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Dieta de la uva

Sí, ya sabemos que hablar de la dieta de la uva parece una incongruencia. A todos nos han advertido alguna vez que las uvas engordan, que son (junto con el plátano) una de las frutas que más calorías suman a nuestra dieta. Pero es que nosotros estamos hablando de algo diferente.

No se trata de añadir las calorías de las uvas a una alimentación que ya contenga demasiadas, sino de aprovechar las virtudes de las uvas para realizar una dieta depurativa. Ahora que empieza el otoño y las uvas están en su pleno apogeo es el momento adecuado para extraer de ellas todo lo mejor.

Auge de la dieta de la uva

Aunque griegos, romanos y árabes ya conocían los beneficios de la dieta de la uva y la practicaban con asiduidad, el salto definitivo hacia la popularidad lo dio de la mano de una mujer. En el año 1927 la enfermera sudafricana Johanna Brandt publicó un pequeño libro, The Grape Cure (La cura de uvas), en el que contaba cómo había superado un cáncer gracias a esta dieta.

Dicen los expertos que el libro no pasa de ser una especie de panfleto y que las afirmaciones que la enfermera hace en él no tienen ningún fundamento, incluso se la ha acusado de charlatanería. Pero su libro sirvió de inspiración a otros autores como Essie Honiball, que escribió I Live on Fruit, y Basil Shackleton, autor de The Grape Cure: A Personal Testament.

Probablemente nunca se sabrá con certeza que ocurrió de verdad en la historia de Johanna Brandt y su tumor. Pero hoy sí sabemos bastantes más cosas sobre las uvas que, curiosamente, parecen darle la razón en cierta forma.

La uva protege contra el cáncer

Quede claro que no estamos afirmando que lo cure, sino que, por diversos motivos, previene la aparición de diferentes tipos de cáncer. A lo largo de los años se han hecho diferentes estudios intentando localizar los componentes anticancerígenos de las uvas. En un principio se pensó que, al tratarse de un alimento alcalinizante que depura la sangre, podría inhibir el crecimiento de las células cancerosas.

También los taninos y el ácido caféico están en el punto de mira. De los estudios se infiere que, además de su gran acción bactericida, podrían reducir las probabilidades de contraer esta enfermedad. Del mismo modo se sabe también que el extracto de semillas de uva previene la aparición del cáncer de mama, el de próstata o el de colon.

Finalmente, tras muchas investigaciones, se ha conseguido identificar al principal responsable de todos estos beneficios: el resveratrol, un componente que se encuentra en la piel de las uvas y algunas otras frutas (arándanos, frambuesas y moras). El resveratrol interfiere con las tres etapas de la carcinogénesis (iniciación, promoción y progresión). En los ensayos de laboratorio el resveratrol ha inhibido la proliferación de líneas celulares de cáncer. Incluso en algunos cultivos concretos de células de cáncer, se ha demostrado que el resveratrol provoca apoptosis, lo que quiere decir que mata a las células y por eso puede destruir células cancerosas.

Dieta de la uva

Ventajas de la dieta de la uva

Como siempre se alzan voces que niegan que el resultado de estas pruebas se pueda tomar como concluyente. En cualquier caso aún hay mucho que investigar en esta línea hasta que los resultados sean irrefutables. Pero hay muchas otras cosas interesantes en las uvas que ya están fuera de discusión.

Las uvas tienen efecto diurético y depurativo ampliamente demostrado gracias a su bajo contenido en sodio, y a la gran cantidad de potasio y de agua que nos aporta. Además nos proporciona una buena dosis de minerales (magnesio, calcio, hierro, manganeso y fósforo) y vitaminas del grupo B (B1, B2, B3, B5, B6 Y B9), vitamina C y vitamina K. Su riqueza en azúcares y en hidratos de carbono la convierte en una excelente fuente de energía natural

Gracias a todos sus componentes los beneficios de la dieta de la uva para nuestra salud son múltiples y variados. Por citar algunas diremos que reduce la hipertensión, alivia la arterioesclerosis, controla el colesterol, alivia las hemorroides, mejora la circulación, alivia las enfermedades respiratorias (incluso el asma y la tuberculosis), ayuda a mantener la salud de los huesos, mejora el estado de la piel, estimula el hígado y el páncreas, alivia el cansancio y la astenia primaveral y mejora el estado de ánimo.

