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Dieta Scarsdale

Baja en grasas y en hidratos de carbono, alta en proteínas y decididamente hipocalórica, resulta complicado clasificar la dieta Scarsdale en un grupo concreto. Promete que, si se sigue al pie de la letra, perderemos como mínimo medio kilo al día. Y al parecer se cumple, aunque las voces disonantes nos advierten que la mayor parte de lo que perdemos son líquidos y que existe un gran efecto rebote en cuanto se abandona la dieta.

Por su bajo aporte en calorías esta dieta no es apta para mujeres embarazadas, alcohólicos y enfermos renales o hepáticos ya diagnosticados. Por el mismo motivo, mientras se siga no se debe practicar deporte ni realizar esfuerzos físicos.

Pero la fama de la dieta Scarsdale no se debe a ninguno de estos motivos, sino a algo totalmente inusitado que tuvo que ver con su creador.

Herman Tarnower

Hijo de emigrantes judíos, Herman Tarnower nació en Brooklyn, Nueva York, en 1910. Alumno de la Universidad de Syracuse, cursó la carrera de medicina, especializándose en cardiología. Trabajó en las zonas de White Plains, Nueva York y Scarsdale. En el ejercicio de su profesión destacó por igual a nivel de cardiólogo y de internista.

Durante la Segunda Guerra Mundial, se unió al Cuerpo Médico del Ejército de Estados Unidos y fue ascendido a mayor. Al finalizar la contienda fundó el Centro Médico de Scarsdale que tuvo una gran acogida tanto entre sus colegas como entre los pacientes.

Fue presidente honorario y miembro del consejo de administración de la Asociación Westchester para el Corazón. También ejerció como profesor de clínica médica en el New York Medical College. Aunque su labor principal era la de cardiólogo en su clínica y en el White Plans Hospital, y era cardiólogo consultor del St. Agnes Hospital, Nueva York.

Dos páginas se convierten en un libro

A lo largo de los años por la consulta del doctor Tarnower pasaron pacientes que, además de la patología cardíaca de base, tenían un problema de sobrepeso. Así que, aunque la nutrición se escapaba de su ámbito, el facultativo preparó una dieta escrita a máquina en un par de páginas que repartía entre los pacientes que necesitaban perder peso para mejorar de su dolencia.

Snob, solterón y donjuán empedernido, Herman Tarnower disfrutaba ofreciendo fiestas y asistiendo a ellas. Se rodeó así de un círculo de contactos y amistades de un alto nivel económico y de gran influencia en la sociedad de Nueva York. Unos de estos amigos, pertenecientes al mundillo editorial, le sugirieron que publicase un libro en el que documentase la dieta que recomendaba a sus pacientes. Dicho de otra forma: le estaban pidiendo que convirtiese dos páginas mecanografiadas en un libro.

A Tarnower le entusiasmó la idea de convertir su monótona y frugal dieta en un libro, pero el cardiólogo tampoco tenía dotes de escritor y esta tarea le sobrepasaba. Por eso buscó la ayuda del escritor comercial Samm Sinclair Baker y juntos superaron el reto. Ampliaron las explicaciones de la dieta, detallaron mil y una reglas, sugirieron variantes e hicieron largas listas de prohibiciones. Resultado: La dieta médica Scarsdale, un libro de más de doscientas páginas editado por primera vez en 1978 con un buen éxito de ventas.

Pero el impulso definitivo tanto a la dieta como a las ventas del libro vino como consecuencia de un hecho insólito: el asesinato de su autor a principios de 1980. Los continuos devaneos de Tarnower hicieron que sus dos últimas amantes tuvieran constantes enfrentamientos, cada vez más enconados. Hasta que una de ellas (la que había sido desplazada) se presentó en su casa una noche, armada con una pistola, y lo mató a tiros. El asesinato, la detención, el juicio y la posterior condena de la homicida, hicieron que el nombre del doctor (y de su libro por añadidura) se mantuviera en las portadas de la prensa y en los boletines informativos durante mucho tiempo, convirtiendo la dieta Scarsdale en un boom sin precedentes hasta entonces.

