecto a la cantidad de puntos que se pueden consumir cada día ha ocurrido algo similar. En un principio era tan simple como consultar un listado en el que dependiendo de tu peso te asignaban de forma inmediata los puntos diarios. De ahí se evolucionó a utilizar una fórmula, como con los puntos de los alimentos, en la que se tenían en cuenta el sexo, la edad, el peso, la altura, la actividad física y el objetivo de la dieta (perder peso o mantenerlo).

Por si todos estos cambios no fueran suficientes, aparecieron los puntos extra semanales que, en un principio, se adjudicaban de acuerdo unos márgenes de peso establecidos en una sencilla lista. Después se paso a adjudicarle a todo el mundo cuarenta y nueve puntos extras. Y en la última versión se recurrió también a una nueva fórmula personalizada, donde a cada persona le correspondía una cantidad diferente.

Partiendo de los básicos puntos de la primera versión de la dieta, los “points”, hemos pasado por los “flexipoints”, los “flexipoints + 18,” los “propoints”, los “actipoints”, los “smartpoints”… Seguro que nos hemos dejado algunos sin citar.

Un cierre inesperado

Recientemente la multinacional Weight Watchers, rebautizada en España como “En tu línea” ha decidido cesar su negocio en nuestro país de forma súbita y sin ninguna explicación, dejando en la estacada a miles de personas que estaban siguiendo la dieta de los puntos. Quizás exista una solución para todos los que la seguían a través de los centros de referencia, ya que la empresa funcionaba a base de franquicias y muchos monitores se están planteando retomar las clases (bajo otro nombre, claro está) para seguir atendiendo a sus clientes.

Más crudo lo tienen aquellos que hacían la dieta de los puntos con seguimiento online ya que se han quedado sin ningún respaldo al cerrar la web y al dejar de funcionar la APP en la que llevaban el diario de sus comidas, la calculadora de los puntos, las recetas, e incluso un lector de código de barras que les informaba al instante de los puntos que tenía cualquier producto comercial.

En cualquier caso este cierre no debe ser un obstáculo para ti: si quieres seguir la dieta de los puntos, la solución está en Internet. Al igual que hacían antes muchas personas por motivos económicos, a poco que busques encontrarás diversos foros donde gente como tú comparte sus experiencias con la dieta en sus diferentes versiones, lo que han comido cada día, sugerencias de menús, recetas, el peso que han perdido… Ahí tienes los recursos y el grupo de apoyo gratis.

Dieta de los puntos - Weight Watchers

Ni que decir tiene que todas las versiones de la dieta de los puntos funcionan y tú puedes elegir la que más te convenza, pero nosotros, a partir de ahora, nos vamos a remitir a la dieta original. Aunque después hayan intentado mejorarla y adecuarla a las últimas tendencias en dietética y nutrición, es evidente que tenía que ser lo bastante buena como para haber dado origen a un imperio tan grande.

Fundamentos básicos de la dieta de los puntos

Una de las cosas que más suele llamar la atención cuando se conoce la dieta por primera vez es que las personas con más sobrepeso sean precisamente las que más puntos diarios pueden consumir. Pero, aunque pueda parecer chocante, no se trata de un capricho sino algo totalmente lógico.

La dieta de los puntos ni busca ni ofrece milagros. No se trata de perder muchos kilos en poco tiempo, para luego ganar el doble en la mitad de tiempo. Ésta, a semejanza de las clásicas dietas de los endocrinos, es una dieta de largo recorrido. Entre otras cosas, se trata de que nos impliquemos a fondo en conseguir y mantener nuestro peso ideal, porque así estaremos mucho más sanos. Por eso, cuanto mayor es el sobrepeso, más conveniente es que el cuerpo se vaya adaptando poco a poco a ingerir menos alimentos y menos calorías. Según vayamos bajando de peso iremos recalculando los puntos diarios, que cada vez serán menos. Pero como lo iremos haciendo de forma gradual, será mucho más sencillo de cumplir y mucho más fácil de mantener.

Otra de las cosas a las que la dieta da mucha importancia es a la regularidad. Debemos hacer cinco comidas diarias, ya que está demostrado que así se metaboliza mejor. También por eso nos insisten en la importancia de tomar un buen desayuno, que pondrá en marcha nuestro metabolismo para el resto del día.

