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La dieta South Beach, un estilo de vida

La dieta South Beach, un estilo de vida

La dieta South Beach, un estilo de vidaSi has seguido con nosotros todos los artículos acerca de la dieta South Beach seguramente ya te habrás formado tu propia opinión sobre ella. Ya sabes en qué consisten la fase 1, la fase 2 y la fase 3 de la dieta y conoces algunos consejos para llevarla a cabo con éxito. Pero la dieta South Beach, un estilo de vida, aún tiene más cosas que ofrecerte. En este último artículo te ofrecemos más trucos sugeridos por Arthur Agatston, así como el plan para caminar de la dieta South Beach. Esperamos que esta información te resulte útil.

Trucos para entretener a tu estómago

Todo el que ha vivido alguna vez con niños sabe que la única forma de que no te den guerra es que estén entretenidos o durmiendo. Arthur Agatston, en cierta forma, piensa que esto también es aplicable al estómago. Cuando estamos durmiendo, no hay problema. Pero cuando estamos despiertos de vez en cuando reclama nuestra atención de forma muy insistente. Por eso el doctor en el libro de la dieta South Beach nos da unos cuantos consejos para tenerlo “entretenido” y que no nos pida comida con tanta asiduidad. Dice que cuanto más lento sea el proceso digestivo, más satisfecho se sentirá y exigirá menos calorías adicionales. Veamos las sugerencias que nos hace:

Come comida cruda – Digerir las verduras crudas requiere más tiempo y más esfuerzo que cuando están cocidas. Tampoco se trata de que sólo comas alimentos crudos (para eso ya está la dieta Raw Food). Pero, cuando puedas elegir, es mejor que te decidas por las ensaladas. Sobre todo a la hora de los tentempiés, te recomienda que te decantes por los alimentos crudos.

Come alimentos en su estado natural – Para descomponer las cáscaras o la piel de las frutas y verduras, así como los granos enteros, se requiere también un mayor esfuerzo y por lo tanto se emplea más tiempo. Pero la mayoría de los alimentos que comemos ya no cuentan con nada de eso. El problema no está solo en que la digestión se acorte, sino en que se ha reducido de forma drástica la cantidad de fibra que nos aportan, así como su valor nutritivo.

Cuando puedas, elige alimentos naturales sin procesar – Y no sólo eso, también te recomienda que en casa procures manipularlos lo menos posible. Es decir que siempre que puedas comas la fruta con piel y a mordiscos, en lugar de cortada. Si tienes que picar frutas o verduras, haz los trozos lo menos pequeños que puedas. Recuerda que cuanto más se desmenuzan los alimentos más rápido se digieren.

Come alimentos ácidos – Los alimentos ácidos hacen que el estómago se vacíe más lentamente. El limón, la lima, el vinagre y el pan de masa fermentada pueden ayudarte a cumplir este objetivo.

Añade algo de fibra – La fibra prolonga la digestión y también hace que disminuya el apetito. Lo ideal es tomarla directamente de los alimentos: frutas, verduras, granos enteros y legumbres son una magnífica fuente de fibra. Pero además de eso el doctor Agatston recomienda tomar un vaso de algún suplemento de fibra antes de comer.

Añade proteínas o grasas saludables – Tanto las grasas como las proteínas hacen que la comida se digiera con más lentitud. El doctor Agatston se sirve de este ejemplo:

Una rebanada de pan blanco sin nada se convertirá en azúcar en su boca. Pero si come el mismo trozo de pan con una rebanada de queso o remojado en aceite de oliva, se hará más lenta la digestión y su apetito disminuirá.

Trucos para cuando comes fuera de casa

La dieta South Beach, un estilo de vidaA veces nos resulta muy complicado seguir una dieta cuando vamos a comer a un restaurante. El doctor Agatston es consciente de ello y por eso nos ofrece una serie de trucos y consejos. Si los sigues verás que tener una comida de trabajo o con amigos es compatible con la dieta South Beach, un estilo de vida.