La dieta Scarsdale

Ahora que ya nos hemos situado en el contexto, vamos a conocer la dieta. Hoy por hoy no tiene mucho de particular. Es una dieta hipocalórica (entre 850 y 1200 calorías, dependiendo del día y de la fase) e hiperproteica (compuesta por un 22,5% de grasas, un 34,5% de hidratos de carbono y un 43% de proteínas). En el momento de su publicación llamó mucho la atención el hecho de no tener que pesar ni medir las cantidades de lo que se comía (a diferencia de las clásicas dietas de entonces), el poder comer carne y pescado a voluntad, y la promesa de perder al menos medio kilo diario si se cumplía a rajatabla.

En realidad se trata de dos dietas en una: la dieta Scarsdale propiamente dicha, en la que se pierde la mayor cantidad de peso y que no se debe mantener más de 14 días seguidos, y la fase de mantenimiento, donde se permite algún que otro exceso. Si es necesario perder muchos kilos, se recomienda alternar dos semanas de la dieta Scarsdale y dos semanas de la fase de mantenimiento las veces que sean necesarias hasta conseguir rebajar el total del peso, y luego prolongar indefinidamente la fase de mantenimiento.

Además de la clásica dieta Scarsdale, en el libro podemos encontrar algunas variantes sugeridas, según cuenta Herman Tarnower, por las demandas de sus pacientes. Así podemos encontrar la versión económica (para aquellos que se quejaban del precio de los filetes y pescados), la versión vegetariana (de claro origen), la versión gourmet (para los que llevan una intensa vida social y reciben muchos invitados) y la versión internacional (ésta no sabemos muy bien en que petición se basa). También nos ofrecen unas cuantas recetas para intentar que la dieta sea menos aburrida.

En la dieta se hacen tan sólo tres comidas diarias (desayuno, comida y cena) y nos indican que hay que pesarse a diario e ir anotando el peso en una gráfica para observar la correcta evolución. Esa costumbre hay que mantenerla incluso cuando se ha alcanzado el peso correcto. Según Tarnower, el hecho de sobrepasar ese peso en dos kilos tiene que ser la alarma que nos haga volver a las dos semanas de la dieta original.

Dieta Scarsdale

Reglas y prohibiciones

Aunque el hecho de no tener que pesar ni medir los alimentos da una falsa sensación de libertad, nada más lejos de la realidad. En esta dieta hay que cumplir montones de preceptos al pie de la letra. Nos recomiendan revisar estas listas ante la más mínima duda.

Reglas básicas:

  • Comer estrictamente lo indicado.
  • No sustituir comidas ni alimentos.
  • No tomar ninguna bebida alcohólica.
  • Entre comidas, sólo se pueden comer zanahorias y apio (sin límite de cantidad).
  • Sólo se puede beber café, café descafeinado, té, agua carbonatada (sifón) a la que se le puede añadir limón, y gaseosas y refrescos dietéticos (sin azúcar y sin límite).
  • Aliñar las ensaladas y las verduras sólo con limón y vinagre. Nada de aceite, mayonesa, mantequilla, margarina o similares.
  • La carne debe ser completamente magra; hay que eliminar toda la grasa visible.
  • Al pollo y al pavo hay que quitarles la piel y la grasa.
  • No es obligatorio comer todo lo que se indica en la lista, pero no se puede sustituir ningún alimento ni tampoco agregar los que no estén.
  • Hay que respetar las combinaciones que se indican.
  • Aunque determinadas cosas se pueden comer sin límite, nunca se debe sobrecargar el estómago.
  • Cuando se sienta satisfecho, ¡DETÉNGASE!
  • No se debe seguir la dieta durante más de 14 días.

