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Dieta y Vitalidad

Dieta de la Sopa

Dieta de la Sopa

Hay dietas con nombre propio (el de la persona que las concibió), dietas con nombres comunes (que suelen describir sus principales características) y luego está la dieta de la sopa, que probablemente sea la dieta a la que se conoce por más denominaciones diferentes. Además de por el nombre de varias clínicas (presuntas creadoras del sistema) se la conoce también como dieta de la sopa quema grasa o come grasa, de la sopa de cebolla, de la sopa de repollo, etc.

En cualquier caso y bajo cualquier nombre que se le dé, la dieta de la sopa no deja de ser una más de las denominadas dietas rápidas o dietas exprés (como la dieta de la alcachofa o la dieta del limón), además de ser muy baja en calorías. Al igual que sus análogas nos promete perder muchos kilos en pocos días, además de una serie de hipotéticas ventajas para la salud.

Origen de la dieta

Según la versión más extendida, la dieta de la sopa tiene su origen en un supuesto grupo de cardiólogos del Sacred Heart Memorial Hospital (Estados Unidos). Al parecer habrían diseñado la dieta para aquellos pacientes con afecciones del corazón, que debían perder peso rápidamente antes de ser sometidos a una operación.

También se ha atribuido su creación a Spokane Heart, Cleveland Clinic y al Miami Heart Institute. Sin embargo tanto el Sacred Heart Hospital (Montreal, Canada), como la American Heart Association, la Sacred Heart Medical Association y cualquier otra con nombres similares, niegan tener ninguna relación con la susodicha dieta.

Ingredientes y preparación

Aunque existen variantes en las que se le añaden algunas otras cosas, los ingredientes básicos de la sopa son:

  • Seis tomates pelados (o dos latas grandes de tomate natural)
  • Seis cebollas grandes
  • Dos pimientos verdes grandes
  • Un repollo
  • Tres ramas grandes de apio
  • Sal y pimienta

Elaboración:

  • Escaldar los tomates (poniéndolos un minuto en agua caliente), pelarlos y cortarlos en trozos pequeños.
  • Pelar las cebollas y cortarlas en trozos pequeños.
  • Quitar las hojas externas del repollo y cortarlo en trozos pequeños.
  • Cortar los pimientos y el apio en trozos pequeños.
  • Poner las verduras en una olla grande y añadir agua hasta cubrirlas.
  • Añadir la sal y la pimienta, llevar a ebullición y dejar hervir a fuego fuerte durante 10 minutos.
  • Tapar la olla y dejar que se cocine a fuego lento hasta que las verduras estén hechas (aproximadamente media hora).

Si no tenemos ninguna olla lo bastante grande para mezclar todos los ingredientes, se pueden dividir las cantidades por la mitad o en cuatro partes y prepararla más a menudo.

Se recomienda utilizar agua mineral para preparar la sopa y sal marina o sal rosada del Himalaya. Con el objetivo de mejorar el sabor, en algunas versiones le añaden más especias (orégano, romero, curry, cayena…), cubitos de caldo de pollo e incluso un sobre de sopa de pollo con fideos. Parece ser que, a pesar de los extras, la sopa sigue actuando igual.

Una vez preparada la sopa puede consumirse por igual fría o caliente y también se puede congelar en raciones individuales. Aunque en algunos sitios dicen que se puede pasar por la batidora, no se debe hacer ya que al reducirla a puré la privamos del efecto saciante que tiene el masticar los pequeños trozos de las verduras.

Dieta de la Sopa

La dieta de la sopa

La dieta dura siete días y si se desea obtener resultados hay que hacerla de forma estricta. En lo único en lo que es flexible la dieta es en la sopa, que se puede tomar a cualquier hora del día y en cualquier cantidad.