Elige antes el restaurante – Evita aquellos lugares donde sabes que siempre terminas comiendo en exceso o los alimentos equivocados. Cuando encuentres el restaurante adecuado, estudia con atención todos los platos de la carta y elige aquellos platos que se adapten a la dieta South Beach. A la hora de pedir la comida, no mires la carta. Pide directamente uno de los platos que ya habías seleccionado.

No llegues con hambre – Si llegas con hambre al restaurante querrás comer todo lo que vean tus ojos. Por eso, antes de salir de casa, tómate un gran vaso de agua mineral y un tentempié alto en proteínas (como un palito de queso).

Ordena tu comida estando sobrio – El alcohol disminuye la fuerza de voluntad. Por eso no debes tomar ninguna bebida alcohólica antes de pedir tu comida, aunque la fase de la dieta que estés haciendo ya te permita beber.

La dieta South Beach, un estilo de vidaDevuelve los aperitivos – La mayoría de los restaurantes ofrecen algún tipo de aperitivo a su clientes mientras esperan a que les sirvan el primer plato. Pídele al camarero que los retire todos, incluso el cesto del pan. Para ayudarte a vencer las tentaciones, en la dieta South Beach te sugieren que mastiques chicle sin azúcar mientras esperas a que te lleven la comida.

Empieza con una sopa – Un buen plato de sopa te llenará el estómago tanto que quizás luego no puedas comerte todo lo que viene a continuación, y te será más sencillo eliminar lo que no es adecuado. Elige de primero una sopa tipo juliana o similar, abarrotada de verduras.

Haz preguntas – Averigua que tipo de salsa acompañará tu plato principal. Pregunta acerca de las guarniciones y sobre la posibilidad de realizar alguna sustitución. La mayoría de los restaurantes estarán dispuestos a hacerlo.

Pide que te cambien las féculas – Elige un segundo plato de proteínas magras, como un pescado al horno, y pide que te cambien las patatas, el arroz o cualquier otra fécula que venga como guarnición por un plato de verduras.

Comparte la comida – La mayoría de los platos fuertes contienen demasiada comida. Si alguien te acompaña, compartid la comida. Si eso no es posible, en el momento en que te sirvan el plato, puedes dividirlo de inmediato y comer tan sólo la mitad. El doctor Agatston te sugiere que te lleves la otra mitad a casa en un recipiente hermético, cosa que en Estados Unidos se hace con total normalidad, e incluso te lo prepara el propio personal del restaurante. Sin embargo tengo mis dudas sobre lo que ocurriría aquí si intentas hacerlo…

Trucos para salir a caminar sin riesgos

La dieta South Beach, un estilo de vidaArthur Agatston diseñó la dieta South Beach para que sus pacientes perdieran peso aunque no hicieran ningún tipo de ejercicio, simplemente eliminando los antojos de carbohidratos y grasas no saludables. Pero eso no quiere decir que te anime a no hacer ejercicio. Al contrario, el doctor afirma que el cuerpo se diseñó para moverse y que el ejercicio cardiovascular (cuando se hace con regularidad) es uno de los mejores métodos de curación para un corazón maduro. Por eso te anima a que realices algún ejercicio cardiovascular ligero a diario o, más simple aún, a que camines. Así lo explica él:

¿Por qué recomiendo caminar por encima de formas más extenuantes de ejercicio cardiovascular, como correr o jugar al tenis? Permítame explicárselo.

Tal vez queme más calorías en total si adopta un programa para correr o andar en bicicleta. ¿Pero perseverará? Diversas investigaciones demuestran que son más las personas capaces de caminar regularmente como ejercicio que de realizar cualquier otro tipo de actividad.

Caminar es la forma más conveniente de ejercicio. Aparte de un buen par de zapatillas deportivas no se necesita ningún equipo. Tampoco hacen falta clases ni instrucciones. Además, es posible caminar donde sea a la hora que sea. Se trata de un ejercicio a prueba de pretextos.