Prohibiciones:

  • No utilizar azúcar (sustituir por edulcorantes artificiales).
  • No comer patatas, arroz, batatas, alubias, habas, garbanzos, lentejas…
  • No comer pasta (espaguetis, macarrones, fideos, etc.) o alimentos similares hechos con harina.
  • No a las grasas lácteas (leche, nata, queso, mantequilla, etc.). Puede beber leche desnatada, si lo desea, con moderación.
  • No a los dulces o postres (helados, flanes, bombones helados, tartas, pasteles, galletas, mermeladas, frutas en conserva, golosinas o chocolate) con excepción de la fruta o postres de gelatina sin azúcar.
  • No beber cerveza.
  • No beber más de 40 o 45 ml de bebida de alto contenido alcohólico (whisky, vodka, etc.), o de 100 a 150 ml de vino seco.
  • No comer embutidos o ni carnes con grasa.
  • No utilizar salsas ni condimentos ricos en grasas (como la mayonesa) para aderezar las ensaladas. En su lugar utilizar tan sólo limón, vinagre, hierbas y especias.
  • No utilizar aceite, mantequilla, margarina, manteca, mantequilla de cacahuete, ni ningún tipo de grasa para cocinar.
  • No comer más de dos rebanadas de pan por día. A ser posible que sea proteico, o en su defecto integral, y tostarlo siempre.

Menú semanal

Este es el menú completo de una semana de la dieta Scarsdale. Como hay que hacerla durante catorce días, al terminar se vuelve a empezar por el lunes y se repite completa.

  • Picar entre comidas:
    • Zanahorias y apio sin límite.
  • Todos los días
    • Desayuno – Medio pomelo (si no hay, usar frutas de temporada); una rebanada de pan tostado (proteico, o integral si no se encuentra) sin untarle nada; café o té (sólo, sin azúcar, crema ni leche).
  • Lunes:
    • Comida – Fiambres surtidos a elegir, pero sin grasa (pavo, pollo, lengua, etc.); tomates (en rodajas); café, té o refrescos dietéticos.
    • Cena – Pescado o mariscos sin grasa, de cualquier clase; ensalada mixta, con las verduras y hortalizas que desee; una rebanada de pan proteico tostado, o de pan integral tostado; pomelo (si no hay, usar frutas de temporada); café o té.
  • Martes:
    • Comida – Ensalada de frutas, cualquier combinación que desee y sin límite; café o té.
    • Cena – Hamburguesas sin grasa a la parrilla, abundantes; ensalada de tomates, lechuga, apio, aceitunas, coles de Bruselas o pepinos; café o té.
  • Miércoles:
    • Comida – Ensalada de atún o salmón (si es en conserva, escurrir el aceite y enjuagarlo después), con limón y vinagre; pomelo o melón, o fruta de temporada; café o té.
    • Cena – Cordero asado (eliminando toda la grasa); ensalada de lechuga, tomates, pepinos, apio; café o té.
  • Jueves:
    • Comida – Dos huevos, cocinados al gusto pero sin aceite; queso blanco (con bajo contenido de grasa); tomates en rodajas, o judías verdes o calabacines; una rebanada de pan proteico o integral tostado; café o té.
    • Cena – Pollo a la parrilla sin límite de cantidad, pero quitando la piel y la grasa antes de comer; espinacas, pimientos verdes o judías verdes en buena cantidad; café o té.
  • Viernes:
    • Comida – Rodajas de quesos surtidos; espinacas sin límites; una rebanada de pan proteico o integral tostado; café o té.
    • Cena – Pescado o mariscos sin grasa; ensalada mixta de vegetales frescos sin límite (se pueden incluir hortalizas cocidas y cortadas, si se prefiere); una rebanada de pan proteico o integral tostado; café o té.
  • Sábado:
    • Comida – Ensalada de fruta sin límite; café o té.
    • Cena – Pollo o pavo asado; ensalada de lechuga y tomates; pomelo o fruta de temporada; café o té.
  • Domingo:
    • Comida – Pollo o pavo, frío o caliente; tomates, zanahorias, repollo cocido, brócoli o coliflor; pomelo o fruta de temporada; café o té.
    • Cena – Filete a la parrilla (quitar toda la grasa visible antes de comerlo); ensalada de lechuga, pepinos, apio, tomates; coles de Bruselas; café o té.

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