Lo que debes saber antes de hacer la dieta de la uva

En principio cualquier persona adulta y sana puede hacer la dieta de la uva. Deben abstenerse niños, ancianos, embarazadas y enfermos crónicos. Por su alto contenido en azúcares e hidratos de carbono está especialmente contraindicada para los diabéticos. Como siempre recomendamos, lo mejor es consultar con el especialista antes de comenzar ninguna dieta y él podrá despejar nuestras dudas.

Las personas que padezcan de acidez o gastritis, u otro tipo de problemas digestivos, deberían tomar las uvas sin piel ni pepitas ya que son las que más estimulan la producción de jugo gástrico, y pueden aumentar la fermentación y los gases. Además, para evitar que las uvas produzcan estreñimiento, se recomienda tomar una parte de la dieta de la uva en forma de zumo para eliminar así la piel y las pepitas que son las responsables de provocar este problema.

Lavar y desinfectar correctamente las uvas es un detalle muy importante, sobre todo si tenemos en cuenta que es en la piel de la uva donde se concentran sus componentes más beneficiosos, pero también es ahí donde nos vamos a encontrar con los posibles restos de pesticidas. Por eso es tan importante lavarlas muy bien y eliminar cualquier resto de substancias nocivas. Recuerda que sólo hay que lavar la fruta que se va a consumir. Cuando se compra debe guardarse en el frigorífico tal cual viene, ya que si la lavamos y la guardamos, la humedad creará un ambiente idóneo para las bacterias y los microorganismos, y la fruta se estropeará mucho más deprisa.

Si tienes en casa algún líquido para desinfectar frutas y verduras, úsalo y sigue las instrucciones del envase. Si no lo tienes puedes utilizar un remedio casero: diluye media taza de vinagre de manzana y tres cucharadas de sal en un bol con agua, sumerge las uvas y mantenlas en remojo veinte minutos; muévelas un poco con las manos dentro del bol y a continuación enjuágalas al chorro con agua tibia, y ya puedes comértelas sin problemas.

Dieta de la uva

Monodieta de la uva

Como su propio nombre indica la monodieta de la uva no puede ser más simple. Hay que comer uvas, hay que beber zumo de uvas recién exprimidas, y además hay que beber abundante agua. Todo muy sencillo. Aunque dicen que se puede mantener durante tres o más días, nosotros te aconsejamos que lo hagas un único día. Si te va bien, quizás más adelante quieras probar a prolongarla un poco más. Antes de detallarte como serían las cinco comidas del día, aclaremos un detalle: cuando hablamos de un vaso de zumo (tanto en la monodieta como en la dieta para una semana), nos referimos a lo que se suele conocer como vaso de agua, es decir un recipiente con una capacidad de 250 ml.

  • Desayuno – Dos vasos de zumo de uva recién hecho.
  • Media mañana – Doscientos cincuenta gramos de uvas.
  • Comida – Quinientos gramos de uvas. Un yogur natural desnatado con una cucharadita de miel o azúcar integral.
  • Merienda – Doscientos cincuenta gramos de uvas.
  • Cena – Un vaso de zumo de uvas.

Dieta de la uva para una semana

La dieta de la uva para una semana es una dieta hipocalórica donde el plato principal siguen siendo las uvas (enteras o en zumo), a las que se añaden unos pocos alimentos para hacerla menos monótona: verduras y hortalizas, algunas frutas y productos lácteos desnatados. La única grasa que se utiliza es una cucharada de aceite de oliva virgen extra para aliñar las verduras. El azúcar está prohibido y si hay que endulzar algo tiene que ser con edulcorantes. Hay que beber abundante agua (infusiones sí; café y té no). El día central se realiza una monodieta de uvas. Dicen que, además de depurar tu organismo, perderás dos o tres kilos por añadidura.