Por último, todo el mundo puede caminar. El golpeteo constante que se da al correr puede ser duro para las articulaciones, sobre todo si ya se sufre dolor en las rodillas o en la espalda. Por el contrario, las personas con problemas de las articulaciones pueden llevar a cabo fácilmente un programa de caminatas. ¡Lo mejor de todo es que una vez que empiecen a caminar tal vez incluso desaparezcan las molestias de sus articulaciones!

Desde luego hay que darle la razón en que caminar tiene muchas ventajas frente a otros tipos de ejercicio: no necesitas pagar la cuota de ningún gimnasio, no tienes que comprar libros ni vídeos, no tienes que adquirir voluminosas (y costosas) máquinas de ejercicios. Da igual que estés en tu casa, de vacaciones o en viaje de negocios: podrás pasear en cualquier parte.

La dieta South Beach, un estilo de vidaRealmente, como dice el doctor, sólo necesitas ropa cómoda y un buen par de zapatillas deportivas. Por eso él te ofrece también unos consejos para que elijas las más adecuadas. Para empezar te recomienda que acudas a una tienda especializada en calzado deportivo y que te dejes asesorar por los dependientes sobre el modelo de zapatilla más adecuado para caminar. Una vez elegido el modelo, te sugiere que te las pruebes y que camines un rato por la tienda asegurándote de que no te oprimen, que la parte delantera se dobla por el lugar correcto, que el puente tiene un buen apoyo, que mueves los dedos cómodamente y que el talón no se desliza arriba y abajo cuando caminas (si lo hace te saldrán ampollas). Y este es su último consejo:

Olvídese del mito de que las zapatillas deportivas se vuelven más cómodas cuando se ablandan por el uso. No es así. Si no las siente cómodas en la tienda, nunca lo serán.

Por último Arthur Agatston, en su plan para caminar de la dieta South Beach, nos marca una serie de pautas sobre la forma más segura de comenzar nuestras caminatas si no estamos acostumbrados a hacer ejercicio:

Si pasas directamente de no moverte a caminar veinte minutos diarios lo más probable es que sufras dolores musculares, te desanimes y abandones. Por eso te indica que empieces de forma gradual: lunes, miércoles y viernes la primera semana cinco minutos diarios, la segunda diez minutos, la tercera quince minutos y la cuarta veinte minutos. A partir de ahí seguirás haciendo veinte minutos diarios, pero irán aumentando los días. La quinta semana será lunes, miércoles, viernes y domingo. La sexta semana añadirás el martes, la séptima semana el sábado, y a partir de la octava semana incluirás el jueves y podrás correr todos los días.

Tiempo y velocidad

Si ya hacías ejercicio con anterioridad o has seguido el plan gradual para caminar de la dieta South Beach, quizás te haya surgido una pregunta: ¿cuánto tiempo tienes que caminar y a qué velocidad? Agatston opina que no hay una manera perfecta de caminar y que el mejor método es aquel que te funciona y que puedes continuar practicando por tiempo indefinido. En cualquier caso te propone las tres opciones más populares.

Descansos para caminar – Sal a caminar cuatro o cinco veces al día, pero sólo cinco minutos cada vez. Dicen que a algunas personas este es el método que mejor les funciona, porque al tomarse un descanso para caminar se despejan mentalmente y vuelven al trabajo con energías renovadas. También es un método que puedes incorporar fácilmente a un día muy ajetreado.

Dos caminatas – Camina diez minutos por la mañana antes de ir a trabajar y otros diez o quince cuando vuelvas del trabajo. Para las personas que no pueden hacer pausas en el trabajo a lo largo del día este es un buen sistema. También es útil para los que no consiguen motivarse lo suficiente como para poner el despertador media hora antes para hacer la caminata de un tirón a primera hora. Además tendrán agradables efectos ya que la sesión de la mañana te despejará mentalmente y la de la tarde te servirá para relajarte y desconectar del estrés del trabajo.

Una caminata larga – Camina de veinte a treinta minutos una sola vez al día. Para los que pueden disponer sin problemas del tiempo necesario esta puede ser la opción ideal.