Además se destaca la conveniencia de hacer ejercicio a diario, un mínimo de quince a treinta minutos. Todo sirve (se recomienda incluso variar de vez en cuando, para que no pierda efectividad), desde pasear a dar clases de baile, pasando por el ciclismo, el tenis, la natación… Cada ejercicio que hagamos equivale a nuevos puntos que sumamos a nuestro límite diario (también puedes encontrar listas). En nuestras manos está el consumirlos en forma de comida o ahorrarlos y convertirlos así en una ayuda más para perder peso.

Y por supuesto, otro de los fundamentos básicos de la dieta de los puntos es el apoyo del grupo. Es cierto que muchas personas, al sentirse arropadas por otras que comparten su mismo problema, que luchan al mismo tiempo que ellas, se sienten más motivadas y les resulta más sencillo cumplir sus objetivos formando parte de ese grupo que haciéndolo en solitario.

De hecho, en opinión de muchos médicos la dieta de los puntos se puede considerar como un régimen equilibrado bajo en calorías (en torno a las 1200 kcal para las mujeres y 1500 kcal para los hombres). Dicen que los consejos dietéticos que dan respetan el equilibrio alimentario, salvo una pequeña una limitación en la ingesta de grasa. Su eficacia en el tratamiento de pacientes obesos está demostrada y se basa (además de en la dieta) en la terapia de grupo, con control de peso semanal y sesiones de autocrítica (estudio de Davidson y Passmore, 1986).

Fases de la dieta de los puntos

En la dieta de los puntos se distinguen tres fases diferenciadas:

  • Inicial.- Al principio existía una lista especial de setecientos alimentos, que eran los únicos que se podían comer en esta fase. Pero como ya hemos visto la dieta de los puntos es algo vivo y va evolucionando con el paso del tiempo. Se han actualizado los valores en puntos de muchos alimentos, pero ya no existen alimentos prohibidos. En cualquier caso se denomina fase inicial al tiempo que tardamos en perder el 10% de nuestro peso inicial, el primer reto que debemos cumplir y que nos abre el camino del éxito.
  • Adelgazamiento.- Es la fase más larga, la carrera de fondo que tendremos que hacer desde que hayamos perdido ese primer 10% hasta que consigamos llegar a nuestro peso ideal. Por norma general en esta fase no se debe superar el límite de 20 a 30 puntos diarios.
  • Mantenimiento.- La fase que muchas veces nos saltamos, y que lleva al fracaso de muchas dietas. Una vez que hemos conseguido nuestro peso ideal creemos que ya podemos volver a comer como antes, a lo loco, con lo cual nos provocamos el efecto yoyó y recuperamos en la mitad de tiempo el peso que tanto esfuerzo nos había costado perder. En la dieta de los puntos se recomienda hacer un mínimo de seis semanas de la fase de mantenimiento, en la que no podremos superar el límite de los 50 puntos diarios. Pero con todo lo que habrás aprendido sobre alimentación en este tiempo, ¿qué te impide seguir teniendo cuidado y alargar esta fase?

Normas básicas de la dieta de los puntos

Dieta de los puntos - Weight Watchers

Uno de los factores que han contribuido al gran éxito de la dieta de los puntos es que no existen alimentos prohibidos. Se puede comer de todo y cada uno, dentro del margen de puntos que puede consumir, elige los alimentos que prefiere. Pero esta no es tan sólo una la dieta para adelgazar. Lo que sus creadoras buscaban era adoptar hábitos más saludables, por eso tú puedes decidir que prefieres comer por los mismos puntos: un filete de cien gramos o treinta gramos de patatas fritas, doscientos gramos de solomillo o un donuts, doscientos cincuenta gramos de merluza o una napolitana… Por el mismo motivo se le da tanta importancia a realizar algo de ejercicio diario. Y por eso también se pautan las normas y unas cantidades mínimas de algunos grupos de alimentos que hay que consumir cada día:

  • Si quieres que la dieta de los puntos funcione tienes que hacer las cosas en orden: planifica tus comidas, calcula los puntos de cada alimento, cocina y luego come. Debes puntuar todo lo que comas y bebas, hasta lo más minúsculo (en caso de duda, puntúa siempre de más) y así todo irá bien.
  • Lleva un diario detallado de lo que comes cada día. Así te resultará más sencillo localizar tus errores y corregirlos.
  • Haz cinco comidas al día: desayuno, media mañana, comida, merienda y cena.
  • No te puede saltar ninguna comida.
  • En los menús, las sugerencias para la comida y la cena se pueden intercambiar a voluntad.
  • A lo largo de la semana los menús deben ser variados: hay que comer carne, pescado, legumbres, pasta, verduras, frutas…
  • Pésate sólo una vez a la semana, y procura que sea más o menos a la misma hora y con ropa de peso similar (o sin ella).
  • Tienes que beber uno o dos litros de agua. Además se pueden tomar infusiones, té o café descafeinado, pero siempre con edulcorante. También se pueden beber refrescos sin azúcar ni calorías, pero se recomienda no tomar más de tres diarios.
  • Tienes que tomar dos o tres raciones de productos lácteos (leche, yogur, queso).
  • Tienes que tomar tres raciones de fruta (una de ellas tiene que ser un cítrico): una con el desayuno y las otras dos cuando se prefiera.
  • Tienes que tomar dos raciones de verduras y hortalizas, una en la comida y otra en la cena.
  • Tienes que tomar tres raciones de grasa con las comidas (una ración equivale a una cucharada de aceite o de mayonesa).

Menú de la dieta de los puntos

¿Te gustaría saber cómo era un menú de la dieta original? Lo cierto es que puede resultar más complicado de lo que parece a primera vista, pero nosotros lo hemos conseguido para ti. Para ello contamos con la ayuda de la escritora y nutricionista norteamericana Dana Carpender. Dana conoce la dieta de los puntos desde 1969, cuando ella tenía once años y su madre adelgazó con ella. Dana conserva el libro que utilizaba su madre, la edición original de 1966 del Weight Watchers Cook Book (muy difícil de localizar en la actualidad), y de ahí podemos extraer la información que buscamos.

Esto es lo que podía comer cada día una mujer:

  • Desayuno – Elegir entre un huevo, o treinta gramos de queso duro, o sesenta gramos de atún o salmón, o sesenta gramos de requesón o queso fresco. Una rebanada de pan. Un vaso de leche desnatada o un yogur desnatado. Una naranja o un pomelo.
  • Media mañana – Un vaso de leche desnatada o un yogur desnatado, o una pieza de fruta.
  • Comida – Ciento quince gramos de carne magra, o de pescado, o de aves de corral, o ciento cincuenta gramos de requesón o de queso cottage, o ciento quince gramos de queso farmer, o sesenta gramos de queso duro, o dos huevos. Todas las verduras y hortalizas que se deseen (de la lista de las ilimitadas). Una rebanada de pan. Un vaso de leche desnatada o un yogur desnatado, o una pieza de fruta.
  • Merienda – Un vaso de leche desnatada o un yogur desnatado, o una pieza de fruta.
  • Cena – Ciento setenta gramos de carne magra, o de pescado, o de aves de corral. Una ración de verduras de la lista de las limitadas. Todas las verduras y hortalizas que se deseen (de la lista de las ilimitadas). Un vaso de leche desnatada o un yogur desnatado, o una pieza de fruta.

Salvo en el desayuno, en las demás comidas podemos elegir entre una pieza de fruta o un vaso de leche desnatada o un yogur desnatado, pero teniendo en cuenta que hay que tomar dos piezas de fruta (además de la del desayuno) y dos productos lácteos. Además en cualquier momento del día podía tomarse verduras, caldo o bebidas sin calorías.

Es interesante saber que en la dieta original tan sólo se permitían las siguientes frutas: naranja, pomelo, manzana, melón y piña. El resto de las frutas frescas, así como los frutos secos, estaban prohibidas. Por lo que atañe a las verduras cuyo consumo estaba limitado se trataba de alcachofas, berenjenas, calabazas, chirivías, coles de Bruselas, guisantes, nabos, remolachas, tomates y zanahorias.

Por último se indicaba que había que comer pescado al menos cinco veces por semana e hígado al menos una vez a la semana. Por lo que respecta a la carne de vacuno, de cordero, las salchichas y el pavo no se debían tomar más de tres veces por semana.

Aquí terminamos por hoy con la dieta de los puntos. Si te ha parecido interesante y quieres adelgazar con ella en cualquiera de las modalidades que se encuentre a tu alcance, no olvides consultar primero con un médico que te dirá si estás en condiciones de hacerla. Hay cosas que no cambian, y ese es el primer consejo que Jean Nidetch le daba a todos aquellos que querían seguir su dieta.

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