  • Día 1 – Hay que comer solamente la sopa y fruta fresca (cualquiera excepto plátanos y uvas), sin límite de cantidades. Las frutas más recomendables son el melón y la sandía por su gran aporte de líquidos y por la saciedad que provocan. Además se puede beber agua, zumos de frutas o limonada naturales, té o café. Como endulzante se recomienda utilizar stevia.
  • Día 2 – Hay que comer sólo la sopa y verduras y hortalizas frescas (excepto maíz, guisantes o judías). Se pueden preparar al vapor, asadas, a la plancha o hervidas, pero sin utilizar aceite ni mantequilla. Las verduras que mejor funcionan son las de hoja verde. Por la noche se puede tomar además una patata al horno con unas gotas de aceite de oliva. Este día no se puede comer fruta.
  • Día 3 – Mezcla de los dos primeros días, además de la sopa se puede comer frutas (excepto plátanos y uvas) y verduras (la patata se elimina). Una vez terminado el día hay que pesarse. Se supone que si se han seguido al pie de la letra las normas se habrán perdido de dos a tres kilos, aunque, por si acaso, avisan de que no todos los cuerpos responden igual.
  • Día 4 – Si te gustan los plátanos estás de enhorabuena. El cuarto día, además de la sopa, por fin se pueden comer. Pero dentro de un orden: un mínimo de tres y un máximo de seis. En el capítulo de bebidas este día aporta otra novedad: se puede beber cuanta leche desnatada se desee.
  • Día 5 – Además de la sopa, se incorporan las proteínas. Se puede comer entre 125 y 250 gramos de carne de vaca o ternera. Por aquello de la variedad se pueden sustituir por pollo o pavo sin piel, o pescado al horno, ya que al día siguiente será obligatorio el vacuno. También hay que comer de tres a seis tomates crudos pelados, y se recomienda beber (además de los otros líquidos que queramos) de seis a ocho vasos de agua, con la supuesta función de eliminar el ácido úrico que aporta la carne.
  • Día 6 – Además de la sopa hoy toca comer dos o tres filetes de vaca o ternera, a la plancha o al horno (nunca frita), junto con todas las verduras que queramos, preferentemente las de hoja verde.
  • Día 7 – El último día aporta como novedad el arroz integral (cocido o mejor aún al vapor). Por supuesto hay que tomar sopa y podemos comer verduras y zumos de fruta naturales.

Si se ha seguido la dieta a rajatabla, dicen que habremos perdido de cuatro a ocho kilos al finalizar el séptimo día. Por si acaso, también advierten que la pérdida de peso dependerá del sexo y de la genética y que será mayor en aquellas personas con problemas de retención de líquidos. Al ser la dieta de la sopa pobre en sodio y muy rica en potasio produce en estas personas una mayor pérdida de peso y volumen. En cualquier caso la dieta no se debe prolongar más allá de siete días.

Dieta de la Sopa

Normas y prohibiciones

Al más puro estilo de las dietas clásicas, la dieta de la sopa cuenta con una serie de normas y prohibiciones que, al igual que las comidas, hay que seguir al pie de la letra para tener el éxito garantizado.

Normas:

  • Es muy importante descansar adecuadamente.
  • Hay que beber abundante agua.
  • Todos los días hay que hacer algún tipo de ejercicio físico, como caminar.
  • Hay que respetar el orden de las comidas y realizarlas en un horario fijo. Asimismo hay que encontrar la forma de hacer cinco comidas al día: desayuno, media mañana, comida, merienda y cena. A media mañana y en la merienda, será suficiente con tomar un pequeño tentempié.
  • No se debe dormir la siesta. En todo caso se puede descansar un rato sentados, pero nunca tumbados.
  • Si se ha hecho correctamente la dieta de la sopa lo mejor es, justo al día siguiente de haberla terminado, tomar de desayuno un tazón de salvado, avena, o cereales integrales, para que el intestino se limpie del todo.
  • No sobrepasar nunca los siete días aconsejados.
  • Si se quiere repetir nuevamente la dieta, hay que dejar pasar al menos una semana comiendo sano, pero de la manera habitual.

Prohibiciones:

  • No se pueden tomar bebidas alcohólicas porque, dicen, entorpecen la eliminación de la grasa. Por lo mismo hay que dejar pasar como mínimo veinticuatro horas entre la última ingesta de alcohol y el comienzo de la dieta.
  • No se pueden beber bebidas gaseosas o carbonatadas, aunque sean sin azúcar. Tan sólo agua o zumos naturales.
  • No se pueden tomar alimentos fritos.
  • No se puede comer pan, ni galletas, ni pasta, ni cualquier otro tipo de hidratos de carbono de consumo rápido.
  • No se puede tomar azúcar ni ningún alimento que la lleve.

Positivo y negativo

Entre las supuestas virtudes de la dieta de la sopa dicen que está la de eliminar el exceso de líquidos de los tejidos (ayudando a los riñones a funcionar mejor), mejorar las enfermedades del hígado y de la vesícula, estimular la actividad gástrica, eliminar el exceso de gases y mejorar la diabetes. Por otra parte, además de sus virtudes depurativas y desintoxicantes, destacan obviamente que se pueden llegar a perder hasta ocho kilos en una semana. Nos cuentan en su publicidad que la dieta no va a afectar a ninguna enfermedad que padezcamos ni va a interferir con ningún tratamiento que sigamos.

Sin embargo, según los especialistas, la dieta está contraindicada para aquellas personas con algún cuadro clínico que precise medicación o supervisión médica. Concretando más nos dicen que no deben seguirla las personas diabéticas insulinodependientes, las que padecen enfermedades renales crónicas, procesos infecciosos agudos, síndromes dispépticos, hiperclorhidrias o cualquier enfermedad conjuntiva, alteraciones psicológicas importantes ni, por supuesto, aquellas personas que tengan alergia a alguno de los ingredientes de la sopa. No es apta para menores de edad ni para embarazadas. Recordamos, como siempre, la importancia de consultar con un doctor antes de comenzar ninguna dieta.

Dieta de la Sopa

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