Velocidad – Evidentemente caminar a paso rápido quema más calorías, levanta más el estado de ánimo y es posible que ofrezca más beneficios al corazón que caminar más despacio. Agatston recomienda moverse a una velocidad suficiente para empezar a sudar antes de que termine la sesión de ejercicio. A pesar de todo insiste en que lo más importante es que camines a una velocidad cómoda y que no te eche a perder la experiencia. Dice que si te obligas a caminar tan rápido que odies hacerlo, terminarás por abandonar por completo.

La dieta South Beach, un estilo de vida

Los beneficios de caminar

Controla el apetito – Las investigaciones demuestran que al hacer ejercicio con regularidad el cerebro y el estómago se comunican entre sí de una manera más eficaz. ¿Qué quiere decir eso? Pues que sólo se empieza a sentir hambre cuando realmente se necesitan más calorías. Dicho de otra forma, es mucho más extraño que te comas un plum cake entero, o que te pares en una hamburguesería a causa de un antojo momentáneo.

Controla el estado anímico – También está demostrado que el ejercicio alivia los síntomas de la depresión de manera tan eficaz como los medicamentos. Una caminata a paso ligero es una de las mejores formas de transformar el mal humor en buen humor. De igual forma, el ejercicio cardiovascular reduce el estrés. Gracias a todo ello evitaremos comer sólo para aliviar la ansiedad.

Controla los antojos – Cuando sientas que se te empiezan a antojar los carbohidratos (patatas fritas, bizcochos o cosas así) sal a caminar. Mientras paseas se te pasará el antojo y, de paso, quemarás calorías adicionales.

Controla el cansancio – Hacer ejercicio con regularidad proporcionas más energía a tu cuerpo. Ya no necesitarás comer para contrarrestar el bajón de energía que te da a media tarde, porque ya no habrá ningún bajón de energía. Además, al tener más energía, podrás quemar calorías a lo largo del día porque te moverás más. Se podría decir que el ejercicio es adictivo y que tu cuerpo deseará moverse más a menudo. No podrás permanecer sentado mucho tiempo sin darte un pequeño descanso para hacer unos estiramientos o caminar.

Como mantenerse motivado

Si normalmente te movías siempre en coche, quizás el desafío más grande al que te vas a enfrentar sea el de perseverar en el plan para caminar de la dieta South Beach, sobre todo al principio. Estas son las sugerencias que te hacen para ayudarte a encontrar más motivación:

Cambia de ritmo – En lugar de caminar siempre a la misma velocidad, alterna unos minutos a paso más lento con otros a paso más acelerado. Pensar en estos cambios mantendrá tu mente ocupada, y a la vez aumentarán tu ritmo cardíaco y el número total de calorías que quemes.

Cambia de paisaje – Ver siempre lo mismo puede resultar aburrido, así que aprovecha para explorar nuevos lugares. Un día pasea por el parque, otro por tu barrio, otro por tu zona de trabajo, otro por el barrio de un amigo… Incluso si te quedas todos los días en la misma zona, puedes cambiar haciendo el camino al revés, yendo por la calle paralela o incluso simplemente cambiando de lado de la calle.

Pasea con tu perro – Si sales a caminar con tu perro, en muy pocos días será él mismo quien te “exigirá” salir de paseo y te servirá de estímulo. Si no tienes perro ni deseos de tenerlo, plantéate pasear con otra persona. Las caminatas os ayudarán a poneros en forma, al mismo tiempo que te brindan la oportunidad de compartir tiempo de calidad con tu hija, hijo, cónyuge o amigos.

Cambia de rutina – Al principio, hasta que las caminatas se conviertan para ti en una costumbre saludable, conviene que te marques un horario que puedas cumplir todos los días. Más adelante, romper la rutina cambiando el horario del paseo puede ser muy útil para evitar el aburrimiento. Además, aunque no cambies la ruta, al cambiar de la mañana a la tarde (o viceversa) lo que te encuentres por el camino será distinto, desaparecerá la monotonía y mantendrá despierto tu interés.

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