  • Lunes
    • Desayuno – Uno o dos vasos de zumo de uva recién hecho. Un yogur desnatado sin azúcar al que añadiremos una cucharada de salvado de trigo.
    • Media mañana – Doscientos cincuenta gramos de uvas.
    • Comida – Una ensalada de tomate, lechuga, cebolla y pepino, aliñada con una pizca de sal, vinagre de manzana y una cucharada de aceite de oliva virgen extra. Una rebanada de pan integral untada con aguacate. Uno o dos vasos de zumo de uva recién hecho.
    • Merienda – Doscientos cincuenta gramos de uvas.
    • Cena – Un huevo pasado por agua con una rebanada de pan tostado. Un yogur natural desnatado sin azúcar. De doscientos cincuenta a quinientos gramos de uvas.
  • Martes
    • Desayuno – Uno o dos vasos de zumo de uva recién hecho. Un yogur natural desnatado sin azúcar mezclado con una cucharada de polen.
    • Media mañana – Doscientos cincuenta gramos de macedonia de frutas, preparada con manzana, pera y melocotón, y endulzada con una cucharada de miel.
    • Comida – Dos rebanadas de pan integral que habremos aliñado restregando ajo y tomate. Ciento cincuenta gramos de requesón. Ensalada de escarola. Uno o dos vasos de zumo de uva recién hecho.
    • Merienda – Doscientos cincuenta gramos de uvas.
    • Cena – Dos rebanadas de pan integral que habremos aliñado restregando ajo y tomate. Ciento cincuenta gramos de queso fresco. De doscientos cincuenta a quinientos gramos de uvas.
  • Miércoles
    • Desayuno – Uno o dos vasos de zumo de uva recién hecho. Un yogur natural desnatado sin azúcar mezclado con una cucharada de germen de trigo.
    • Media mañana – Un vaso de zumo de frutas preparado con uvas, piña, manzana y naranja.
    • Comida – Doscientos cincuenta gramos de espinacas hervidas con una zanahoria y una cebolla, aliñadas con una pizca de sal y una cucharada de aceite de oliva virgen extra. Ciento cincuenta gramos de queso fresco. Uno o dos vasos de zumo de uva recién hecho.
    • Merienda – Doscientos cincuenta gramos de uvas.
    • Cena – Un huevo pasado por agua con una tostada de pan integral. Un yogur natural desnatado sin azúcar. De doscientos cincuenta a quinientos gramos de uvas.
  • Jueves
    • Desayuno – Uno o dos vasos de zumo de uva recién hecho.
    • Media mañana – Doscientos cincuenta gramos de uvas.
    • Comida – De doscientos cincuenta a quinientos gramos de uvas.
    • Merienda – Doscientos cincuenta gramos de uvas.
    • Cena – Uno o dos vasos de zumo de uva recién hecho.
  • Viernes
    • Desayuno – Uno o dos vasos de zumo de uva recién hecho. Un yogur natural desnatado sin azúcar mezclado con una cucharada de semillas de chía.
    • Media mañana – Doscientos cincuenta gramos de uvas.
    • Comida – Verduras al vapor (doscientos cincuenta gramos de acelgas, una patata y una zanahoria) aliñadas con una pizca de sal, hierbas aromáticas al gusto y una cucharada de aceite de oliva virgen extra. Un huevo pasado por agua. Una tostada de pan integral untada con paté vegetal. Uno o dos vasos de zumo de uva recién hecho.
    • Merienda – Doscientos cincuenta gramos de uvas.
    • Cena – Dos rebanadas de pan integral que habremos aliñado restregando ajo y tomate. Ciento cincuenta gramos de queso fresco. De doscientos cincuenta a quinientos gramos de uvas.
  • Sábado
    • Desayuno – Uno o dos vasos de zumo de uva recién hecho. Un yogur natural desnatado sin azúcar mezclado con una cucharada de linaza (semillas de lino).
    • Media mañana – Una manzana, o un melocotón, o dos peras.
    • Comida – Una ensalada de tomate aliñada con orégano, una pizca de sal, vinagre de manzana y aceite de oliva virgen extra. Una tostada de pan integral. Ciento cincuenta gramos de requesón. Uno o dos vasos de zumo de uva recién hecho.
    • Merienda – De doscientos cincuenta a quinientos gramos de uvas.
    • Cena – Un huevo pasado por agua. Una tostada de pan integral untada con paté vegetal. Un yogur natural desnatado sin azúcar. De doscientos cincuenta a quinientos gramos de uvas.
  • Domingo
    • Desayuno – Uno o dos vasos de zumo de uva recién hecho. Ciento cincuenta gramos de queso tierno. Un yogur natural desnatado sin azúcar mezclado con una cucharadita de polen.
    • Media mañana – Doscientos cincuenta gramos de uvas.
    • Comida – Doscientos gramos de espárragos trigueros frescos salteados en una sartén con dos dientes de ajo (picados muy finos) y una cucharada de aceite de oliva virgen extra. Ciento cincuenta gramos de queso tierno. Dos rebanadas de pan integral. Uno o dos vasos de zumo de uva recién hecho.
    • Merienda – De doscientos cincuenta a quinientos gramos de uvas.
    • Cena – Dos rebanadas de pan integral que habremos aliñado restregando ajo y tomate. Ciento cincuenta gramos de queso fresco. De doscientos cincuenta a quinientos gramos de uvas.

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